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Una cooperativa impulsa el Mirador de San Xoán: 21 viviendas con vistas a la ría que vuelven a la vida

Una fórmula alternativa vuelve a poner en marcha un proyecto que había quedado encallado en el mercado privado. La cooperativa Xesta da Galiza ha tomado el relevo del conocido como Mirador de San Xoán, un edificio proyectado en la calle San Xoán con 21 viviendas y licencia municipal ya concedida por el Concello de Vigo. La iniciativa combina la venta en régimen cooperativo con la urbanización de la parcela y la apertura de un nuevo vial, y aspira a iniciar las obras en verano si logra cerrar la composición societaria que exige.

El proyecto y su rescate

El inmueble, diseñado para desarrollarse en siete plantas más ático, ofrece tipologías que van desde estudios hasta pisos de cuatro dormitorios, todos con plaza de garaje y trastero. La cooperativa, en fase de constitución, lleva apenas un mes de comercialización y ha logrado reservar diez viviendas, casi la mitad del proyecto. Según explican desde la entidad promotora, la constitución formal podría completarse ya en abril y, a falta de llegar al umbral de socios previsto —el 80% del total— se plantea el inicio de obras en julio o agosto.

Su gerente, Nacho González, recalca la singularidad del emplazamiento. «Con unas exclusivas vistas a la Ría de Vigo», señala, apelando al valor añadido que supone la orientación y la visibilidad sobre la ensenada. Esa situación, junto con la posibilidad de personalizar las viviendas y eliminar el margen del promotor tradicional, es la carta de presentación de Xesta da Galiza para atraer socios que aporten el capital inicial requerido.

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«con unas exclusivas vistas a la Ría de Vigo»

Para reservar una vivienda es necesario aportar un capital inicial de 1.000 euros, y la normativa cooperativista prevé que, una vez empezadas las obras, los socios realicen entregas parciales de entre el 20% y el 30% del valor de su piso para financiar su ejecución. Las cifras de venta ya están fijadas: los estudios en planta baja parten desde 128.000 euros; los pisos de un dormitorio se sitúan en torno a 242.172 euros; los de dos habitaciones, ubicados en las plantas 4, 5 y 6, oscilan entre 291.001 y casi 310.000 euros; los de tres dormitorios arrancan en 293.416 euros; y las unidades de cuatro habitaciones desde 355.640 euros, siendo los áticos dúplex los más caros.

Los responsables no ocultan los riesgos. Uno de los principales es el posible incremento de costes de construcción por imprevistos en la ejecución, un factor que en los últimos años ha tensionado numerosos proyectos residenciales. Aún así, la cooperativa confía en que la combinación de precios ajustados, participación de los futuros propietarios y la fortaleza del emplazamiento garantice la viabilidad.

Antecedentes y contexto local

Este giro hacia la cooperativa no es fortuito: ya había ocurrido en Vigo y en otras ciudades gallegas que promociones privadas fracasaran y resurgieran bajo modelos asociativos. En los últimos años se ha consolidado una corriente de autopromoción colectiva que, por su naturaleza, exige un compromiso previo de los socios pero reduce costes al suprimir el beneficio tradicional del promotor. En el centro de Vigo, según fuentes del sector, hay al menos media docena de promociones en esta modalidad en distintos estadios, que sumarán más de un centenar de apartamentos cuando se materialicen.

El contexto económico y demográfico de la ciudad ayuda a explicar el interés por fórmulas alternativas. Vigo acumula una demanda sostenida de vivienda por su peso industrial y portuario, la presencia de universidades y la relativa escasez de suelo disponible con buenas vistas a la ría. En barrios con vocación residencial como San Xoán, la combinación de accesibilidad y panorámica sobre la ensenada tiene un valor que el mercado tradicional ha tasado al alza. La alternativa cooperativista intenta ofrecer viviendas más asequibles sin renunciar a esa ubicación.

Además, el hecho de que el proyecto cuente con licencia municipal otorgada facilita la tarea de relanzamiento. La urbanización exterior prevista —destinada a espacios públicos— y la apertura de un nuevo vial son aspectos que, a ojos del Concello, aportan un componente de interés urbano, más allá de la promoción privada. A falta de confirmación oficial sobre plazos exactos, la coordinación con el gobierno local será clave para que las obras se desarrollen sin contratiempos administrativos.

Repercusiones y próximos pasos

Si la cooperativa cumple sus previsiones, el Mirador de San Xoán empezará a construirse este verano y, en un horizonte de año y medio o dos años, podría entregar las primeras viviendas. Para los socios supone una oportunidad de participar en el diseño y la personalización de su hogar, además de lograr cierto ahorro al eliminar la retribución del promotor comercial. Para el barrio, la obra supondrá la recuperación de una parcela y la creación de espacios públicos que, en palabras de vecinos consultados, mejorarán la conectividad y la oferta residencial.

No obstante, el modelo exige disciplina financiera y confianza colectiva. La movilización del capital inicial y la capacidad de la cooperativa para gestionar imprevistos técnicos y económicos serán determinantes. Si más proyectos en Vigo y Galicia continúan por esta vía, la cooperativa puede consolidarse como una pieza estable del mercado inmobiliario local, pero también es cierto que otras iniciativas ya fracasaron por no alcanzar el mínimo de socios necesarios.

En la próxima semana se esperan movimientos decisivos: la formalización de la cooperativa, la entrada de nuevos socios y las gestiones con entidades financieras para fijar las condiciones de las entregas parciales. En paralelo, será la primera prueba palpable de si el auge cooperativista local puede traducirse en viviendas reales y en una alternativa solvente frente a la compra-venta tradicional. Para quienes aman la ría desde la orilla viguesa, la puesta en marcha del Mirador de San Xoán será, en cualquier caso, una noticia a seguir de cerca.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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