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Sparc activa su consejo asesor internacional y refuerza su apuesta por la fotónica en Valladares

La planta viguesa de chips fotónicos Sparc Foundry dio esta semana un paso visible en su hoja de ruta: celebró la primera reunión de su nuevo consejo asesor internacional, un órgano independiente integrado por expertos europeos y norteamericanos cuyo cometido será respaldar la estrategia de la fábrica en el polígono de Valladares. La convocatoria se produce tras el inicio de las obras y en plena fase de incremento paulatino de la plantilla, según la propia compañía.

La primera reunión y quiénes forman el consejo

En el encuentro, al que asistieron los cinco miembros designados, se esbozaron las primeras orientaciones sobre prioridades tecnológicas, posicionamiento en la cadena de valor europea y necesidades de colaboración industrial y académica. El consejo reúne perfiles de consultoría, investigación académica y experiencia en fabricación: Michael Lebby, consultor técnico en fotónica que presta servicios a la Comisión Europea y CEO de GenusTechnik Inc; el investigador y profesor Liam Barry, procedente de la Universidad de Dublín y con más de tres décadas en el campo de los dispositivos optoelectrónicos; Guillaume Binet, ingeniero sénior en integración de procesos en la canadiense Xanadu y con experiencia en fabricación de semiconductores fotónicos; el catedrático español José Capmany, cofundador de la startup de computación fotónica iPronics; y José Manuel Silva, antiguo director general en la Comisión Europea.

Para el equipo directivo de la planta, la constitución del consejo tiene un doble valor: aporta perspectiva técnica e institucional y proyecta la iniciativa viguesa como un actor relevante dentro del emergente ecosistema europeo de semiconductores y fotónica integrada. Francisco J. Díaz, CEO de Sparc, calificó la puesta en marcha del órgano como «un gran paso adelante para Sparc Foundry» y añadió que es «un privilegio contar con un grupo de perfiles tan sólido».

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«Europa necesita reforzar sus capacidades industriales en tecnologías críticas. En Sparc Foundry, nos comprometemos a contribuir a este esfuerzo desde España, creando nueva capacidad en fotónica integrada y conectando con el ecosistema europeo en su conjunto», señaló Díaz.

La elección de los consejeros no es casual: aúna experiencia en I+D, conocimiento de la gestión de procesos industriales y contactos en las instituciones comunitarias, una fórmula pensada para acelerar la transición de prototipos a producción industrial.

Un impulso para la fotónica en Galicia y Europa

La iniciativa llega en un momento en que la fotónica —la manipulación de la luz para transmitir, procesar o detectar información— ha pasado de ser una disciplina de laboratorio a un componente estratégico en redes de comunicaciones, sensores y computación de alto rendimiento. Tras los cuellos de botella en la cadena de suministro que puso en evidencia la pandemia, la Unión Europea ha impulsado medidas para recuperar capacidad industrial en semiconductores; proyectos como el de Sparc sitúan a Galicia en ese tablero de juego.

Vigo, ciudad con larga tradición industrial ligada a la construcción naval y la automoción, busca ahora diversificar su tejido productivo hacia actividades tecnológicas de alto valor añadido. La fábrica de chips fotónicos, cuyo primer acto simbólico fue la colocación de la primera piedra el 30 de enero de 2026, pretende convertir el polígono de Valladares en un nodo regional de producción y colaboración científica. No es la primera vez que la ciudad intenta virar hacia sectores avanzados, pero sí es la más ambiciosa en términos de tecnología punta y visibilidad internacional.

Los consejeros, con perfiles que combinan academia e industria, podrán facilitar la concreción de acuerdos de transferencia tecnológica con centros universitarios y proveedores europeos, algo que en la práctica es necesario para reducir tiempos y costes en la escalada hacia la fabricación en volumen.

Repercusiones locales y próximos pasos

En lo inmediato, la instalación de este órgano asesor dará a Sparc mayor capacidad para atraer talento y socios industriales. A falta de cifras oficiales sobre la plantilla final, fuentes cercanas a la compañía confirman que la contratación avanza por tramos y que ya se han abierto procesos para perfiles técnicos y de ingeniería. El reto pendiente es traducir esa masa crítica en una cadena de suministros local robusta: desde el abastecimiento de silicio y materiales fotónicos hasta servicios de prueba y empaquetado.

La interlocución con la Comisión Europea, facilitada por la presencia en el consejo de personas con experiencia en Bruselas, puede ser clave para acceder a programas de financiación y a proyectos colaborativos transnacionales. A medio plazo, la fábrica tendrá que demostrar que puede competir en costes y calidad con centros de referencia en Alemania, Francia, Países Bajos o el norte de América.

Para la política gallega y los ayuntamientos involucrados, Sparc representa una prueba práctica de que la región puede captar inversiones tecnológicas que vayan más allá del turismo y la industria tradicional. La combinación de suelo industrial, capital humano y conexiones logísticas desde la ría favorece la localización; la siguiente prueba será convertir esa ventaja territorial en contratos y producción.

Mirando al futuro, la hoja de ruta incluye consolidar alianzas con universidades y centros de investigación, terminar las obras de la planta y ejecutar la primera fase de producción experimental que servirá de base para la posterior ampliación. El consejo asesor, mientras tanto, ya ha fijado como prioridades la vigilancia tecnológica, la identificación de socios industriales y la estrategia de certificaciones necesarias para entrar en cadenas de suministro exigentes.

Si todo marcha según lo previsto, Sparc podría convertirse en un ejemplo de cómo una iniciativa local —nacida en Vigo pero pensada para el mercado europeo— articula la suma de conocimiento académico, apoyo institucional y capacidad industrial. Que el proyecto atraiga a expertos con recorrido en la Comisión Europea y en empresas tecnológicas internacionales da al menos una ventaja intangible: visibilidad y redes que muchas plantas emergentes aún no consiguen tejer.

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Miguel Ángel Vázquez

Redactor especializado en economía y empresas. Cubre la actualidad económica de Galicia y España para Galicia Universal.

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