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La Xunta apuesta por la FP para volver a conectar con la educación a 10.000 jóvenes gallegos fuera del sistema

Santiago. La consellería de Educación ha puesto sobre la mesa un ambicioso plan para reincorporar a la vida formativa a miles de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Bajo el nombre Cualifica Talento, la iniciativa pretende localizar a 10.000 de esos chicos y chicas —principalmente entre los 18 y 24 años— e impulsar su entrada en la formación profesional, con la expectativa de que al menos 2.000 regresen a las aulas ya en septiembre. La propuesta fue detallada este martes por el conselleiro Román Rodríguez en el Parlamento gallego, pocas semanas después de que la Xunta aprobara un nuevo decreto regulador de la FP.

Un modelo más flexible y ligado al empleo

Durante su comparecencia, el responsable autonómico describió un modelo de FP que busca desmarcarse del estereotipo de “vía secundaria” y situarse como una alternativa prioritaria. La oferta no se limitará a los ciclos tradicionales: se integrarán enseñanzas desde la formación básica hasta el grado medio, junto a la Educación de Personas Adultas y programas de formación lingüística dirigidos a inmigrantes. Según la consellería, la clave es adaptar títulos y horarios al pulso del tejido productivo gallego y facilitar itinerarios que permitan la reincorporación rápida del alumnado.

“Queremos un modelo más flexible, innovador y plenamente conectado con la realidad económica y social del entorno”, aseguró Rodríguez ante los diputados.

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Además de atraer a quienes abandonaron prematuramente los estudios, la estrategia priorizará a los varones —que abandonan la escolarización a un ritmo superior, aproximadamente el doble que las mujeres— y pretende aprovechar el creciente prestigio de la FP, subrayado por la colaboración con empresas. En los últimos cinco años, el sistema autonómico ha trabajado con unas 21.500 empresas de distintos tamaños; según las cifras oficiales citadas por la Xunta, el 96% de los titulados consiguió su primer empleo en Galicia tras finalizar sus estudios.

Uno de los puntos novedosos incluidos en el paquete es el refuerzo del papel empresarial en la formación: más módulos impartidos en instalaciones productivas, itinerarios acelerados para ciertos perfiles y pasarelas que reconozcan trayectorias desde la universidad a ciclos formativos, beneficiando aproximadamente al 15% de los matriculados que siguen ese camino.

Historia, realidades locales y por qué importa

En Galicia, la FP dejó atrás hace años la etiqueta de opción de segunda mano, pero la lucha contra el abandono escolar sigue siendo una asignatura pendiente. Cabe recordar que, en la comunidad, hay estimaciones de hasta 40.000 jóvenes que ni estudian ni trabajan; muchos proceden de comarcas rurales —desde la Mariña lucense hasta zonas de la montaña ourensana— donde las oportunidades formativas y laborales son más escasas y el arraigo a labores tradicionales acelera salidas prematuras del sistema educativo.

La reforma llega en la segunda mitad de la legislatura y con un decreto ya aprobado que, entre otras medidas, abre la puerta a incorporar a profesionales en activo o prejubilados como docentes. No es la primera vez que la Xunta ensaya instrumentos para modernizar la FP; sí puede ser, por su alcance, la mayor ofensiva centrada específicamente en los jóvenes que se han desconectado de la educación formal.

Especial atención merecen los perfiles a los que se dirige la iniciativa: chicos jóvenes que no completaron la educación secundaria obligatoria y que, por motivos diversos —familiares, económicos, falta de orientación o la atracción de empleos tempranos en sectores como la agricultura, la pesca o la construcción— abandonaron los estudios. Para muchos de ellos, una oferta con horarios flexibles, vinculada a prácticas reales y con reconocimiento de las competencias adquiridas en el entorno laboral informal puede ser la llave para volver a estudiar.

Retos en la aplicación y próximos pasos

Localizar a 10.000 jóvenes dispersos por toda la comunidad no es tarea baladí. La consellería tendrá que coordinarse con servicios sociales, ayuntamientos y entidades del tercer sector para identificar candidatos, ofrecer orientación personalizada y gestionar barreras prácticas como transporte, conciliación o la acreditación de competencias previas. También será imprescindible un plan claro de incentivos: becas, ayudas al desplazamiento o acuerdos con empresas que garanticen prácticas remuneradas pueden ser factores decisivos para que muchos acepten volver al aula.

Desde el ámbito empresarial, la participación será determinante. La Xunta ha apostado por intensificar los convenios con empresas locales —desde astilleros en Vigo hasta cooperativas agrarias en A Estrada o el sector turístico en las Rías— para que la formación incluya estancias formativas reales. A falta de confirmación oficial sobre el presupuesto específico del programa, fuentes cercanas a la Consellería señalan que se prevén inversiones en recursos orientadores, formación de profesorado y campañas de captación.

En el plano político, el Ejecutivo autonómico tiene la oportunidad de convertir la medida en un hito de la legislatura: los plazos son cortos —la intención es ver resultados en septiembre— y las expectativas altas. El principal indicador a vigilar será la tasa de reincorporación efectiva y, sobre todo, la permanencia de esos jóvenes en el sistema educativo o en empleos de calidad tras recibir formación. Si el objetivo de 2.000 incorporaciones se cumple, será un impulso tangible; si no, la iniciativa podría quedar como buena intención con escaso impacto.

Para Galicia, que sufre envejecimiento poblacional y fuga de talento en ciertos sectores, recuperar a jóvenes alejados de la formación tiene además un componente estratégico. No solo se trata de reducir una estadística incómoda, sino de integrar mano de obra cualificada en cadenas productivas que necesitan relevo y especialización. La FP, bien diseñada y aplicada, puede ser esa palanca. Quedan por ver la capacidad de la Xunta para coordinar recursos, adaptar la oferta a realidades comarcales y transformar el interés político en resultados visibles en las aulas y en las empresas.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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