martes, 10 de marzo de 2026 | Galicia, España
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Las actividades acuáticas son ideales para los bebés

Las actividades acuáticas son ideales para los bebés

En las sesiones de matronatación del gimnasio Arenal, el monitor y gerente Jose Manuel Pereira explica a las familias que el objetivo no es que el bebé aprenda a nadar, sino familiarizarse con el agua y fortalecer el vínculo con sus padres. La advertencia llega cuando las familias llegan con la intención explícita de que su hijo salga «nadando», algo que el responsable del centro despeja con tono amable pero rotundo. La propuesta, vigente en los cursos que se imparten actualmente, busca priorizar la seguridad, la adaptación y el desarrollo temprano sobre la enseñanza formal de la natación.

Las sesiones, según describen los responsables, se estructuran en torno a juegos, canciones y ejercicios suaves que favorecen la coordinación y la confianza del bebé en un entorno controlado. El contacto constante con el progenitor y la repetición de estímulos en el agua ayudan al menor a perder el miedo y a desarrollar control postural, sin someterlo a aprendizajes forzados ni a situaciones de estrés. Para las familias, la experiencia supone también un aprendizaje práctico sobre la seguridad acuática y la respuesta a posibles incidentes.

El mensaje de Pereira —que en ocasiones responde con humor invitando a quienes buscan resultados inmediatos a marcharse— recalca que la matronatación es una actividad preventiva y de estimulación temprana. «No es una clase de natación al uso», puntualizan en el centro, donde insisten en que los progresos se miden en términos de comodidad y adaptación más que en largas brazadas. Esa perspectiva exige paciencia y continuidad, pues los beneficios aparecen de forma gradual y siempre bajo la supervisión de un adulto.

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Especialistas en desarrollo infantil consultados por distintos medios coinciden en que las actividades acuáticas, realizadas con criterios de seguridad, aportan beneficios motores y emocionales durante los primeros meses de vida. La inmersión controlada y el trabajo respiratorio favorecen, además, la coordinación entre la respiración y los movimientos, aunque los expertos advierten que no sustituyen a la enseñanza formal de la natación en edades posteriores. La recomendación habitual es esperar a que el niño madure y combine estas experiencias con formación específica cuando su desarrollo lo permita.

En el gimnasio Arenal, las medidas de higiene y temperatura del agua son elementos clave en la organización de las clases, así como el papel activo de los padres. La presencia continuada del progenitor durante la actividad fortalece el apego y proporciona al bebé una referencia de seguridad que facilita la exploración del medio acuático. Al mismo tiempo, los monitores actúan como guías: corrigen posturas, proponen juegos adecuados y supervisan que las prácticas se ajusten a las necesidades de cada edad.

Para muchas familias, la matronatación también funciona como un espacio de socialización y apoyo. Padres y madres comparten dudas y experiencias, intercambian recursos sobre cuidados infantiles y se familiarizan con protocolos básicos de actuación en el agua. Esa dimensión comunitaria es valorada por los asistentes, que encuentran en las clases un entorno donde aprender a manejar el miedo y a ganar confianza antes de plantearse una enseñanza formal de la natación.

Acceder a estas actividades no está exento de precauciones: los centros recuerdan la importancia de respetar los tiempos del bebé, de no prolongar en exceso las sesiones y de atender a señales de cansancio o malestar. Además, se subraya la conveniencia de acudir a centros con personal formado y protocolos claros para evitar riesgos innecesarios. La responsabilidad compartida entre familia y monitor es, según los profesionales, la mejor garantía para que la experiencia sea beneficiosa.

En definitiva, las actividades acuáticas para bebés, tal y como las plantean profesionales como Pereira, persiguen más la adaptación y la estimulación que la enseñanza de técnicas de natación. Para los progenitores que se acercan con expectativas distintas, la advertencia es clara: la recompensa está en la seguridad, la confianza y el vínculo, no en ver a un bebé dar brazadas perfectas al salir de una primera temporada de clases. La práctica ordenada y consciente resulta, en cambio, una herramienta útil para el desarrollo y la tranquilidad familiar.

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Redacción

Periodista de Galicia Universal.

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