Vecinos y usuarias del paseo de la ría de O Burgo, en el municipio coruñés de Culleredo, han mostrado su preocupación por las recientes labores de poda en los chopos del entorno y alertan de que, en pocas semanas, volverá la dispersión de semillas y polen que causó problemas el año pasado. La denuncia llegó este martes, cuando operarios recogían restos de la limpieza y varios residentes explicaron que las intervenciones no redujeron la altura de las copas como demandaban. El miedo principal es que la pelusa y el polen obliguen de nuevo a mantener las ventanas cerradas en abril, mayo y junio y provoquen molestias y alergias entre la población.
Los vecinos reconocen que la actuación ha servido para “quitar mucha rama” y mejorar el aspecto del paseo, pero sostienen que no se intervino donde era necesario: en las copas de los ejemplares para reducir altura y eliminar masa foliar. Denuncian que los chopos crecen con fuerza por la abundancia de agua y abono en la zona y que algunos alcanzan los tejados pese a partir de una posición más baja que los edificios.
Según quienes transitan la senda peatonal, la estación de polinización del año anterior fue «horrorosa» y ya se han presentado solicitudes periódicas al Ayuntamiento para que actúe con criterios distintos. Estas peticiones, dicen, se vienen formulando cada dos años por particulares y comunidades de vecinos, y la última reclamación formal se interpuso en diciembre.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →Reclamo vecinal: bajar la altura y sustituir ejemplares
La residente que aporta más críticas, Paz Louzao, subraya que el problema no es solo estético sino sanitario. Explica que la pelusa que sueltan los chopos y el polen obligan a cerrar ventanas y agravan alergias en la primavera, lo que les hace temer la repetición de los episodios vividos en 2025.
«En un mes tendremos otra vez las nevadas de algodón»
Otro usuario habitual del paseo, José Paz, valora que la poda se haya realizado con criterio, pero propone que la altura de los árboles se reduzca de forma más drástica y que se establezca una periodicidad de mantenimiento cada dos años para controlar el crecimiento. También menciona la posibilidad de que, en los casos necesarios, se retire algún ejemplar.
Respuesta del Ayuntamiento y criterios técnicos
Desde el Ayuntamiento de Culleredo defienden que las labores de ‘refaldeo’ de los chopos buscan dejar los ejemplares a «una altura funcional» y mejorar la iluminación del paseo. Según la administración local, las intervenciones se hacen evitando desequilibrios fisiológicos y manteniendo una proporción adecuada entre copa y tronco para no disparar la brotación de chupones ni frenar el crecimiento del árbol.
«Estas podas se realizan siempre evitando los desequilibrios fisiológicos, manteniendo una proporción equilibrada entre la copa y el tronco y evitando intervenciones drásticas que disparen la producción de chupones o detengan el crecimiento diametral del árbol»
El Consistorio añade que se valorará la retirada de algunos chopos en atención a las molestias por la pelusa en los meses de mayo y junio y que, cuando los expertos lo determinen, se procederá a la sustitución programada por especies con fenología y morfología más adecuadas al entorno urbano consolidado.
La promesa de sustitución y mejora del arbolado encuentra, sin embargo, cierto escepticismo entre residentes, que recuerdan compromisos similares no cumplidos en el pasado. Reclaman un plan explícito, calendario de actuaciones y especies concretas que se propongan para reemplazar a los ejemplares que causan más problemas.
Impacto estacional y medidas preventivas
Los vecinos insisten en que el problema alcanza su punto álgido entre abril y junio, cuando la combinación de semilla y polen se extiende por el aire y deteriora la calidad de vida de quienes viven y visitan el paseo. Señalan que, además del efecto sobre las alergias, la sombra abundante que proyectan algunos árboles dificulta la ventilación y la entrada de luz en las viviendas.
Ante la previsión de nuevas molestias, asociaciones de vecinos y comunidades de propietarios estudian volver a registrar solicitudes formales y pedir al Ayuntamiento mayor transparencia sobre el calendario de mantenimiento y las soluciones definitivas. Mientras tanto, el gobierno local asegura que las actuaciones futuras se harán con criterio técnico y con la posibilidad de sustituir ejemplares donde sea imprescindible.
El conflicto sobre la gestión del arbolado en O Burgo combina razones estéticas, sanitarias y técnicas, y los próximos meses servirán para comprobar si las promesas municipales se traducen en medidas concretas que eviten las «nevadas de algodón» que tanto temen los residentes.
¿Buscas una Inversión Segura?
Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual
Solicitar Información Ahora





