El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha comparecido este lunes ante la comisión de investigación del Senado sobre el caso Koldo, donde ha negado rotundamente cualquier implicación en el rescate de la aerolínea Plus Ultra. «No, en absoluto», respondió tajante cuando la senadora de UPN María Caballero le preguntó si actuó como facilitador de la operación de salvamento de la compañía aérea.
Durante su intervención inicial, Zapatero quiso dejar constancia en acta de que no ejerce cargo público desde hace 14 años, subrayando que la comisión debería centrarse en exigir responsabilidades políticas de gobierno actual, mientras que él comparecía «de ciudadano». El exjefe del Ejecutivo también denunció haber sido convocado con urgencia y sin motivación específica, algo que, según indicó, vulnera la sentencia del Tribunal Constitucional 77/2023, adoptada por unanimidad e incluyendo la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la presunción de inocencia extraprocesal.
El expresidente socialista ha negado igualmente tener relación alguna con Julio Martínez Sola, presidente de Plus Ultra, ni haber mantenido reuniones con él. «Cero, nada de nada», aseguró de forma contundente. En ese sentido, precisó que si alguna vez se ha saludado con él, ha sido porque ha saludado a «miles» de personas a lo largo de su vida pública. Respecto a posibles conversaciones sobre el rescate de la aerolínea, Zapatero fue igualmente categórico al afirmar que nunca habló del tema con el exministro de Transportes José Luis Ábalos, con quien aseguró haberse reunido únicamente en una ocasión posterior al citado rescate. «Hasta esa suerte he tenido», ironizó ante los senadores.
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Conoce más →Uno de los momentos más destacados de la comparecencia se produjo cuando Zapatero abordó las informaciones sobre un presunto encuentro con el empresario Julio Martínez antes de su detención por implicación en el rescate de Plus Ultra. El expresidente explicó detalladamente que estuvo corriendo con él «con cierta frecuencia, en la zona de siempre», el monte de El Pardo en Madrid, de lo que se generó, según su opinión, una información «absolutamente perversa».
Para el expresidente del Gobierno, su comparecencia de este lunes viene motivada precisamente por esta publicación, a la que se refirió como «un montaje burdo» destinado a desacreditarle. Zapatero negó rotundamente haber avisado a Martínez de su inminente detención, así como haber estado en posesión de un teléfono de prepago o haber elegido deliberadamente una zona sin cobertura telefónica para salir a correr juntos, como se había publicado en algunos medios de comunicación.
De hecho, para evidenciar que se trató simplemente de una carrera deportiva conjunta sin segundas intenciones, Zapatero especificó con detalle el recorrido de «8 kilómetros exactos, a un ritmo de 5,59» kilómetros por hora, entre las 9:00 y las 10:00 de la mañana, utilizando unas zapatillas de la marca Hoka y no «unos mocasines», como algunos medios habían sugerido de forma sarcástica. Además, advirtió a quien le acuse de haber alertado al empresario sobre su detención de que «debe ser consciente de que se está acusando a policías, a fiscales o a jueces» de haber filtrado información sobre el proceso de investigación judicial.
El expresidente también abordó durante su comparecencia las informaciones que apuntan a una supuesta financiación irregular de la Internacional Socialista o del PSOE, tachándolas de «patraña absoluta». Estas acusaciones surgieron a raíz de declaraciones del empresario Víctor de Aldama, investigado en varios casos de corrupción, quien habría mencionado un sobre procedente de Petróleos de Venezuela que supuestamente entregó la ahora presidenta encargada de ese país, Delcy Rodríguez, cuando era vicepresidenta.
Zapatero se quejó de que se llegara a hablar de «200 millones de euros» y de cuentas bancarias suyas en San Petersburgo. «Es una patraña absoluta. Nunca le he hablado de ese sobre, no existe», declaró categóricamente, antes de negar que tuviera relación alguna con Aldama más allá de un encuentro puntual. Según explicó, sólo coincidió con el empresario «una hora y cuarto» en un vuelo de Venezuela a República Dominicana, cuando estando en el Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia venezolana, alguien del Gobierno de Nicolás Maduro le preguntó si tenía inconveniente en que le acompañara en el trayecto un empresario español y él accedió.
El vuelo se realizó en un avión de Conviasa, alquilado por el Ejecutivo venezolano. Zapatero aseguró no recordar de qué hablaron durante el trayecto y afirmó no haber vuelto a ver a Aldama, ni haber tenido ninguna relación posterior con él. «Cero», enfatizó, negando también, en contra de lo publicado, que se haya reunido con él en Caracas en un piso que supuestamente le habrían «cedido» para sus actividades en el país caribeño.
Durante su intervención inicial, Zapatero no descartó acudir en amparo al Tribunal Constitucional si percibía preguntas «incriminatorias» por parte de los grupos parlamentarios. El expresidente se declaró víctima de una investigación «prospectiva» y de una persecución «arbitraria», señalando que acudía al Senado «cumpliendo con un deber constitucional» de comparecer y de «decir la verdad», pero dejando claro que no tiene desde hace 14 años «ninguna responsabilidad pública» y que, por tanto, la comisión de investigación no podía exigirle responsabilidades políticas.
Tras poner de relieve las «irregularidades» de la convocatoria, el expresidente evocó una sentencia del Tribunal Constitucional que limita «mucho» la tarea de las comisiones de investigación, en favor de la presunción de inocencia extraprocesal. Esta sentencia, según explicó, limita la labor de las comisiones tanto en el proceso de comparecencias como de interrogatorios y en las conclusiones, hasta el punto de que anuló unas preguntas por tener un carácter «mínimamente incriminatorio».
Tras reseñar que el derecho a la defensa en un proceso judicial tiene unas garantías «poderosas», al contrario de lo que ocurre en estas comisiones donde uno acude sin abogado, Zapatero avisó de que no descarta ejercer sus derechos constitucionales de acudir en amparo ante el Tribunal Constitucional en caso de percibir cualquier atisbo de incriminación durante el interrogatorio. El expresidente afirmó que «siempre es aconsejable la contención en la vida en general y en la vida política», porque «las exageraciones acaban mal» y, en este sentido, reconoció estar «preocupado» por la polarización «tan terrible» que se está viviendo en España, así como de la pérdida del respeto a las reglas del procedimiento democrático.
Uno de los momentos de mayor tensión se produjo cuando Zapatero criticó duramente al Partido Popular por haber solicitado un listado de datos sobre los bienes e inmuebles que posee en China y Venezuela. Además de considerar que se trata de una lista «fake», apuntó que también es «completamente ilegal» porque se trata de «una investigación prospectiva que ni siquiera un juez podría hacer» sin indicios previos de delito.
Dirigiéndose directamente a la bancada popular, Zapatero aseguró que ha procurado «siempre» respetar a todos los expresidentes del Gobierno del PP y a sus dirigentes, y les llamó a hacer una reflexión «colectiva» para poner fin a esta deriva de descrédito personal. «Y estoy convencido de que nunca se gana desacreditando al contrario, sobre todo a personas honestas y decentes, y con un servicio al país incuestionable», se autodefendió el expresidente, quien quiso reivindicar su trayectoria como presidente «respetuoso» con las reglas democráticas.
El exjefe del Ejecutivo hizo hincapié en que cuando uno tiene poder, tanto en el Gobierno como en la oposición, es cuando se ve el estilo y la profundidad democráticas. Zapatero también denunció como práctica inadmisible el hecho de injuriar, calumniar, difamar o dar por buena la primera información que se publica en un medio de comunicación, en alusión velada a la actitud del Partido Popular durante las últimas semanas. «Y ya no lo digo por mí, que tengo ya la piel curtida», puntualizó el expresidente socialista.
En otro orden de asuntos, el expresidente del Gobierno defendió su participación en las conversaciones sobre la ley de amnistía celebradas en Ginebra, afirmando sentirse «muy honrado» de haber participado «bastante» en esas reuniones. Durante su comparecencia ante la comisión Koldo del Senado, Zapatero defendió su relación «intensa, sincera y muy positiva» con el expresidente catalán Carles Puigdemont, a quien confesó tener un «gran respeto».
Aunque no quiso vincular directamente las reuniones en Suiza con su situación política actual, el expresidente admitió que notó que la «agresividad» hacia él y la «intoxicación» respecto a sus actividades iban «in crescendo» a medida que las negociaciones avanzaban. «Es una especulación… No quiero decir que haya una relación causa efecto», precisó, aunque aseguró que sí le supuso «un cierto coste» político y mediático. No obstante, reiteró sentirse «muy honrado» de haber participado en esas conversaciones y deseó que la amnistía se pueda «culminar cuanto antes».
Zapatero también destacó que tuvo una «buena relación» con el expresidente catalán Artur Mas, a quien definió como «un hombre honesto». Según dijo, sus relaciones con la antigua Convergència i Unió (CiU) fueron «todas buenas y de respeto» y, aunque señaló que Junts, su formación heredera, «es un producto más difícil de evaluar», afirmó tenerles por «responsables políticos serios y honestos». En este sentido, abogó por la recuperación del diálogo entre Junts y el PSOE. «No aprovechar estos momentos es malo para España, gobierne quien gobierne», advirtió el expresidente.
El exjefe del Ejecutivo hizo esta apuesta por recuperar las relaciones con los nacionalistas mientras respondía al portavoz de Junts en la comisión, Eduard Pujol, quien habló sobre los supuestos casos de «lawfare» o uso partidista de la justicia. «Este móvil estuvo infectado por Pegasus», le dijo Pujol a Zapatero mostrando en alto su teléfono, en referencia a un programa informático de espionaje utilizado contra independentistas catalanes, para añadir: «Existen las cloacas del Estado».
Zapatero se limitó a contestar de forma escueta: «Pues que se depuren». El presidente de la comisión, Eloy Suárez, tras varias llamadas al orden para ceñirse a preguntas sobre el asunto específico de la comparecencia relacionado con el caso Koldo, terminó retirando la palabra a Eduard Pujol, sin que pudiera terminar su interrogatorio al expresidente.
Durante la comisión también se abordó el tema de la derrota de ETA. El expresidente del Gobierno aprovechó para reconocer a «todos los que trabajaron» para acabar con el terrorismo y «contribuyeron a la paz», también al PP, a quien citó expresamente, y a aquellos que trabajaron juntos desde «posiciones antagónicas» para lograr el fin de la violencia terrorista en España.
A preguntas del senador Gorka Elejabarrieta, el expresidente defendió el diálogo frente a la imposición, el respeto frente al odio, y la reconciliación frente a la inquina. Asimismo, Zapatero reconoció que el fin del terrorismo en España es aún reciente, por lo que queda «tiempo para que hagamos una reflexión colectiva» sobre cómo se logró ese objetivo histórico y las lecciones que se pueden extraer para la convivencia democrática.
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