domingo, 22 de marzo de 2026 | Galicia, España
ÚLTIMA HORA Loomi: tres universitarios de Ourense diseñan cuentos con IA para transformar la enseñanza infantil
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Loomi: tres universitarios de Ourense aplican la IA para reinventar los cuentos en la escuela

Marcos Martínez, Alejandro Sirvent y Anxo Lameiro, estudiantes del campus de Ourense, están detrás de Loomi, una herramienta que genera relatos infantiles personalizados en segundos y que ha valido al equipo uno de los premios Incuvi de la Universidad de Vigo. Nacida de una observación doméstica y pulida en los espacios de la Facultad de Ingeniería Informática, la iniciativa aspira a ser un apoyo tangible para docentes de infantil y primaria y para familias que buscan métodos más atractivos de aprendizaje.

Cómo funciona Loomi y quiénes están detrás

La idea surgió de lo cotidiano: ver a un hermano pequeño frustrado con los deberes empujó a Marcos Martínez a pensar en cuentos como vehículo de aprendizaje. Con ese punto de partida conversó con su amigo del grado de biología, Alejandro Sirvent, y pronto incorporaron a Anxo Lameiro, futuro ingeniero informático del campus de Ourense, para evaluar la viabilidad técnica.

El equipo ha empleado como base tecnológica los modelos de IA de Google, aunque subraya que el verdadero trabajo está en el promteado y en el diseño narrativo. Según explican, Loomi no es un generador que escupa historias al azar; su objetivo es producir relatos que cumplan dos funciones: ayudar a gestionar emociones en edades tempranas y transformar contenidos escolares en tramas memorables. Un ejemplo que suelen citar es un cuento en el que un pirata enseña fracciones a través de la división del botín, donde la fantasía sirve de muleta para conceptos numéricos.

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«Al principio no esperábamos llegar tan lejos, pero una vez que fuimos superando fases la verdad es que confiábamos en ganar porque demostramos a los jueces qué intenciones teníamos y cómo pretendíamos llevarlas a cabo», cuenta Marcos. «La idea surgió en mi día a día en mi casa… ahí pensé en lo fácil que podría ser enseñar a partir de cuentos».

La mezcla disciplinar —dos estudiantes de biología y un informático— se ha revelado estratégica. Mientras Marcos coordina y marca plazos, Anxo lidera el desarrollo técnico y Alejandro explora la dirección de producto, la comunicación y la marca. Insisten en que la toma de decisiones es horizontal: todas las grandes apuestas se consensúan tras trabajo individual, un método que les ha permitido avanzar con rapidez desde la concepción hasta una versión funcional que, aunque no está aún en el mercado, se considera en una fase de desarrollo sólida tras apenas unos meses de trabajo intenso iniciados el pasado verano.

Del laboratorio universitario al programa Incuvi

El punto de inflexión para Loomi llegó con su entrada en el programa de emprendimiento Incuvi de la Universidad de Vigo. El reconocimiento no solo les dio visibilidad, también herramientas prácticas: tutores, asesoramiento empresarial y una red de contactos que, según el equipo, ha profesionalizado el proyecto y les ha obligado a aterrizar calendarios y estimaciones de trabajo. «Antes podíamos pensar que una tarea llevaba una semana y ahora tenemos a quién consultar para saber si realmente llevará un mes», comenta Marcos, ilustrando la diferencia entre la imaginación estudiantil y la gestión de un proyecto con ambición comercial.

La disponibilidad de espacios en la Facultad de Ingeniería Informática del campus de Ourense y el acompañamiento del ecosistema universitario local han sido, en su relato, claves para mantener la continuidad del desarrollo. A falta de experiencia previa en pedagogía o en sectores educativos, los promotores del proyecto acudieron a la literatura científica: revisaron artículos y papers que avalan cómo el storytelling y la personalización mejoran la retención y la motivación en niños, y han intentado trasladar esos hallazgos a la arquitectura del producto.

El premio Incuvi actúa además como carta de presentación frente a potenciales escuelas colaboradoras y posibles inversores. En una Galicia donde la retención de talento y la creación de empleo tecnológico en el interior siguen siendo desafíos, el triunfo de un equipo ourensano en un programa de la UVigo se lee también como un signo de que las universidades regionales pueden incubar proyectos con impacto educativo real.

Desafíos, ética y próximos pasos

El recorrido por delante no está exento de obstáculos. Alejandro ha puesto en primer plano la seguridad del producto: «Al dirigirse a un público infantil y escolar, la privacidad y la protección de datos deben estar garantizadas», señalan. La cuestión de la fiabilidad del contenido —evitar estereotipos, errores didácticos o informaciones inadecuadas— requiere además combinar la automatización con revisiones humanas y posibles filtros curriculares adaptados a los ciclos educativos españoles y gallegos.

En cuanto a la implantación, Loomi necesitará ensayos en entornos reales. El equipo baraja pilotajes con centros de infantil y primaria del área de Ourense para recoger feedback docente y ajustar tanto la dificultad de los relatos como su vínculo con objetivos de aprendizaje concretos. También deberán negociar licencias de uso de tecnología, costes de infraestructuras en la nube y modelos de negocio que permitan mantener el servicio sin sacrificar accesibilidad para centros públicos con presupuestos limitados.

Desde la perspectiva pedagógica hay esperanzas y cautelas. La personalización puede ayudar a niños con necesidades educativas especiales o con distintos ritmos de aprendizaje, pero los expertos advierten que la tecnología debe complementar —no sustituir— la relación docente-alumno. Los fundadores de Loomi parecen conscientes: trabajan en plantillas narrativas validadas por profesionales y exploran formatos que permitan al profesor controlar parámetros y adaptar objetivos.

La historia de estos tres universitarios recuerda que, más allá de titulares sobre el uso discutible de la IA, hay proyectos que buscan convertir esas capacidades en herramientas útiles para el aula. Si todo marcha según sus planes y con el apoyo institucional necesario, Loomi podría convertirse en un caso práctico de cómo la investigación, la docencia y la iniciativa local confluyen para ofrecer soluciones educativas. A falta de una salida al mercado inminente, queda por ver si la mezcla de ciencia, programación y cuentos logra lo que prometen: que aprender deje de ser una carga para convertirse en una aventura.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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