Los alojamientos de Compostela registraron en febrero una caída de la ocupación que arroja pocas dudas: tras un enero negativo, el retroceso se acentúa y sitúa a la ciudad en cifras que no se veían en años recientes. Según datos del Instituto Nacional de Estadística publicados este lunes, la ocupación pasó del 46,98% de febrero de 2025 al 34,97% de este año, una pérdida de doce puntos que el sector ya vincula a problemas de calado más allá de la meteorología o la temporalidad.
Descenso abrupto y cifras que alarman
La sangría no se limita a porcentajes: en términos de viajeros la ciudad perdió casi ocho mil visitantes, al pasar de 37.603 en febrero de 2025 a 29.682 en el mismo mes de 2026. El golpe fue especialmente notable en el turismo nacional: los residentes en España que pernoctaron en Santiago fueron 19.572, frente a los 26.719 del año anterior. Los visitantes internacionales también retrocedieron, aunque en menor medida, con 10.100 frente a los 10.874 de 2025 (una caída de 774).
En pernoctaciones la caída fue igualmente contundente. Las noches contabilizadas cayeron de 66.745 en febrero de 2025 a 46.873 en febrero de este año, y la estancia media se redujo de 1,77 a 1,58 días. Son datos que, en una ciudad cuyo tejido económico local —restauración, taxis, comercios— aún depende mucho del visitante de paso y del peregrino, suponen un jarro de agua fría en plena planificación de la Semana Santa y de la temporada alta de primavera.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →Desde la patronal hotelera local, Unión Hotelera Compostela, su portavoz José Antonio Liñares no escondía su preocupación. «Estamos ante una bajada muy preocupante y habría que analizar qué es lo que realmente está pasando porque podría no tratarse ya solo del problema de la falta de conectividad aeroportuaria», declaraba. En su diagnóstico introducía además la posibilidad de que la reciente implantación de la tasa turística esté teniendo un efecto adverso que el sector no había previsto.
«Lo que están demostrando los datos del INE es que hay cosas que evidentemente no se están haciendo bien; que la ocupación caiga un 3 o un 5% podría obedecer a circunstancias puntuales, pero esto es algo estructural», afirmó Liñares.
Más que mal tiempo: causas estructurales en el radar
La discusión sobre los motivos ha dejado de lado explicaciones sencillas. No se descarta la influencia de la climatología: un inicio de año frío y lluvioso puede afectar al turismo urbano. Tampoco la falta de conectividad aérea desde Lavacolla, cuya programación sufre este año cierres puntuales por obras que condicionan llegadas y escalas. Añádase al cóctel el recuerdo de las dificultades ferroviarias que ya afectaron a la ciudad meses atrás y la reciente implantación de la tasa turística, y el mapa de factores se complica.
Sin embargo, las voces del sector insisten en que los problemas pueden ser de fondo. La temporada congresual en Santiago no ha despuntado para la primavera, y la ciudad mantiene una dependencia histórica del peregrinaje y del turismo de fin de semana. El aumento de la competencia en Galicia —A Coruña ve mayor actividad en eventos y empresas— y la necesidad de productos turísticos diferenciales hacen saltar la alarma: sin una oferta que atraiga estancias más largas y con mayor calendario de eventos, la caída puede enquistarse.
Es necesario además poner en la balanza el impacto económico para los miles de trabajadores indirectos ligados a la hostelería. En meses como febrero, muchos establecimientos mantienen plantillas a pérdida para no desmantelar sus equipos antes de la Semana Santa; un patrón que erosiona márgenes y complica la recuperación si la demanda no regresa con rapidez.
Repercusiones y la comparación con A Coruña
Mientras Santiago cae, otras ciudades gallegas muestran realidades opuestas. A Coruña, que también aplica la tasa turística desde fechas similares, registró un incremento de la ocupación del 5,55% en febrero, pasando del 63,83% al 69,38%, y una estancia media que subió a 2,19 días desde 1,83. Los responsables económicos coruñeses atribuyen esas cifras a un perfil más empresarial y a una estrategia sostenida de captación de congresos y eventos, un modelo que Santiago ve menos activo en el calendario inmediato.
La comparación obliga a pensar en medidas concretas: diversificar la oferta más allá del Camino y la Praza do Obradoiro, fortalecer la captación de congresos en otoño y primavera, y articular campañas que animen la llegada de turismo nacional fuera de los picos vacacionales. También aparece la necesidad de un ejercicio de coordinación institucional entre Concello, Xunta y aeropuerto, para que las obras de Lavacolla y cualquier ajuste de la operativa no penalicen de forma permanente la conectividad de la ciudad.
El sector ha pedido ya un análisis conjunto y profundo. No se trata solo de corregir una mala racha: cuando las cifras exhiben caídas de dos dígitos en dos meses consecutivos pasan a ser motivo de alarma económica. Más aún en Santiago, donde el turismo marca la estacionalidad de muchos comercios y servicios y cualquier desaceleración prolongada tiene efectos secundarios inmediatos.
Mirando hacia adelante, las próximas semanas serán decisivas. La llegada de la Semana Santa servirá como prueba de estrés para medir si la recuperación es posible con las herramientas actuales, o si por el contrario es imprescindible diseñar incentivos, ajustar la fiscalidad turística o reorientar la oferta hacia segmentos menos sensibles a la estacionalidad. Es la hora de cuantificar el daño y, sobre todo, de decidir quién y cómo lo remedia: empresas, autoridades locales y autonómicas, y también los actores del Camino, que conservan un papel central en la marca Santiago.
Si la capital gallega quiere evitar que esta caída se convierta en tendencia, tendrá que mover ficha con rapidez. No solo para recuperar cifras, sino para rehacer un modelo que en los últimos años parecía robusto y que ahora enfrenta una tormenta de factores superpuestos: conectividad, impuestos, clima y ajustes en la demanda. La ciudad, su comercio y su patrimonio esperan respuestas.
¿Buscas una Inversión Segura?
Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual
Solicitar Información Ahora