José Castro, conocido en el mundo cinegético como «Paxareiro», falleció a los 82 años después de que su todoterreno —que arrastraba un remolque— perdiera el control y se precipitara ladera abajo en la parroquia de Arruás, en el municipio de Vilar de Barrio (Ourense). El cuerpo fue localizado en una zona de difícil acceso y presentaba heridas de consideración en el rostro; el remolque apareció separado del vehículo y la víctima, según las fuentes consultadas, a unos 10 metros de distancia del automóvil.
El siniestro y el rescate
Los hechos, según las notificaciones oficiales consultadas, se remontan a la tarde del martes, si bien el hallazgo del cadáver se produjo el miércoles cuando los equipos de emergencia pudieron acceder al lugar. El todoterreno —con las puertas bloqueadas— quedó en una pendiente pronunciada de la montaña, en un entorno de pistas rurales que obligó a movilizar vehículos especializados para el rescate y posterior traslado del cuerpo.
Guardia Civil y servicios sanitarios acudieron a la zona tras el aviso, y los primeros indicios apuntan a una pérdida de control del vehículo que provocó el desprendimiento ladera abajo. A falta de los informes forenses definitivos, permanece abierta la investigación para determinar si influyeron factores como el estado de la vía, problemas mecánicos, la presencia de barro o la velocidad en una curva. Testigos y personas del entorno hablan de un terreno traicionero, habitual en esta franja sur de la provincia de Ourense.
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Conoce más →La imagen que circula en ámbitos locales muestra el remolque separado del coche y la maquinaria necesaria para acceder al punto. No es la primera vez que los vecinos alertan del riesgo que suponen muchas pistas que comunican los núcleos dispersos de la comarca: caminos estrechos, con poca señalización y, en ocasiones, pendientes abruptas que hacen del acceso un quebradero de cabeza para los equipos de emergencias.
Una figura reconocida en la caza ourensana
En el mundo rural y cinegético, el nombre de José Castro era bien conocido. Presidente del coto de caza de Alberguería y miembro en su día de la directiva gallega de caza, Castro representaba la vieja guardia de una actividad que mezcla tradición, economía local y cultura popular en muchas parroquias gallegas. Sus apodos, como “Paxareiro”, remiten a la afición por la caza menor y a un perfil veterano que organizó batidas y campeonatos en la comarca durante décadas.
La Federación Galega de Caza llegó a difundir imágenes suyas —firmadas por el fotógrafo Bruno Losada— en competiciones y actos del sector. Su muerte ha generado rápidamente reacciones en redes y en círculos de cazadores, donde muchos destacan su implicación en la defensa de los cotos como herramienta para la gestión del territorio y la convivencia entre usos del monte.
Vecinos de Alberguería recuerdan a Castro como un hombre que, además de la caza, participaba en iniciativas locales y mantenía contactos con ayuntamientos y asociaciones agrarias. En municipios como Vilar de Barrio, donde la población envejece y las actividades tradicionales perviven como sostén social, la figura del presidente del coto no era solo administrativa: suponía también una referencia para la ordenación de la vida rural.
Riesgos en las vías rurales y próximos pasos
La tragedia de Arruás vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente en Galicia: la seguridad en las carreteras y pistas rurales. En las últimas semanas el concello de Vilar de Barrio ya había sufrido las consecuencias de las inclemencias meteorológicas —la lluvia dejó daños valorados en torno a 500.000 euros según informes locales— y la acumulación de agua y barro puede convertir en peligroso cualquier trayecto, incluso para vehículos todoterreno.
Especialistas en seguridad vial recuerdan que el uso de remolques incrementa la inestabilidad en pendientes y zonas con mal firme; unido a la edad de muchos conductores rurales, aumenta el riesgo de salidas de vía. Por eso, fuentes municipales y responsables de los servicios de emergencia suelen demandar inversiones en mantenimiento de pistas, mejor señalización y campañas de concienciación dirigidas a usuarios de vehículos agrícolas y todoterreno.
En paralelo, la Guardia Civil instruye las diligencias pertinentes para esclarecer las causas exactas del accidente. Habrá que esperar al resultado de la autopsia y al estudio técnico del vehículo para saber si hubo fallo mecánico, error humano o una combinación de factores. Mientras tanto, el coto de Alberguería y la propia Federación Galega de Caza preparan homenajes y condolencias para una familia y una comunidad que han perdido a una de sus voces históricas.
La noticia ha dejado un sabor amargo en Vilar de Barrio, un concello pequeño y disperso donde las muertes por accidentes de tráfico en montaña sacuden especialmente. A falta de confirmación oficial sobre la fecha exacta del funeral, los familiares y compañeros de caza han pedido intimidad ante una pérdida que recuerda la fragilidad de la vida en el rural gallego y la necesidad de mejorar infraestructuras para evitar que tragedias similares se repitan.
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