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Sánchez y Feijóo se ven las caras en el Congreso en plena escalada por la guerra en Irán y a un paso de votar el decreto anticrisis

El Pleno del Congreso de los Diputados se convirtió este miércoles en escenario de un nuevo cara a cara entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. El intercambio llega en un momento de tensión internacional por la escalada bélica en Irán y cuando la Cámara Baja se apresta, mañana jueves, a debatir la convalidación del decreto anticrisis que incluye rebajas fiscales diseñadas para amortiguar el impacto económico del conflicto en Oriente Próximo.

Duelo parlamentario con más de gestos que sorpresas

La sesión mostró una vez más el pulso entre dos estilos: el del Ejecutivo, que trata de combinar contención y respuesta económica ante un mercado internacional inquieto, y el de la principal formación de la oposición, empeñada en convertir cualquier medida del Gobierno en punta de lanza de su discurso. La intervención de Pedro Sánchez estuvo orientada a justificar las medidas urgentes aprobadas por el Consejo de Ministros y a reclamar un respaldo que facilite su aplicación inmediata. Frente a él, Alberto Núñez Feijóo articuló la crítica en clave de eficacia y oportunidad, incidiendo en que las soluciones deben ser más estructurales que paliativas.

En el hemiciclo se volvieron a ver los rituales habituales: papeles sobre la mesa, murmullos en los pasillos, móviles apagados y rostros clavados en las intervenciones. Para el líder del PP, que no olvida sus años al frente de la Xunta de Galicia y su recorrido por la administración autonómica, la comparecencia era además una puesta en escena dirigida a su electorado: demostrar firmeza en política exterior y solidez en economía. Para el presidente, en cambio, la prioridad fue transmitir que las medidas buscan proteger a hogares y empresas de la volatilidad de los precios energéticos y de los efectos secundarios que una crisis en Oriente Próximo puede tener sobre la economía española.

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No faltaron los reproches sobre comunicación y timing. Desde la bancada popular se insistió en que las rebajas fiscales son un “parche” que no enfrenta los problemas estructurales; desde las filas del Gobierno se replicó que la rapidez era imprescindible para frenar el impacto en sectores como el transporte, la pesca o la agricultura, muy sensibles en comunidades como Galicia. A falta de confirmación oficial sobre la totalidad de apoyos, la sesión puso sobre la mesa que la política, además de números, es también narrativa.

El decreto anticrisis: claves y aritmética parlamentaria

El decreto que se somete a convalidación incorpora medidas fiscales que el Gobierno califica de “temporales y focalizadas” para aliviar el encarecimiento de combustibles y algunos productos básicos derivado de la tensión en Oriente Próximo. Aunque el texto no estuvo sometido en esta jornada a un examen pormenorizado por parte de las comisiones, el Gobierno confía en poder tramitarlo con cierta celeridad para que las rebajas entren en vigor cuanto antes.

Una variable decisiva es el respaldo de formaciones que hasta ahora han mostrado disposición a facilitar la gestión del Ejecutivo. En ese sentido, la decisión de Junts de allanar la aprobación del decreto, anunciada en las últimas horas, cambia el escenario: su voto positivo reduce la incertidumbre sobre la convalidación. No obstante, el Gobierno sigue dependiendo de una suma compleja en la que entran acuerdos puntuales y la negociación política de cada medida concreta. A diferencia de votaciones en las que las mayorías estaban claras, aquí la fluidez de los apoyos puede condicionar tanto la letra del decreto como su ejecución posterior.

Más allá de la aritmética, la votación pone de manifiesto un dilema clásico de la política económica: hasta qué punto son eficaces las medidas inmediatas frente a la necesidad de reformas de fondo. En la calle, empresarios del transporte y representantes del sector pesquero han mostrado su interés en que cualquier alivio llegue rápido; en Galicia, donde el precio del diésel y los costes operativos marcan competitividad en puertos como Vigo o en cadenas logísticas, ese factor pesa doble.

Repercusiones políticas y mirada desde Galicia

Que el debate se produzca con Alberto Núñez Feijóo al frente del PP añade un matiz local a la contienda. Feijóo no solo es el líder de la oposición a nivel nacional, sino que su trayectoria como presidente de la Xunta le otorga una lectura regional que los medios y la opinión pública en Galicia siguen con atención. En ámbitos empresariales gallegos se ha valorado que la discusión sobre las medidas no quede en retórica: la comunidad depende de sectores expuestos a la subida de precios y de una red exportadora sensible a la demanda internacional.

Políticamente, el resultado de la votación también servirá como termómetro para la capacidad del Ejecutivo de mantener un frente parlamentario que permita legislar con cierta estabilidad en los próximos meses. Para el PP, un rechazo al decreto sería un arma política; para el Gobierno, la aprobación significaría ganar tiempo y margen para afrontar otras prioridades sociales y económicas. En ambos casos, la imagen que quedará será la de un Parlamento en el que la gestión de crisis internacionales se traduce en confrontación doméstica.

En Galicia, más allá de la militancia, la preocupación es práctica: cómo impactarán estas decisiones en la cesta de la compra, en la factura del transporte y en la actividad portuaria. Fuentes del sector del transporte por carretera en la comunidad admiten nerviosismo por la volatilidad del precio del combustible, mientras que representantes de la pesca recuerdan que las fluctuaciones internacionales terminan siempre por filtrarse en eslabones locales.

Mañana, cuando la Cámara Baja vote la convalidación del decreto, se medirán no solo mayorías numéricas sino también la capacidad de la política para ofrecer respuestas creíbles en momentos de incertidumbre global. Para los ciudadanos, la pregunta es sencilla y antigua: harán las medidas lo necesario y a tiempo para amortiguar el golpe o se quedarán en promesas que no resuelven problemas estructurales. En Galicia, como en el resto de España, esa respuesta tendrá efectos concretos en bolsillos y empresas que no pueden permitirse esperar demasiado.

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Pablo Rivas

Periodista deportivo con amplia experiencia en la cobertura del fútbol y deporte gallego. Redactor de la sección de Deportes.

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