Yaiza Castilla, directora general de la Asociación Canaria de Industriales del Tabaco (ACIT), defendió en Las Palmas de Gran Canaria que las islas se han consolidado como el principal centro industrial del tabaco en España, al aglutinar el 68% del valor añadido del sector. En una entrevista concedida en marzo de 2026, Castilla ligó este liderazgo a la capacidad exportadora, a la concentración de producción y a la demanda de certidumbre jurídica y fiscal para afianzar el crecimiento. La dirigente subrayó que, pese a la incertidumbre internacional, las perspectivas de la industria en Canarias siguen siendo positivas siempre que se mantengan las condiciones regulatorias y fiscales. Su diagnóstico sitúa al tabaco como un motor industrial con impacto regional y nacional.
La actividad tabaquera tiene una presencia relevante en la economía canaria: su contribución directa al producto interior bruto regional alcanza el 0,4% y se eleva hasta el 0,96% si se contabilizan los efectos indirectos. En términos del PIB industrial —excluyendo energía, minería, agua y gestión de residuos—, el sector representa alrededor del 30% en las islas, según los datos aportados por la ACIT. Castilla señaló además que en 2024 el tabaco fue el producto industrial canario con mayor volumen de exportación, y que las cifras preliminares de 2025 confirman la tendencia. Ese posicionamiento frente a sectores tradicionales, como el plátano, refleja un giro en la estructura exportadora de Canarias.
Respecto a las ventas al exterior, la directora de la asociación espera que las exportaciones de 2025 superen los 275 millones de euros, lo que supondría un crecimiento del 8% respecto a 2024. Ese incremento amplia la ventaja del tabaco sobre el plátano en unos 130 millones de euros, según los cálculos facilitados en la entrevista. Castilla atribuye parte de ese empuje a la diversificación de mercados y a la competitividad de la producción local, que ha logrado mantener y aumentar cuota pese a las dificultades logísticas propias de un archipiélago. La exportación se presenta así como el principal indicador de la fortaleza industrial del sector en las islas.
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Conoce más →En materia de empleo, la industria tabaquera canaria genera actualmente alrededor de 930 empleos directos, con un crecimiento del 18% entre 2023 y 2025, según la asociación. A estos puestos hay que añadir los empleos indirectos e inducidos vinculados a la cadena de suministro, el embalaje y otros servicios auxiliares. Castilla recalcó que por cada empleo directo se mantienen aproximadamente 5,7 puestos adicionales en la economía regional, cifra que incluye proveedores y actividad derivada. En 2023, el empleo total asociado al sector en Canarias se estimó en torno a las 5.000 personas, y la previsión es que esa cifra aumente de forma moderada este año.
La productividad es otro de los argumentos que esgrime la patronal canaria: en 2023 la productividad por trabajador en el sector tabaquero alcanzó los 284.000 euros, una cifra que multiplica por 4,75 la media laboral de Canarias. Ese diferencial, explicó Castilla, responde tanto a la especialización de las plantas productivas como a la orientación exportadora de la producción. La elevada productividad contribuye a mejorar los márgenes y a sostener salarios y empleo en un contexto económico regional que, en general, registra cifras inferiores. Para la asociación, mantener esos niveles de eficiencia será clave para la competitividad futura.
El sector no se limita a las fábricas; buena parte de la actividad vinculada a la cadena de valor se contrata en Canarias, dijo Castilla, citando como ejemplo las litografías y el empaquetado, que generan demanda local de servicios y suministros. Ese entramado industrial y de servicios auxiliares explica por qué el impacto económico del tabaco se extiende más allá de las líneas de producción y alimenta otras ramas del tejido productivo. La asociación insiste en visibilizar esta red de proveedores para justificar su peso en la economía insular y evitar una visión reduccionista centrada únicamente en el producto final.
No obstante, la dirigente reconoció riesgos: la inestabilidad internacional y posibles cambios regulatorios o fiscales pueden condicionar la marcha del sector. Castilla insistió en la necesidad de certidumbre jurídica y fiscal como condiciones para seguir invirtiendo y creando empleo en las islas. También mencionó la importancia de anticipar escenarios regulatorios en mercados claves para las exportaciones y de adaptar la oferta productiva a los cambios en la demanda global. La combinación de política pública adecuada y estrategia empresarial será, a su juicio, determinante para el futuro.
En conjunto, la fotografía que ofrece la ACIT sitúa a Canarias como el principal polo industrial de tabaco en España, con un impacto económico y social notable en el archipiélago. Las cifras de productividad, empleo y exportaciones sustentan ese liderazgo, pero la continuidad del crecimiento dependerá de factores externos y de la estabilidad normativa interna. Castilla concluyó la entrevista apelando a la colaboración entre administraciones y empresas para consolidar un sector que, en su opinión, ya es estratégico para la economía canaria.
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