La ciudad de Ferrol celebra cada víspera de San José la tradicional Noche de las Pepitas, una fiesta centenaria en la que se reparten de forma gratuita miles de porciones de un bizcocho exclusivo, el llamado bizcocho de las pepitas, solo disponible esa jornada. Este año la cita será el 18 de marzo de 2026 y convierte las calles del casco antiguo en un recorrido de música, balcones y gastronomía. La iniciativa, que reúne a hosteleros y agrupaciones musicales, nació como homenaje a las mujeres y hoy atrae visitantes de toda la provincia, entre ellos numerosos lucenses.
El bizcocho protagonista es un corazón de masa esponjosa relleno de crema de naranja y cubierto con chocolate, una combinación que no se comercializa fuera de la celebración. La receta fue ideada en 1996 por la Escuela de Hostelería Fraga do Eume para dotar a la noche de un distintivo culinario y, desde entonces, se ha convertido en el sello gastronómico del evento. Durante unas horas los establecimientos participantes lo elaboran y lo ofrecen sin coste a quienes pasean por el centro.
Originalmente, la entrega se hacía a las mujeres como parte del homenaje tradicional; hoy cualquiera puede recibir una porción y la práctica se ha popularizado hasta generar largas colas en bares y pastelerías. El conjunto de la programación, que incluye rondallas y agrupaciones que cantan bajo los balcones, crea un ambiente festivo que va mucho más allá de la degustación gratuita. La Noche de las Pepitas está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y mantiene su esencia popular pese al aumento de visitantes.
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El bizcocho de las pepitas se elabora exclusivamente para la jornada y no figura en las cartas del resto del año; su carácter efímero es parte del atractivo. Los hosteleros del centro se coordinan para repartir miles de porciones, y el reparto puede hacerse desde las barras de los bares hasta en mesas instaladas en la vía pública. Para muchos asistentes la búsqueda del bocado gratuito es una excusa para recorrer las calles y descubrir locales y rincones del casco histórico.
La oferta gastronómica se complementa con otras actividades de calle, pero el pastel de chocolate y naranja funciona como reclamo principal. A diferencia de una promoción comercial, la entrega forma parte de la tradición colectiva: no hay venta asociada ni precio estipulado, solo la entrega altruista coordinada por los establecimientos. Esta singularidad ha convertido a la noche en una cita de referencia para familias y grupos de amigos que buscan una experiencia diferente en marzo.
Ferrol está a poco más de una hora en coche desde Lugo, lo que hace de esta celebración una escapada cómoda de tarde o de fin de semana sin necesidad de pernoctar. La proximidad y la facilidad de acceso en transporte privado o en media distancia provincial explican la alta afluencia de lucenses que eligen la Noche de las Pepitas como plan para la víspera de San José. Para quienes vienen desde más lejos, la oferta hotelera se llena con rapidez en fechas festivas.
Música, tradición y recorrido
La Noche de las Pepitas hunde sus raíces a principios del siglo XX como una manera de rendir tributo a las mujeres ferrolanas; las rondallas y agrupaciones musicales que recorren las calles interpretando piezas populares son parte fundamental del ritual. El ambiente nocturno, con canciones bajo los balcones y calles iluminadas, recuerda las raíces comunitarias de la fiesta y mantiene un fuerte componente de vecindad y participación.
A lo largo de las décadas la celebración ha ido incorporando nuevos elementos sin perder su identidad: más locales se suman al reparto del bizcocho, y las agrupaciones musicales diversifican su repertorio para atraer a públicos distintos. La declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional avala su relevancia cultural y contribuye a su promoción fuera de Galicia, pero los organizadores insisten en preservar la espontaneidad y el trato cercano entre participantes y visitantes.
Quien planee acercarse el 18 de marzo debe contar con que habrá afluencia y que las colas pueden ser largas en las zonas de mayor concentración. Es recomendable consultar la lista de establecimientos participantes, moverse a pie por el casco y llegar temprano si se desea asegurar una porción del bizcocho. Para quienes prefieran disfrutar con calma, la ciudad ofrece también propuestas complementarias en bares y cafeterías que permanecen abiertas hasta avanzada la noche.
La Noche de las Pepitas es, en definitiva, una ocasión para combinar patrimonio inmaterial, música y un pequeño capricho dulce que solo se puede probar una vez al año. Para los lucenses y los visitantes de la provincia que buscan planes cercanos, la víspera de San José en Ferrol sigue siendo una propuesta difícil de resistir.
Por Rebeca Seoane
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