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Llenar el depósito en Ourense cuesta 24 euros más que hace un mes

La escalada de precios en los surtidores de la provincia vuelve a golpear el bolsillo de las familias ourensanas. Este viernes, en varias estaciones de servicio el diésel superaba la barrera de los 2 euros por litro, una situación que, según comerciantes y transportistas locales, no se vivía desde septiembre de 2023. El incremento se produce en un contexto de tensión internacional tras la intervención de Estados Unidos e Israel en Irán, que ha disparado la incertidumbre en los mercados energéticos.

Subida repentina en los surtidores y efecto inmediato

Los carteles luminosos de estaciones como la de San Cibrao, en la capital provincial, reflejaban ayer precios que para muchos resultan ya prohibitivos. Con un incremento que, de media, sitúa el Gasóleo A en torno a los 1,447 euros por litro en la provincia, el coste de llenar un depósito medio —unos 55 litros, en términos orientativos— se ha encarecido en aproximadamente 24 euros respecto a principios de marzo. Para los conductores habituales, eso supone sumar una cantidad apreciable a los gastos mensuales de movilidad.

En el surtidor, la escena era la de siempre: trabajadores de la automoción parando a repostar, taxistas girando en el acceso a la estación y camioneros repostando con rapidez para retomar su ruta. «Con estos precios, muchos compañeros están replanteando viajes y rutas», resumía un taxista del barrio de O Couto que prefirió no dar su nombre. El transporte local y la logística, sectores ya tensionados por la falta de conductores y la inflación en costes, sienten con especial intensidad cada céntimo añadido al litro.

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El alza no es homogénea: mientras algunas gasolineras ajustan sus precios al alza rápidamente, otras mantienen tarifas algo más competitivas para atraer a conductores. No obstante, la sensación general es de aceleración: los precios actuales marcan los niveles más altos en Ourense desde el último pico de finales de 2023, y por el momento no se perciben signos claros de reversión inmediata.

Origen de la subida y medidas paliativas del Gobierno

La causa principal que señalan analistas y operadores es la tensión en Oriente Próximo. Las recientes operaciones militares y la preocupación por posibles cortes o restricciones en el suministro energético han encendido las alertas en los mercados internacionales. El sector petrolero reacciona con volatilidad; los precios del crudo suben y ese trasvase termina llegando al surtidor.

En Madrid el Gobierno ha respondido con un paquete de medidas anticrisis que incluye, entre otras iniciativas, la reducción temporal del IVA de carburantes y de la electricidad al 10%, así como ayudas a la vivienda en los decretos anunciados la semana pasada. Son pasos con cierto efecto reductor sobre el precio final, pero desde la flota de transporte, la hostelería y el pequeño comercio advierten que la medida llega tarde para muchos y que la aplicación administrativa y la repercusión en el precio final pueden tardar semanas en notarse plenamente.

En Ourense, donde el tejido productivo tiene un peso significativo de pymes, transporte local y sector agrario, cada subida del combustible se traduce en cadenas de costes: mayor factura para la distribución de alimentos, incremento en los costes de la maquila y, en general, presión sobre márgenes ya estrechos. Las explotaciones ganaderas y los agricultores de zonas como la Serra do Limia y Terra de Celanova recuerdan que el gasóleo no solo mueve coches, también tractores y maquinaria que no pueden esperar alternativas inmediatas.

Impacto local y posibles escenarios a corto plazo

El impacto sobre el consumo y la vida diaria será variado. Para hogares con vehículo único, el aumento de 24 euros en un repostaje completo puede condicionar decisiones de ocio o compras; para empresas de reparto y taxis esa cifra se multiplica por viaje y por jornada. El sector turístico, que en Ourense tiene picos en fin de semana y en temporadas termales, también observa con preocupación una posible moderación de la demanda si los desplazamientos se vuelven más costosos.

A falta de medidas adicionales por parte de la Unión Europea o de nuevas decisiones en el mercado energético, los expertos consultados por este periódico consideran plausible un escenario de precios altos y volátiles durante las próximas semanas. La capacidad de las autoridades para suavizar la subida dependerá tanto de la evolución del conflicto como de la efectividad de los mecanismos fiscales y de contención que se pongan en marcha. No es la primera vez que la provincia se ve afectada por oscilaciones internacionales; en 2022 y 2023 ya se vivieron episodios similares, aunque entonces la respuesta gubernamental y la demanda interna tuvieron matices diferentes.

En las calles de Ourense, pequeños gestos ya delatan la adaptación: más compras conjuntas para repartir viajes, mayor uso del transporte público cuando las líneas lo permiten, y comprobaciones frecuentes de precios entre estaciones antes de repostar. Los concesionarios de vehículos de ocasión notan un ligero repunte en la consulta por modelos diésel de bajo consumo, paradójicamente cuando el precio del diésel es más alto, un reflejo de la búsqueda de eficiencia real por parte de los conductores.

Mirando hacia adelante, la incertidumbre manda. Si la tensión en Oriente Próximo se prolonga o escala, no solo habrá que contar con precios altos sino con posibles perturbaciones en la cadena de suministro que afectarían más allá del surtidor. Por el contrario, una desescalada o acuerdos que aseguren el flujo de hidrocarburos podrían dar aire a unas tarifas que, en Ourense, vuelven a convertirse en asunto de primera línea en la conversación pública y en las cuentas domésticas.

Al final, la cuestión es tanto económica como social: el combustible actúa como termómetro de coyuntura y, en provincias con dispersión demográfica como Ourense, tiene un efecto multiplicador sobre la vida cotidiana. La pregunta que muchos se hacen ahora es si las políticas anunciadas serán suficientes para amortiguar el golpe, o si será necesario diseñar soluciones más específicas para proteger a quienes dependen del vehículo para trabajar y vivir en el interior gallego.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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