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La RAG reconoce a María Xosé Queizán como miembro de honor: justicia tardía para una voz central del feminismo gallego

La Real Academia Galega ha decidido en pleno este viernes 21 de marzo de 2026 nombrar miembro de honor a la escritora viguesa María Xosé Queizán. La institución subraya su papel como «la voz que puso los alicerces del pensamiento feminista en Galicia» y destaca una trayectoria que abarca narrativa, teatro, poesía y ensayo. El ingreso formal tendrá lugar en una ceremonia en la que la autora leerá su discurso de ingreso; la fecha todavía no ha sido fijada.

El reconocimiento y los hechos

La resolución se adoptó por la tarde en el pleno de la Academia, que al mismo tiempo eligió a Pere Tobaruela como miembro correspondiente. En el comunicado remitido horas después, la RAG aludió a la «sólida trayectoria» de Queizán y a su papel como promotora de debates que alteraron el panorama cultural gallego. Entre los hitos citados figura la revista anual Festa da palabra silenciada, que la escritora coordinó entre 1983 y 2014 y que quedará como una pieza clave en la historia del feminismo en Galicia.

A falta de la fecha de la ceremonia, las imágenes más recientes de Queizán en Vigo —la homenajeada posó en marzo en el MARCO en un acto que recordó su obra— han vuelto a poner el foco en una figura cuyo reconocimiento institucional llega después de décadas de activismo y creación. No es una mera condecoración: se trata de un gesto simbólico que, según fuentes cercanas a la Academia, pretende saldar una deuda histórica con las mujeres que hicieron posible una renovación del pensamiento literario y crítico en gallego.

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La propia autora, que en 2020 declaró a este periódico que «nunca voy a entrar en la RAG porque no se me ve con buenos ojos», personifica la tensión entre la periferia cultural viguesa y las instituciones de la capital gallega. Aquella afirmación resonó entonces como el síntoma de un rechazo más amplio; seis años después, la decisión de la RAG se presenta como una rectificación, aunque tardía.

“La palabra y la escritura fueron desde siempre elementos de poder, útiles de marginación. El don de la palabra fue utilizado como arma diferencial y la voz de las mujeres fue negada y silenciada a lo largo de una historia masculina.”

Ese párrafo, traducido del prólogo del número cero de Festa da palabra silenciada, sirve para comprender por qué la obra de Queizán no es sólo literaria: tiene un propósito político y de recuperación de voces. La publicación funcionó como caja de resonancia para creaciones y debates que hasta entonces no encontraban cauce en la escena gallega dominante.

Qué significa para Galicia y para Vigo

Vigo, ciudad que aparece recurrentemente en su narrativa —la novela «Amor de tango» es uno de los ejemplos más populares—, vuelve a ver reconocida a una de sus voces. En esa obra, Queizán recrea el Vigo de principios del siglo XX y aborda cómo las diferencias de clase y el papel de las mujeres se ven transformados tras el fin de la Segunda República y la llegada del franquismo. Quien se pasee hoy por las calles donde se ambientó aquella novela encontrará, además de la memoria literaria, una reivindicación de las trayectorias femeninas que la historia oficial silenció.

En términos culturales, el nombramiento abre una conversación sobre la lenta incorporación de mujeres y pensamiento feminista a instituciones que durante décadas fueron predominantemente masculinas. No es la primera vez que la RAG se enfrenta a críticas por su composición y por la velocidad con la que incorpora otras voces; la elección de Queizán puede leerse como un cambio de rumbo, o al menos como un gesto hacia esa modernización pendiente. Aun así, representantes del feminismo gallego recuerdan que los gestos simbólicos deben acompañarse de políticas reales de apoyo a la literatura escrita en gallego por mujeres, desde la difusión hasta la edición y la enseñanza.

La presencia de Queizán en la vida cultural de Galicia no se limita a su obra narrativa. Sus ensayos, su teatro y su labor de comisariado intelectual alimentaron un discurso crítico que influyó en generaciones. La citada revista, y su persistencia durante más de treinta años, ayudaron a consolidar una escena crítica y a formar redes entre creadoras y activistas de la comunidad. Ese entramado será ahora reconocido de forma explícita por la Academia.

Repercusiones y próximos pasos

La ceremonia de ingreso, cuando se anuncie la fecha, va a ser un acontecimiento que atraerá a la comunidad literaria y a personalidades del mundo cultural de Galicia. Se espera que el discurso de acceso de Queizán no sea una simple declaración de agradecimiento; su trayectoria sugiere que ofrecerá una reflexión crítica sobre el presente de la lengua y la cultura gallega, además de reivindicar la memoria de las mujeres intelectuales.

Fuentes académicas y del circuito cultural vigueses comentan que este reconocimiento tendrá efectos prácticos: visibilidad renovada para ediciones de su obra, interés por estudios sobre su producción y, posiblemente, la reimpresión de títulos agotados. Para las jóvenes escritoras que hoy empiezan, la visibilidad de figuras como Queizán es un recordatorio de que la persistencia puede fracturar espacios cerrados.

Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es si la Academia aprovechará el impulso para transformar sus dinámicas internas y su relación con la sociedad. Un nombramiento aislado genera titular y justicia simbólica, pero la legitimidad plena pasa por políticas sostenidas que apoyen la diversidad de voces: desde los premios y becas hasta la programación pública en lengua gallega. En este sentido, el nombramiento de Queizán puede ser tanto punto de llegada como punto de partida.

La historia reciente de Galicia conoce bien esos vaivenes: homenajes que se celebran tras años de lucha, rectificaciones que llegan con retraso. En la ciudad olívica, donde Queizán plantó muchas de sus escenas y donde su voz fue durante décadas un látigo contra la complacencia cultural, el reconocimiento de la RAG se siente —según varias personas consultadas— como una pequeña reparación. Ahora corresponde convertir esa reparación en oportunidades reales para las próximas generaciones.

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Carmen Dorado

Periodista especializada en cultura y sociedad gallega. Colaboradora habitual en medios digitales del noroeste peninsular.

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