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La piscina, un refugio para los bebés: vuelven a la movilidad que tuvieron en el útero materno

La piscina, un refugio para los bebés: vuelven a la movilidad que tuvieron en el útero materno

En Vigo, dos centros que imparten matronatación y estimulación prenatal subrayan que las sesiones acuáticas no persiguen enseñar a nadar por seguridad, sino favorecer el desarrollo motor y emocional de los bebés. Profesorado y responsables de estos programas, que se imparten de forma regular en instalaciones como el gimnasio Arenal y el centro Nubes Blancas, alertan de que la presencia temprana en el agua debe llevarse a cabo con condiciones concretas de higiene y temperatura. Las clases se celebran durante toda la temporada y cada vez hay más familias interesadas en sus beneficios, aunque con expectativas distintas a las de aprender a nadar. Los especialistas recomiendan comenzar cuanto antes, siempre que se respeten los límites de tiempo y el control adulto permanente.

Jose Manuel Pereira, monitor y gerente del gimnasio Arenal, explica que muchos progenitores llegan con la idea de que la prioridad es la seguridad acuática. En sus sesiones aclara que el objetivo no es convertir a los lactantes en nadadores autónomos, sino ofrecer un entorno en el que recuperen sensaciones y movimientos similares a los del período gestacional. Añade que confundir ese estímulo con una enseñanza de supervivencia puede generar expectativas equivocadas sobre lo que las clases aportan realmente.

Miriam de Cal, responsable del centro de estimulación infantil y prenatal Nubes Blancas, coincide en que aunque algunos niños consiguen mantener ciertos movimientos en torno a los 18 meses, eso no equivale a una garantía frente a un accidente. Por eso, subraya, la vigilancia debe ser constante y la presencia de la persona de confianza del bebé, indispensable. También señala que parte del propósito es que, si se produce una inmersión accidental con el adulto cerca, la experiencia no derive en un trauma para el menor.

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Los profesionales insisten en que la calidad del agua y la climatización son determinantes. Recomiendan piscinas tratadas mediante electrólisis salina o sistemas equivalentes y mantienen que la temperatura no debe bajar de los 30 grados para evitar que los bebés pierdan calor corporal con facilidad. En Nubes Blancas admiten a bebés desde los dos meses, pero ajustan las sesiones: hasta los seis meses duran en torno a 25 minutos y a partir de esa edad se amplían a media hora para no fatigar a los menores.

Más allá del control térmico, las actividades acuáticas ofrecen a los neonatos una libertad de movimiento que se asemeja a la vivida en el útero, explican los instructores. Ese entorno favorece la estimulación sensorial, el fortalecimiento de la motricidad gruesa y la coordinación, al tiempo que refuerza el vínculo afectivo entre el bebé y la persona que lo sostiene en el agua. Padres y madres valoran además la calma que parece generar el medio acuático y la oportunidad de socializar con otras familias en un contexto controlado.

La demanda en Vigo refleja esa búsqueda de beneficios integrales: según los responsables, un porcentaje abrumador de los asistentes acude con la intención de potenciar el desarrollo global del niño y no solo con fines preventivos ante el riesgo de ahogamiento. Por eso los centros combinan el ejercicio en el agua con pautas para el hogar y recomendaciones sanitarias, y solicitan que los progenitores consulten con el pediatra antes de iniciar las clases si existe alguna condición médica.

Los profesionales llaman a la prudencia: una sesión mal diseñada, un agua demasiado fría o un tratamiento químico inadecuado pueden anular las ventajas esperadas. También recuerdan que la presencia constante de un adulto es insustituible y que estas actividades deben ser impartidas por personal formado en pediatría acuática y primeros auxilios. Solo así puede conciliarse la estimulación temprana con las garantías de salud y seguridad que requieren los más pequeños.

En respuesta al interés creciente, los centros vigueses están adaptando horarios y protocolos para acoger a familias que buscan este tipo de estimulación primaria. Los responsables aconsejan informarse sobre las condiciones de la instalación y la formación del equipo, y plantean que la matronatación es un complemento al seguimiento sanitario del bebé, no un sustituto de las medidas de prevención ni de la supervisión adulta en el agua.

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Redacción

Periodista de Galicia Universal.