La tierra gallega vuelve a contar sus heridas tras otra oleada de incendios forestales. El fuego que asoló Ponteareas ya ha sido finalmente extinguido, mientras que el de Carballo, aunque bajo control según fuentes autonómicas, mantiene en vilo a cientos de vecinos. Entre ambos han devorado más de 900 hectáreas, dejando tras de sí una estampa que nadie quisiera repetir.
El humo se despeja en Ponteareas
Apenas han pasado unas horas desde que los equipos de extinción dieron por finalizado el incendio en Ponteareas, en el sur de la provincia de Pontevedra. La zona afectada, próxima a la parroquia de Guillade, ha visto consumirse unas 300 hectáreas de monte, según datos facilitados por la administración autonómica. Los operativos terrestres y aéreos han trabajado durante jornadas enteras para frenar el avance de las llamas, que obligaron incluso a cortar alguna carretera secundaria y movilizar a voluntarios de la comarca. El olor a quemado todavía se percibe en el aire y algunos vecinos, visiblemente cansados, lamentan lo difícil que será recuperar el monte. “Lo que costó años, el fuego lo arrasó en una tarde”, comenta resignado un residente de la zona.
El incendio se originó en una tarde de calor sofocante, con el viento jugando en contra de cualquier intento por sofocar el avance. Las autoridades locales insisten en que la rápida intervención de los servicios de emergencia evitó males mayores, aunque el daño ecológico es evidente. Basta con recorrer la carretera que conecta Ponteareas con Mondariz para ver kilómetros de monte negro y ceniza. No es menor el dato de que, en algunos puntos, el fuego llegó a amenazar viviendas aisladas, aunque finalmente ninguna terminó afectada de gravedad.
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Conoce más →Carballo: el peligro bajo control, pero la inquietud persiste
Mientras en Ponteareas se apaga el último rescoldo, en Carballo la situación es algo distinta. El incendio declarado en el entorno de la parroquia de Sofán fue dado por controlado por los servicios forestales, pero la vigilancia continúa. En este caso, la extensión calcinada supera las 600 hectáreas, según fuentes consultadas. La cifra habla por sí sola. El municipio, situado en la comarca de Bergantiños, ya vivió episodios similares en años anteriores, pero hacía tiempo que no veía una superficie tan amplia afectada en tan poco tiempo.
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Hosting WordPress →Las labores de extinción se han visto dificultadas por el terreno accidentado y la presencia de plantaciones de eucalipto, una combinación que, según un responsable del sector forestal, multiplica el riesgo de propagación rápida. Los vecinos de aldeas próximas compartieron imágenes de la columna de humo visible desde el casco urbano de Carballo, recordando a todos que el fuego no respeta límites administrativos ni horarios. A nadie se le escapa que la meteorología juega un papel decisivo: la falta de lluvias y las altas temperaturas de este inicio de junio han convertido el monte gallego en un polvorín.
Cifras que preocupan y memoria reciente
Según los datos del servicio de prevención y defensa contra incendios forestales de la Xunta, los dos fuegos suman más de 900 hectáreas quemadas en apenas 48 horas. No parece casualidad que ambos se hayan producido en un intervalo tan breve y bajo condiciones meteorológicas similares. Galicia ha visto en otras ocasiones cómo el mes de junio se convierte en un preludio amargo de lo que puede ser un verano complicado.
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