Uber y Nvidia anunciaron un acuerdo para desplegar una red global de robotaxis que arrancará en Los Ángeles y San Francisco en la primera mitad de 2027 y que podría llegar a 28 ciudades en todo el mundo para 2028. El proyecto combinará la plataforma de conducción autónoma de Nvidia con un nuevo modelo de inteligencia artificial diseñado para gestionar situaciones complejas en vías urbanas. La iniciativa pretende integrar esa tecnología con la red de movilidad de Uber para ofrecer viajes sin conductor en vías públicas, primero con flotas de pruebas que recopilarán datos.
La puesta en marcha será progresiva: inicialmente, los vehículos circularán para recopilar información y entrenar el sistema, después operarán con supervisión humana y, finalmente, alcanzarán un nivel de autonomía que la compañía define como nivel 4. Uber ha explicado que la colaboración usará el hardware y el paquete Drive Hyperion de Nvidia junto con el nuevo modelo de IA llamado Alpamayo, orientado a interpretar escenarios imprevistos en la carretera.
La expansión prevista incluye ciudades de Norteamérica, Europa, Australia y Asia, aunque Uber solo ha confirmado oficialmente las dos urbes californianas donde comenzará la operación. La compañía no especificó la lista completa de las 26 localidades restantes ni el calendario detallado por mercados, lo que sugiere que el despliegue dependerá de pruebas locales y de la regulación de cada territorio.
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Conoce más →Cómo funcionará la tecnología y la fase de pruebas
La arquitectura técnica combinará sensores, cámaras y sistemas de procesamiento de Nvidia con modelos de aprendizaje profundo diseñados para reconocer y reaccionar ante obstáculos, obras imprevistas y comportamientos erráticos de peatones. Según las empresas, Alpamayo ha sido entrenado para razonar sobre la complejidad del entorno urbano y tomar decisiones en tiempo real.
El plan contempla una primera etapa de recopilación de datos con vehículos equipados para mapear las peculiaridades de cada ciudad: señales, intersecciones, obras y patrones peatonales. Esa información servirá para adaptar el modelo a los matices locales antes de permitir que los robotaxis operen sin conductor humano a bordo en condiciones controladas.
Antes de la conducción totalmente autónoma, los coches circularán con operadores de seguridad presentes que podrán intervenir si surge una situación inesperada. La transición hacia el llamado nivel 4 implica que el vehículo puede funcionar sin supervisión humana en determinadas condiciones y áreas predefinidas, aunque seguirá siendo necesaria supervisión o intervención remota en casos excepcionales.
Reacciones y retos regulatorios
«La tecnología autónoma encierra un enorme potencial para hacer que el transporte sea más seguro, más fiable y más accesible»,
afirmó Dara Khosrowshahi, consejero delegado de Uber, en el comunicado conjunto. Khosrowshahi subrayó la intención de combinar la IA avanzada con la amplia red y experiencia operativa de su compañía para llevar el servicio a más usuarios con el tiempo.
«Ha llegado el ‘momento ChatGPT’ de la IA física: los sistemas robóticos ya pueden razonar sobre las complejidades del mundo físico»,
dijo por su parte Jensen Huang, fundador y consejero delegado de Nvidia, que defendió la capacidad de su ecosistema tecnológico para apoyar la expansión de robotaxis a escala global. Huang destacó la colaboración con socios industriales para facilitar la adopción comercial.
Ambas compañías deberán afrontar además desafíos regulatorios, de seguridad vial y de aceptación pública. Las autoridades locales y estatales de transporte tendrán la última palabra sobre el alcance y las condiciones en que estos servicios podrán operar, lo que hará que el calendario de despliegue varíe por región.
El anuncio aparece en un momento en el que la industria tecnológica y automovilística acelera inversiones en movilidad autónoma, pero también cuando los reguladores y grupos de seguridad demandan más pruebas y garantías. La estrategia de Uber y Nvidia apuesta por combinar la capacidad de procesamiento de datos con la vasta red de usuarios de Uber para acelerar la llegada comercial de los robotaxis.
En los próximos meses se espera que las empresas ofrezcan más detalles sobre las ciudades seleccionadas, el tamaño de las flotas iniciales de pruebas y los criterios de seguridad que marcarán el paso entre las distintas fases de implantación. Hasta entonces, la colaboración marca un hito en la aspiración de llevar vehículos autónomos a un servicio de transporte urbano masivo.
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