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La Xunta aprueba el Pladiga 2026: drones, videovigilancia y 42 brigadas para afrontar fuegos de “enorme intensidad”

El Consello de la Xunta dio luz verde este lunes a la aplicación del Pladiga para 2026, el Plan de prevención y defensa contra los incendios forestales de Galicia, que este viernes se elevará al Consello Forestal. La hoja de ruta incorpora nuevas herramientas tecnológicas —drones y sistemas de videovigilancia— y un refuerzo notable de medios humanos, con la puesta en marcha de 42 nuevas brigadas en los periodos de mayor riesgo y la ampliación de la Unidade de Directores de Extinción (UDEX) de 6 a 15 expertos.

Drones y videovigilancia: la modernización del centinela forestal

La inclusión de drones y cámaras de vigilancia fija aparece como una de las notas más visibles del Pladiga 2026. La Xunta apuesta por una detección más temprana y por una vigilancia continua en puntos estratégicos del mapa forestal gallego, desde las serras da Sela hasta los valles de Ourense, zonas que en los últimos años han sufrido fuegos de gran intensidad. Los aparatos no sólo servirán para localizar con rapidez focos incipientes: podrán transmitir en tiempo real la evolución del siniestro, facilitar un planeamiento más preciso de los medios aéreos y terrestres y reducir los tiempos de respuesta.

Esta apuesta tecnológica llega tras experiencias piloto y tras la incorporación progresiva de imágenes satelitales y sensores meteorológicos al trabajo cotidiano de los servicios de extinción. No obstante, la implantación completa plantea retos: la coordinación con las telecomunicaciones locales, la formación específica de los equipos que operarán los drones, y las garantías sobre protección de datos en entornos rurales. Según fuentes consultadas en el sector, la eficacia de la videovigilancia dependerá tanto de la red de torres y cámaras como de la capacidad para procesar y priorizar alertas en tiempo real.

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Vecinos de comarcas como O Barco de Valdeorras recuerdan que la detección temprana no siempre evita la propagación cuando soplan vientos fuertes o cuando la combustibilidad del monte es extrema. La herramienta tecnológica, admiten muchos agentes sobre el terreno, es necesaria pero no suficiente: necesita ir de la mano de prevención activa y labores de limpieza de combustible.

Refuerzo de medios humanos: brigadas, UDEX y contratos más largos

El Pladiga 2026 incrementa la presencia sobre el terreno. Además de las 42 brigadas previstas para época de alto riesgo, la Xunta plantea una ampliación del periodo de trabajo del personal fijo discontinuo —los tradicionales operarios contratados para la temporada de incendios— con la idea de ganar continuidad y experiencia. La UDEX, dedicada a la dirección técnica de extinción, se multiplica pasando de 6 a 15 especialistas, una apuesta clara por incrementar la capacidad de mando y la coordinación en operaciones complejas.

Mejorar la plantilla no soluciona por sí sola problemas estructurales históricos: la precariedad de algunos contratos estacionales, la rotación de personal y la falta de incentivos para que profesionales con experiencia permanezcan en el medio rural siguen siendo asignaturas pendientes. Fuentes sindicales recuerdan que los períodos de contratación ampliados son bienvenidos, pero reclaman garantías sobre la estabilidad laboral y la formación continuada.

En paralelo, el plan recoge el despliegue de unidades especializadas y equipos de logística para llevar suministros y apoyo a intervenciones en zonas aisladas. La Xunta sostiene que este refuerzo humano, junto con la mejora tecnológica, permitirá adaptar los recursos a “los nuevos tipos de incendios de enorme intensidad en los últimos veranos”, según palabras del presidente Alfonso Rueda.

“Adaptarse a los nuevos tipos de incendios de enorme intensidad en los últimos veranos”, dijo el presidente al presentar el plan.

Antecedentes y por qué Galicia sigue siendo frontera de fuego

La comunidad gallega no es ajena al debate público sobre incendios: la suma de veranos más secos, olas de calor recurrentes y la expansión de masas forestales con alta carga combustible, especialmente eucaliptos y pinos, ha transformado el paisaje y la dinámica del fuego. A esto se añade la despoblación rural y el abandono de prácticas de gestión tradicional del monte, que en otros tiempos actuaban como cortafuegos naturales.

El Pladiga no surge de la nada: es la evolución de planes previos que han ido incorporando lecciones de años con grandes incendios. Sin embargo, asociaciones ecologistas y alcaldes reclaman que las medidas de extinción se complementen con políticas sencillas y costosas a largo plazo: desbroce en franjas perimetrales, incentivos para la gestión agroforestal, y una fiscalidad que fomente usos del monte compatibles con la prevención. No es la primera vez que desde el rural se apunta que sin esa inversión en prevención estructural, la mejora de medios de extinción tendrá un techo.

Repercusiones políticas y próximos pasos

El plan será discutido este viernes en el Consello Forestal, órgano que reúne administraciones, colectivos forestales, sindicatos y organizaciones conservacionistas. A falta de confirmación oficial sobre el coste final y su distribución presupuestaria, la aprobación política en el Consello de la Xunta marca el calendario: licitaciones, periodos de formación y la instalación de cámaras y estaciones de control que deberán completarse antes del próximo verano.

En el plano político, la Xunta busca mostrar una respuesta firme tras veranos en los que la gestión del fuego fue objeto de críticas por tiempo de respuesta o por la falta de coordinación entre administraciones. En el terreno práctico, el impacto real del Pladiga 2026 dependerá de dos elementos: la rapidez en la ejecución de las inversiones prometidas y la capacidad para implicar a municipios y a propietarios en planes de aprovechamiento forestal que reduzcan la carga de combustible.

Galicia ha aprendido con fuego muchas lecciones amargas. Este nuevo plan intenta incorporar herramientas modernas y más manos en el terreno. Pero, como recuerdan técnicos y alcaldes, la verdadera batalla contra los incendios se gana también en la calma del invierno, con gestión preventiva y presencia humana continua. El Pladiga 2026 abre una nueva etapa; ahora toca comprobar si la política y la inversión acompañan suficientemente para que esas brigadas, drones y nuevos directores no lleguen tarde cuando vuelva a arder el monte.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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