martes, 24 de marzo de 2026 | Galicia, España
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Tensiones arancelarias y los conflictos globales hunden las exportaciones gallegas: cuatro meses seguidos de descensos y EE UU a la cabeza

Las ventas al exterior de las empresas gallegas arrancaron 2026 con una caída notable: -6,2% en enero frente al mismo mes del año anterior, hasta quedar en 2.097 millones de euros, según el último balance de la Secretaría de Estado de Comercio. Es el cuarto mes consecutivo en negativo —octubre, noviembre, diciembre y ahora enero— y en esta ocasión el golpe más severo lo ha recibido EE UU, que reduce sus compras de producto gallego un -42,2% y baja a la duodécima posición como destino.

Desarrollo de los hechos: sectores y mercados que flaquean

El desplome de enero no es homogéneo: afecta tanto a la industria ligada a los grandes mercados como a sectores tradicionales que hasta ahora habían mostrado resistencia. La automoción, que llevó buena parte de la recuperación pospandemia, se dejó un -6,8% y facturó alrededor de 571,5 millones. Paradójicamente, la rama de los combustibles experimentó una subida abrupta: más del +142%, hasta superar los 132 millones, después de meses de estancamiento.

También pesan las rachas negativas del textil: las prendas de vestir cayeron un -5,1%, situándose en torno a los 425 millones. El sector pesquero descendió un -6,6% (aprox. 131,1 millones) y la conservera un -6,9% (68,2 millones). Entre los retrocesos más llamativos figura la maquinaria y aparatos mecánicos, con una caída del -27,9% hasta 64,3 millones, mientras que los productos químicos inorgánicos protagonizan una excepción con un aumento del +108% (37,3 millones).

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En el plano geográfico, la estabilidad reina en las exportaciones a Portugal, que mantienen cerca de 348,9 millones. Pero el vuelco hacia mercados fuera de la órbita comunitaria es claro: Francia recortó un -15,1% y Italia un -18%, mientras que Turquía sube un +22,9% y Polonia un +11,4%. Por encima de todos, la crisis arancelaria con EE UU se traduce en pérdidas en rubros tan sensibles como la farmacéutica (-88% en valor, hasta 2,4 millones), vehículos (-55%), maquinaria (-49%) y conservas (-2,7%).

«Damos un paso importante para demostrar nuestra credibilidad como socio comercial clave»,

fue la valoración oficial de Maros Sefcovic tras confirmar la aplicación provisional del acuerdo UE‑Mercosur el 1 de mayo. La noticia llega en un momento delicado para los exportadores gallegos, que ven cómo la apertura a nuevos mercados convive con el endurecimiento de las barreras comerciales en otras latitudes y con la subida de costes provocada por los conflictos en Oriente Medio y la propia guerra en Ucrania.

Contexto y antecedentes: de la recuperación pospandemia a la nueva fragilidad

Hace apenas un par de años la fortaleza industrial gallega —especialmente la industria auxiliar del automóvil y la conservera— sostenía previsiones optimistas. Cabe recordar que tras la pandemia el tejido exportador encontró vías de crecimiento, con terminales como la de Bouzas en Vigo funcionando como símbolo de esa reactivación. Sin embargo, la combinación de medidas arancelarias impulsadas desde Washington tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y las tensiones bélicas internacionales está reordenando las rutas comerciales y encareciendo insumos y transporte.

Los cuatro meses en negativo no son un dato aislado: en octubre las exportaciones ya cedieron un -0,5%, en noviembre un -9,5% y en diciembre un -1,4%. La sucesión de bajadas indica que los problemas son estructurales, no fruto de un único episodio. Además, la mayor exposición de Galicia a industrias que dependen de cadenas de valor globales —componentes de automoción, maquinaria, transformados plásticos— la hace especialmente vulnerable cuando se tensan las relaciones comerciales internacionales.

La política comercial comunitaria abre ahora una ventana con el Mercosur, que puede beneficiar a sectores agrarios y a la agroindustria gallega a medio plazo, si se gestiona con cuidado la competencia. Al mismo tiempo, la mayor parte del negocio exterior gallego sigue concentrado en mercados europeos y en nichos donde la competencia es feroz y los márgenes ajustados.

Repercusiones y próximos pasos: qué está en juego en los puertos y en las fábricas

Lo que sucede en los números se traslada rápido a la actividad portuaria y a los talleres: menos órdenes de compra significan menor uso de servicios logísticos en Vigo, A Coruña o Vilagarcía y presión sobre proveedores de la cadena de suministro. En la automoción, por ejemplo, un retroceso en ventas puede implicar ralentización de producción en plantas auxiliares y efectos sobre el empleo de mano de obra cualificada en el casco urbano y en las comarcas industriales.

La respuesta, por parte de empresas y administraciones, pasa por varias vías. Algunas firmas buscan diversificar destinos y apostar por mercados emergentes como Turquía o Polonia, que han mejorado sus cifras; otras intentan subir en la cadena de valor para reducir la exposición a productos de bajo margen. En paralelo, la Xunta y las cámaras comerciales tradicionales insisten en la necesidad de instrumentos de apoyo para amortiguar el impacto de los aranceles y para financiar la adaptación tecnológica —digitalización de procesos, certificaciones internacionales y logística más eficiente—.

Con todo, la previsión para los próximos meses dependerá mucho de la evolución de dos factores: la política arancelaria de Estados Unidos y el devenir de los conflictos que siguen disparando costes energéticos y logísticos. Si la tensión con el mercado estadounidense se mantiene, no basta con esperar la reorientación a la UE; será preciso que el tejido productivo gane resiliencia mediante la innovación y la búsqueda de nichos de valor añadido que protejan empleo y exportaciones.

En eso reside el reto inmediato de una economía regional acostumbrada a navegar entre mareas: contener las pérdidas a corto plazo y, al mismo tiempo, preparar una oferta más resistente para la próxima ola de comercio mundial. Las cifras de febrero y marzo marcarán si enero fue un accidente estadístico o el preludio de una tendencia que obligue a cambios más profundos en la estrategia exportadora gallega.

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Pablo Rivas

Periodista deportivo con amplia experiencia en la cobertura del fútbol y deporte gallego. Redactor de la sección de Deportes.

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