Este jueves, 12 de marzo de 2026, la céntrica calle de San Andrés, en A Coruña, amaneció con la colocación de nuevos forjados metálicos destinados a proteger los pequeños parterres que salpican la zona, una intervención que ha suscitado opiniones encontradas entre los vecinos. La instalación, que según los primeros testimonios busca impedir que los paseantes pisen las zonas ajardinadas, se percibió como una novedad no anunciada que ha abierto un debate público sobre estética, seguridad y eficacia. Desde primeras horas, ciudadanos y comerciantes expresaron reacciones que van desde la satisfacción por preservar el verde urbano hasta críticas por el diseño. La controversia refleja la tensión habitual entre la necesidad de proteger el mobiliario urbano y las expectativas estéticas de quienes transitan por el barrio.
Los forjados, de metal y colocados de forma estratégica alrededor de los parterres, llaman la atención por su aspecto sobrio y funcional, aunque no exento de críticas. Algunos viandantes destacaron que la estructura evita puntas hacia arriba, lo que, en su opinión, mejora la seguridad para peatones y mascotas. Otros consideraron que el acabado resulta poco atractivo y que rompe con el aspecto tradicional de la calle. En cualquier caso, la medida ha logrado su objetivo inicial de generar debate y poner sobre la mesa la conservación de los escasos espacios verdes urbanos.
Varios vecinos que paseaban por San Andrés antes del mediodía explicaron que las zonas ajardinadas suelen ser pisadas con frecuencia, especialmente en horas punta y los fines de semana, y valoraron positivamente cualquier esfuerzo por protegerlas. «Me parece bien que se instalen, la gente aprovecha y pisa los pasos ajardinados», comentó una persona a pie de calle, mientras otra joven lamentó que los elementos colocados en la zona a veces no duren y temió que estos forjados acabaran igual que otras intervenciones, deteriorados en poco tiempo. La combinación de elogios por la funcionalidad y dudas sobre la durabilidad condensó las opiniones recogidas en el lugar.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →Además de la cuestión práctica, el diseño de los forjados ha sido objeto de juicio estético entre los residentes. Un sector de los consultados calificó la intervención de «feísta» y consideró que no respeta la fisonomía de esta arteria histórica de la ciudad, donde conviven comercios, viviendas y pequeñas islas verdes. Otros restaron importancia a la estética al señalar que la prioridad debe ser proteger la vegetación y evitar el deterioro continuo de los parterres. Las discrepancias evidencian que, en materia de urbanismo, las decisiones técnicas suelen chocar con sensibilidades locales diversas.
La colocación de estos elementos se produce en un contexto en el que muchos ayuntamientos buscan fórmulas para compatibilizar el tránsito peatonal con la conservación del verde urbano, aunque en este caso no hubo una comunicación previa amplia a los vecinos sobre el diseño o la duración prevista de la instalación. La ausencia de un anuncio formal contribuyó a que la sorpresa y la valoración inmediata fueran las protagonistas durante la jornada. Algunos comerciantes cercanos admitieron que, si bien el objetivo es comprensible, habrían preferido participar en el proceso de diseño o recibir información sobre mantenimiento y plazos.
En la práctica, medidas de este tipo plantean preguntas sobre quién se responsabiliza del mantenimiento, cómo se evita el vandalismo y qué criterios estéticos deben primar en entornos con alto tránsito. Vecinos consultados reclamaron que, si los forjados pretenden ser una solución permanente, exista un plan claro de conservación y limpieza que asegure su efectividad a medio plazo. Otros demandaron que el Ayuntamiento o la entidad responsable evalúen alternativas que combinen protección y diseño, para que las intervenciones no desmerezcan el paisaje urbano.
El debate en San Andrés también pone de manifiesto la sensibilidad sobre el uso del espacio público en A Coruña y la expectativa de participación ciudadana en decisiones que afectan al entorno inmediato. Mientras algunos defienden soluciones rápidas y visibles para evitar el deterioro de los parterres, otros apuestan por procesos más deliberativos que incorporen la opinión de vecinos, comerciantes y técnicos municipales. En los próximos días será relevante comprobar si la instalación se mantiene, si sufre retoques o si el consistorio facilita información adicional sobre su objetivo y alcance.
La intervención fue documentada y relatada inicialmente por periodistas locales, entre ellos Jorge Barallobre y Omar Bello, que recogieron voces de los transeúntes y las diferentes percepciones en el momento de la colocación. Sea como fuere, el veredicto ciudadano en San Andrés sigue abierto: la mayoría coincide en la necesidad de proteger las áreas verdes, pero no hay consenso sobre la mejor manera de hacerlo ni sobre si los nuevos forjados representan la solución más adecuada.
¿Buscas una Inversión Segura?
Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual
Solicitar Información Ahora