viernes, 20 de marzo de 2026 | Galicia, España
ÚLTIMA HORA Víctor Docampo asumirá como nuevo jefe de Bombeiros de Pontevedra en medio de una plantilla al 23% de bajas
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Víctor Docampo asumirá como nuevo jefe de Bombeiros de Pontevedra en medio de una plantilla al 23% de bajas

El Concello de Pontevedra ha formalizado el nombramiento del nuevo jefe del Parque Municipal de Bomberos: Víctor Docampo Cancelas tomará posesión el próximo 1 de abril a las 9.00 horas en la sede municipal de Michelena 30. Su llegada pretende cubrir la plaza vacante desde el 20 de enero y, al mismo tiempo, aliviar una situación de plantilla tensa: actualmente hay nueve de los 39 efectivos de baja, es decir, un 23% ausente por enfermedad o incapacidad.

Designación y perfil del nuevo responsable

El relevo fue oficializado mediante una resolución municipal que el Ayuntamiento hizo pública este miércoles. Docampo, bombero natural de Moaña y con una trayectoria de 20 años en el Consorcio Provincial de Pontevedra, llega proveniente del Parque Comarcal do Morrazo, con base en Bueu, donde tenía responsabilidades de mando. Tiene 44 años y su nombramiento se produce tras la marcha temporal de Miguel Estévez, quien aceptó a finales de enero un puesto como subjefe en el servicio contra incendios de Vigo.

En la práctica, la llegada del nuevo jefe será una pieza administrativa relevante: no solo cubre la plaza física, sino que ofrece una estructura de mando más estable en una plantilla que lleva semanas funcionando con refuerzos y turnos reorganizados. Fuentes municipales subrayan que la decisión obedece a garantizar continuidad operativa y a la necesidad de coordinar los apoyos entre parques comarcales.

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El acto de toma de posesión se celebrará en el edificio municipal de Michelena, una formalidad con carga simbólica para un servicio que, por motivos de plantilla, ha tenido que adaptar su operativa en las últimas semanas. La foto que acompaña al nombramiento —suministrada por el propio Docampo— sitúa al nuevo jefe con el equipo del Morrazo, un guiño a la experiencia comarcal que aporta al puesto en Pontevedra.

Un Parque que funciona «a medio gas»: datos y consecuencias

La cifra de bajas —nueve de los 39 efectivos— ha obligado al Concello a reforzar turnos para tratar de cumplir los servicios mínimos, fijados oficialmente en seis bomberos por guardia. La reordenación de turnos ha sido intensa: de los 18 turnos planificados para este mes, las fuentes sindicales confirman que en dos no se llegó a ese mínimo. En esas circunstancias, la salida más habitual ha sido solicitar apoyo a parques próximos, una práctica que ya se ha puesto en marcha en ocasiones anteriores.

«En dos de los 18 turnos organizados para este mes no se ha llegado a la cifra mínima», señalan fuentes sindicales.

La falta de personal tiene efectos prácticos y perceptibles: mayor carga de trabajo para los efectivos presentes, tiempos de respuesta que pueden verse afectados en episodios simultáneos y una planificación de turnos que exige flexibilidad y sacrificio. Los sindicatos vienen reclamando desde hace tiempo más plantilla y medidas para evitar el agotamiento profesional, mientras que el gobierno local apunta a la necesidad de procedimientos administrativos para cubrir vacantes y coordinarse con el Consorcio Provincial.

No es la primera vez que Pontevedra afronta tensiones en su parque de bomberos. En la comunidad, los cambios de destino, las comisiones de servicio y las bajas médicas han sido motivos recurrentes de reordenación en los últimos años, lo que complica mantener un servicio plenamente operativo en ciudades con demanda creciente, especialmente en periodos de eventos o picos de incidencia.

Origen del problema y antecedentes en la provincia

Hay varias claves que explican la casuística actual. Por un lado, la estructura administrativa del servicio de bomberos en Galicia, donde coexisten parques municipales y consorciados, genera una movilidad de efectivos entre demarcaciones. El traslado temporal de Estévez a Vigo dejó una plaza sensible en Pontevedra que tardó en cubrirse por burocracias y por la necesidad de elegir un mando con experiencia comarcal.

Por otro lado, la elevada tasa de bajas plantea interrogantes sobre las condiciones laborales y la salud laboral en el cuerpo. Sindicatos locales apuntan a jornadas intensas y a la incapacidad de cubrir sustituciones con plantilla estable, lo que repercute en la moral y en la prevención de bajas. En ciudades de tamaño similar en Galicia se han implementado planes de sustitución y bolsas de empleo que amortiguan estos episodios; en Pontevedra se cuestiona si las medidas adoptadas son suficientes.

En términos históricos, Pontevedra ha mostrado una red de colaboración con parques del entorno —Poio, Marín, O Morrazo— que funciona como colchón en emergencias. Sin embargo, esa solidaridad tiene límites cuando el problema se extiende más allá de una ausencia puntual y afecta a varios turnos consecutivos.

Repercusiones y los próximos pasos

La incorporación de Docampo se presenta como una medida de corto plazo para estabilizar la dirección del parque. A medio y largo plazo, las prioridades parecen claras: reposición de plantilla mediante convocatorias o comisiones, revisión de la planificación de turnos y diálogo abierto con los representantes sindicales para evitar nuevas caídas de capacidad operativa.

El Ayuntamiento dispone de herramientas administrativas —resoluciones, traslados provisionales, acuerdos con el Consorcio Provincial— que tendrá que activar de forma coordinada. A falta de confirmación oficial sobre nuevas convocatorias, los sindicatos han dejado sobre la mesa la demanda de más contratación y de programas de prevención de la salud laboral.

Para la ciudadanía, la lección es doble: la seguridad depende tanto de la arquitectura institucional como de que el personal esté en condiciones de prestar servicio. La nueva etapa que arranca el 1 de abril tendrá, por tanto, que combinar el relevo simbólico de mando con decisiones prácticas que garanticen que el Parque de Bombeiros de Pontevedra deje de funcionar a «medio gas» y recupere la plena capacidad de respuesta que exige una ciudad en crecimiento como la capital de las Rías Baixas.

Quedan meses por delante para comprobar si la experiencia de mando de Docampo y las medidas del Concello logran revertir la situación. Mientras tanto, la coordinación con parques vecinos y la atención a las reivindicaciones laborales seguirán siendo el termómetro más fiable para medir la salud del servicio en Pontevedra.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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