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Montecelo y O Salnés tiran del paro médico en Galicia: la huelga tensiona urgencias y anula miles de consultas

Montecelo y el hospital comarcal de O Salnés emergen como epicentros de la última oleada de protesta del cuerpo médico en Galicia. El sindicato Simega cifra en 82% el seguimiento en Pontevedra y en 90% el de Vilagarcía durante los primeros tres días de esta semana, mientras la Consellería de Sanidade ofrece porcentajes mucho menores. Las movilizaciones, que incluyeron una manifestación en Montecelo el pasado 18 de marzo, han tensionado los servicios de urgencias y provocado la suspensión masiva de consultas programadas.

Seguimiento, cifras y diferencias de lecturas

Simega no ha escatimado en cifras: además de los citados 82% y 90%, asegura que en los grandes hospitales gallegos el seguimiento superó el 77% y que sólo el Álvaro Cunqueiro alcanzó un 85%. Según la central, la participación creció una media de tres puntos entre el lunes y el miércoles de esta semana, una tendencia al alza que atribuye al rechazo al estatuto marco propuesto por el Ministerio de Sanidad.

La versión oficial de la Xunta es otra. La Consellería de Sanidade remitió datos sensiblemente más bajos: porcentajes por debajo del 30% en hospitales y del 8% en Atención Primaria. Los responsables autonómicos subrayan que sus cálculos incluyen a los profesionales destinados a servicios mínimos, lo que, según aducen, rebaja el ratio real de quienes secundaron el paro. Las diferencias entre sindicatos y administración no son nuevas, pero en esta ocasión la discrepancia endurece el debate público sobre el impacto real del paro.

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En el terreno, las consecuencias son palpables. El propio sindicato denuncia la cancelación de “centenares de cirugías y pruebas” y la supresión de más de 200.000 consultas desde enero por las tres convocatorias realizadas. La Xunta, por su parte, cuantifica en más de 6.300 las citas anuladas sólo en el Área Sanitaria de Pontevedra y O Salnés durante marzo; además, en urgencias se registró una “oleada” de cerca de 2.000 pacientes en dos días, según fuentes hospitalarias.

Antecedentes y por qué la protesta se concentra en Pontevedra

No es la primera vez que la sanidad gallega vive tensiones por condiciones laborales y retribuciones. La batalla actual gira en torno al rechazo a un estatuto marco que, sostienen los médicos, no resuelve la precariedad estructural ni mejora la oferta de empleo público especializada. En áreas como Pontevedra, donde la plantilla combina profesionales con contratos interinos, jubilaciones próximas y una demografía envejecida, la sensación de ahogo es más aguda.

Montecelo viene acumulando episodios de alta presión asistencial en los últimos años. La cercanía con centros de población y la derivación de casos desde comarcas con menos recursos explican, en buena medida, el alto seguimiento del paro en este hospital. En Vilagarcía, el carácter comarcal de O Salnés y la vinculación con la atención primaria local han convertido a este centro en termómetro de la fractura entre comunidad y administración.

La movilización ha tenido también componente sindical diverso. Además de Simega, otras centrales han apoyado las convocatorias y han anunciado la continuidad de protestas si no hay avances en la negociación. En Primaria, el paro indefinido y la suspensión de las llamadas “peonadas” —horas extra voluntarias que permiten desatascar quirófanos por la tarde— han añadido una capa más de complejidad: anestesistas y cirujanos han dejado de realizar esas horas extras, lo que amenaza con engordar la lista de intervenciones pospuestas.

Repercusiones inmediatas y próximos pasos

Pacientes, gestores y políticos miran ahora a las próximas semanas con inquietud. La suspensión de consultas y pruebas ya tiene efecto directo sobre listas de espera y sobre la percepción ciudadana de la sanidad pública. En Pontevedra, las quejas por demoras se han multiplicado en las oficinas de atención al usuario; fuentes del área reconocen que la acumulación de consultas y la presión en urgencias elevan el riesgo de saturación, sobre todo si el paro se reanuda en abril, como han advertido los convocantes.

La negociación permanece estancada en puntos clave: garantías de plantillas estables, reconocimiento retributivo y regulación de la movilidad entre puestos. La Xunta apunta a que está abierta al diálogo, pero reclama medidas concretas que aseguren la continuidad asistencial. A falta de confirmación oficial sobre nuevos encuentros, la sensación entre médicos y fuentes cercanas al proceso es que la tensión no disminuirá mientras no se ofrezcan cambios normativos que vayan más allá de meros compromisos verbales.

En el plano político, la disputa también alcanza al Gobierno central. Los sindicatos responsabilizan “directamente” al Ministerio de Sanidad de la crisis por la propuesta del estatuto marco, mientras que el Ejecutivo remarca que cualquier modificación requerirá negociación con las comunidades y los propios profesionales. La complejidad institucional de la sanidad española, con competencias transferidas, vuelve a mostrarse como un obstáculo para resoluciones rápidas.

Mirando hacia delante, la clave será si la Xunta y el Ministerio son capaces de articular una respuesta que combine medidas inmediatas —para aliviar la presión asistencial— con compromisos de cambio estructural que convenzan a la plantilla. La paciencia de los usuarios se agota en regiones que ya sufren listas de espera crónicas; la protesta de Montecelo y O Salnés, por su intensidad, funciona como alarma para toda la red sanitaria gallega.

Que la movilización haya prendido con especial fuerza en hospitales pontevedreses no es casualidad: detrás de los porcentajes hay historias de profesionales que ven cerrarse posibilidades de carrera, de pacientes que esperan y de gestores que buscan salidas técnicas a problemas eminentemente políticos. Si no se abordan ambas caras del conflicto, las consultas y las camas seguirán siendo la moneda de cambio de una negociación que, por ahora, no encuentra tregua.

«El seguimiento en Atención Hospitalaria está siendo masivo y en Primaria la convocatoria también está haciendo mucho daño», aseguraron representantes sindicales en la manifestación de Montecelo.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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