jueves, 19 de marzo de 2026 | Galicia, España
ÚLTIMA HORA Mariscadores de Noia recogen 12 toneladas de marisco muerto tras los temporales y la campaña queda en suspenso
Galego Castelán

Mujer niega conducción temeraria y asegura que «se equivocó de pedal» tras empotrarse en Vigo con su hija de dos años

Una mujer que se sentó ayer en el banquillo del Juzgado de Instrucción ha negado que condujera de forma temeraria la madrugada del 11 de noviembre de 2024, cuando el vehículo que pilotaba colisionó contra el muro de una vivienda en Vigo mientras en su interior viajaba la hija del matrimonio, de dos años. La Fiscalía pide 1 año y 9 meses de prisión y la retirada del carné durante 4 años.

Los hechos: una persecución, un choque y versiones enfrentadas

Según la reconstrucción aportada por los agentes que tomaron declaración en el juicio, aquella madrugada patrullas de la Policía Nacional avistaron un turismo que les rebasó a gran velocidad en la calle Cantabria. Los policías activaron luces y sirena y comenzaron a seguir al coche por un recorrido que discurrió por Cantabria, Camiño Gonderán y San Xoán hasta que el vehículo terminó empotrado contra el muro de una vivienda en la zona.

En la vista oral la acusada explicó una versión distinta. Dijo que llevaba un coche prestado, un Peugeot 307, con su marido, un conocido y la niña de la pareja; que en un tramo el motor se le caló y el coche se deslizó hacia atrás en una cuesta. Aquello, aseguró, provocó risas entre los ocupantes y a ella la puso tan nerviosa que, en un cruce, en lugar de pisar el freno apretó el acelerador y colisionó frontalmente contra la vivienda.

CONTENIDO PATROCINADO
Playa Privada Salado Resort

Salado Golf & Beach Resort

Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.

Conoce más →

«Me equivoqué de pedal (…) no iba conduciendo rápido, ni escapando de la Policía. No sé por qué dicen que iba a gran velocidad. Esto es un sinvivir para mí, lo estoy pasando muy mal», llegó a declarar ante la jueza. La procesada sostiene además que cuando llegaron los primeros agentes —primero de la Policía Nacional, luego de la Policía Local— todos los ocupantes ya estaban fuera del vehículo y que los policías intentaron culpar a su amigo, al que conocen por tener causas pendientes.

La versión de los agentes, por el contrario, es rotunda: relataron una huida con el turismo acelerando pese a las indicaciones para detenerse, con saltos sobre badenes y varias curvas pronunciadas; calcularon que el coche alcanzó velocidades del orden de 80 kilómetros por hora en tramos limitados a 30 km/h. Fue la pericia policial, según la Fiscalía, la que fundamenta la acusación por conducción temeraria en concurso con un delito de lesiones —puesto que el amigo sufrió heridas que motivan una petición de indemnización de 3.113,04 euros.

Peritajes contrapuestos y la defensa de la conductora novel

La defensa ha tratado de desmontar la versión policial presentando un informe pericial de parte que cuestiona la posibilidad de que el vehículo alcanzase las velocidades que atribuyen los agentes, por las características de la vía. El perito de la defensa argumenta que los elementos del trazado, los badenes y la propia mecánica del coche hacen difícil sostener los cálculos de velocidad afirmados por la Policía sin pruebas técnicas adicionales.

Frente a ello, la Fiscalía ha mantenido su petición de pena y ha defendido la credibilidad de los testimonios policiales como medios para desvirtuar la presunción de inocencia, insistiendo en que la concatenación de maniobras, el recorrido y el comportamiento del turismo son propios de una conducta temeraria. La letrada del caso, por su parte, ha abogado por la absolución basándose en que no se ha demostrado un peligro concreto creado por la conductora y en que la colisión pudo deberse a un error de maniobra propio de una «conductora novel».

En la sala también afloró un dato que ayuda a entender por qué la Policía buscó responsabilidades: los agentes relataron que la ocupante informó de que había huido porque en el coche había un perro «que no iba en las condiciones que debía», circunstancia que vinculó la conductora a su reacción de abandonar la vía en lugar de detenerse.

Implicaciones locales y debate sobre la seguridad vial urbana

El caso ha encendido, una vez más, los debates que existen en Vigo sobre la seguridad en el tráfico urbano. No es la primera vez que una colisión contra un muro en calles céntricas pone el foco en la topografía accidentada de la ciudad, donde las cuestas, badenes y viales estrechos multiplican los riesgos cuando a la ecuación se suman la noche y la percepción de prisa o alarma.

En los últimos años los gobiernos municipales y la Dirección General de Tráfico han promovido límites más restrictivos en muchas arterias urbanas y campañas de control para reducir siniestros; en este pleito aparece, sin embargo, la tensión entre la prueba testimonial y la técnica: cuánto puede sostener una acusación de temeridad sin datos de registradores, reconstrucciones forenses independientes o parámetros objetivos que confirmen la velocidad real del vehículo.

También despierta sensibilidad la presencia de una menor en el coche. La protección de la infancia en el tráfico es una preocupación recurrente en Galicia, con planes y normativas que insisten en la obligatoriedad de sistemas de retención adecuados. Que la pequeña resultase ilesa o no no ha sido el centro del litigio público, pero sí añade carga emocional a la causa y matiza la mirada social sobre lo ocurrido.

Próximos pasos y posible impacto jurídico

El proceso continúa en manos del Juzgado de Instrucción, plaza 3 de Vigo, que deberá valorar las pruebas, los informes periciales y los testimonios para dictar sentencia. Si se confirma la petición de la Fiscalía, la acusada se enfrenta a la pena de prisión y a la pérdida del permiso de conducir, además de la obligación de indemnizar al amigo lesionado. La defensa ya ha avanzado que recurrirá cualquier condena, lo que alarga el proceso y deja la resolución definitiva en un horizonte judicial aún lejano.

Más allá del caso concreto, la vista revela cuestiones de fondo: la dificultad de establecer con certidumbre las circunstancias de una persecución nocturna, la necesidad recurrente de apoyarse en pruebas técnicas en accidentes de tráfico y el efecto que tienen en la percepción pública los relatos enfrentados entre policías y conductores. En una ciudad como Vigo, donde la geografía y la densidad urbana complican las maniobras, los tribunales se convierten en el lugar donde se dirimen no solo hechos, sino narrativas sobre responsabilidad y peligro.

Queda, por tanto, la espera: la sentencia servirá para aclarar si el accidente fue un error puntual y desafortunado de una conductora novata o si, por el contrario, hubo una huida y una conducción que puso en riesgo a terceros. Mientras tanto, la familia sigue marcada por el episodio y la hija, apenas una niña, será el hilo emocional que atraviese la crónica hasta que la Justicia pronuncie su veredicto.

¿Buscas una Inversión Segura?

Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual

Solicitar Información Ahora

Compartir esta noticia

M

Miguel Ángel Vázquez

Redactor especializado en economía y empresas. Cubre la actualidad económica de Galicia y España para Galicia Universal.