Una reflexión personal sobre un Citroën GS familiar se convierte en el hilo conductor de una crónica que une la historia de la flota gallega en Boston, los caladeros norteamericanos y la evolución del puerto de Vigo. La redactora jefa de Faro de Vigo, Lara Graña, comparte esta semana una visión muy personal del sector económico y marítimo.
Memorias de un coche y un tío cocinero
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Conoce más →El recuerdo parte de un Ford Escort blanco de cinco puertas. Pero el verdadero protagonista emocional es el Citroën GS del tío Tomás. Un coche que, para la infancia de la autora, era como una nave espacial por dentro.
Ese mismo tío fue cocinero en el Cieisa Doce, un arrastrero congelador que navegó bajo distintos nombres: Fontay, Cora Dos y Karim Dos. Formó parte de los gallegos que faenaron en las frías aguas de Boston, lejos de casa.
La conexión entre ambos mundos —el vehículo y el barco— surge gracias a un reportaje sugerido por su compañero Alberto Otero sobre la expulsión de la flota gallega de aguas americanas, un proceso que se aceleró con la extensión de las 200 millas y el distanciamiento con la OTAN bajo el Gobierno de Felipe González.
Puertos, grúas y decisiones estratégicas
Recientemente, Lara Graña vivió una nueva experiencia a bordo de una grúa Super Post Panamax de Termavi, en la terminal de Guixar. Elevada a 45 metros de altura, pudo ver el puerto desde una perspectiva inusual.
El equipo de Eduardo Dávila explicó el proyecto de reordenación de la campa y la ampliación del frigorífico de frutas, una inversión clave para la logística portuaria de Vigo. Todo ello facilitado gracias a la colaboración de Pérez y Cía, que renunció a dos años de concesión de su nave de Alpenor.
Según el relato, este tipo de gestos son fundamentales para el crecimiento del puerto y del tejido industrial gallego. «Reivindiquemos las buenas fantasías, que escasea el género», concluye.
Historia viva de la mar gallega
La pesca gallega ha sido históricamente moneda de cambio en múltiples negociaciones políticas. Desde épocas en las que se intercambiaban derechos de pesca por alianzas internacionales, pasando por momentos de tensión como la expulsión de los caladeros americanos.
El sector mantiene hoy su importancia, pero también enfrenta retos como la competencia internacional, la digitalización y la sostenibilidad medioambiental. El papel del puerto de Vigo como referente logístico es clave para mantener la competitividad del sector.
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