El Concello de Lugo ha dado este miércoles un paso decisivo en la transformación de la bolsa de suelo situada entre Marqués do Ombreiro y la Avenida dos Deportes. La aprobación inicial del proyecto de urbanización para unos 18.000 metros cuadrados —valorado en 681.451 euros— allana el camino para la construcción de un eje comercial donde está previsto instalar un Mercadona junto a bloques de pisos que rozarán las 70 viviendas, de las que el 45% serán de promoción pública.
El proyecto y el calendario previsto
El tratamiento administrativo que hoy ha superado este expediente no es el último. Tras la aprobación inicial se abre un periodo de exposición pública de un mes, durante el cual se recabarán los informes sectoriales imprescindibles antes de la aprobación definitiva. Según fuentes cercanas al promotor, si no surgen alegaciones ni contratiempos técnicos, las obras podrían comenzar en los próximos meses y durar, una vez iniciadas, alrededor de siete meses.
Sobre el terreno está previsto realizar una profunda transformación del viario. La intervención contempla la ampliación de la Avenida dos Deportes —calzada y aceras— hasta alcanzar los 16 metros de ancho, así como la apertura de una calle nueva que conectará directamente este desarrollo con la N-6. Esa vía será la puerta de acceso tanto a la gasolinera de Galp que ya existe en el lugar como al establecimiento comercial que el promotor tiene comprometido con la cadena de supermercados.
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Conoce más →El traslado del Mercadona desde su emplazamiento actual en la Ronda do Carme es un movimiento que se viene gestando desde hace años y responde, según los promotores, a la búsqueda de un mayor espacio y mejor accesibilidad. La previsión es que la parcela comercial conviva con varias promociones residenciales; la edificabilidad reconocida en el PXOM para este ámbito permite la construcción de unas 70 viviendas, lo que supone la obligación de reservar casi una treintena de ellas —en torno a 31 ó 32— para vivienda protegida.
Un proyecto que lleva años de retraso y una tramitación compleja
No es la primera vez que esta bolsa de suelo aparece en los expedientes municipales. El desarrollo lleva años de retraso y ha requerido informes favorables de distintas administraciones, entre ellas el antiguo Ministerio de Fomento por la proximidad a la carretera nacional —aunque ese tramo ya figura ahora bajo titularidad municipal—. Además fue necesaria una modificación puntual del planeamiento para incorporar fincas colindantes que hasta entonces quedaban fuera del ámbito.
La historia reciente del urbanismo local sitúa esta actuación dentro de una fase de empuje del urbanismo municipal impulsada desde la actual alcaldía, que en los últimos meses reforzó la estructura técnica del área de Urbanismo para descongestionar procedimientos. No obstante, permanecen vacantes o provisionales algunas jefaturas clave: la jefatura de Urbanismo sigue pendiente de cobertura definitiva y la de Licenzas está ocupada de forma provisional hasta junio, lo que añade un elemento de volatilidad a los plazos.
En la esfera política local la portavoz socialista del gobierno municipal valoró la intervención como “un ámbito moi interesante” y la enmarcó en un mapa de crecimiento que, dijo, abarca “os catro puntos cardinais” de la ciudad. Con la Xunta promoviendo proyectos en el noroeste —como el gran sector del Sagrado Corazón— y otras iniciativas públicas y privadas en la zona norte y sur, Lugo encadena varias operaciones que buscan dar servicio a una ciudad que, aun sin el dinamismo de las grandes urbes, necesita suelo y vivienda digna.
“Lugo está medrando polos catro puntos cardinais”, destacó la portavoz socialista, al resaltar la confluencia de proyectos públicos y privados en distintas áreas de la ciudad.
Repercusiones urbanísticas y sociales: dudas y expectativas
La llegada de un supermercado de gran tamaño y de nuevas promociones residenciales genera efectos no sólo en la economía local, sino en la movilidad, los servicios y el paisaje urbano. Por un lado, el traslado del Mercadona de la Ronda do Carme puede dinamizar el comercio de proximidad en A Cheda y responder a la demanda de consumo en la periferia; por otro, plantea interrogantes sobre la capacidad de las calles para absorber el incremento de tráfico, la oferta de transporte público y la presión sobre infraestructuras escolares y sanitarias.
La modificación del viario —la ampliación de la Avenida dos Deportes y la apertura de la nueva calle hacia la N-6— pretende precisamente aliviar la carga sobre el tejido circundante, pero expertos en urbanismo consultados en iniciativas similares advierten de la necesidad de acompañar el desarrollo con medidas integrales: carriles peatonales seguros, aparcamiento equilibrado, conexiones con transporte colectivo y zonas verdes que mitiguen la fragmentación del barrio.
Desde la perspectiva de la política de vivienda, el compromiso de reservar el 45% del nuevo parque para vivienda pública es una cifra relevante en un mercado en el que la oferta protegida ha sido, en ocasiones, residual. Si se confirman los números, A Cheda incorporaría decenas de viviendas asequibles que podrían aliviar la demanda local, aunque la eficacia de esa medida dependerá de criterios como los precios de cesión, el régimen de protección y los sorteos o adjudicaciones.
Por último, el calendario abre un abanico de plazos administrativos que conviene seguir con atención: exposición pública, informes sectoriales, aprobación definitiva y licitación de las obras. Los vecinos de la zona y los comerciantes del entorno estarán, con razón, pendientes de estos pasos. Si el proceso sigue su curso sin contratiempos, en menos de un año se podría ver el primer movimiento de tierras que transforme un solar que hasta ahora ha permanecido como bolsa intermedia entre la ciudad consolidada y la autovía.
Más allá de la inmediatez del supermercado o de los edificios, el proyecto en A Cheda refleja una discusión más amplia sobre cómo pretende crecer Lugo en la próxima década: ordenando las periferias, combinando usos y garantizando vivienda pública en proyectos privados. Que esa suma de objetivos termine en un barrio bien conectado, con espacios públicos de calidad y con impacto social positivo, dependerá tanto de la voluntad política como de la ejecución técnica. A la espera de la aprobación definitiva, la ciudad ha dado otro paso hacia su reordenación y ahora toca vigilar que se haga con cabeza.
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