En Barcelona, en el arranque de 2026 y con la mirada puesta en las pasarelas y salones, los profesionales señalan al flequillo como el elemento clave de la temporada: cuatro propuestas distintas marcan la pauta porque permiten cambiar la expresión del rostro con rapidez y personalidad. La Pasarela Fígaro Street y firmas de peluquería han convertido esa franja de pelo en el gesto que redefine un peinado entero, y los estilistas lo recomiendan tanto por su impacto visual como por su versatilidad. La explicación es sencilla: en un momento de retorno a las texturas naturales, el flequillo se presenta como la vía más directa para introducir carácter en el corte sin renunciar al largo.
Tras años dominados por melenas de lectura segura, la tendencia reclama intención y matiz. El flequillo deja de ser un accesorio y pasa a ser el foco del trabajo del peluquero, capaz de transformar rasgos y de modificar la percepción de la forma del rostro con pocos centímetros de pelo. En los salones que siguen la órbita de la Pasarela Fígaro, los clientes piden soluciones que parezcan fáciles en el día a día pero que, al mismo tiempo, aporten un sello propio. Esa demanda ha impulsado la aparición de variantes que juegan con el largo, la densidad y la textura.
Según Paula Gago, directora artística de la Pasarela Fígaro Street 2025 y Education Manager Iberia de Revlon Professional, la recuperación del flequillo obedece a la búsqueda de cambios rápidos y emocionales. Gago sostiene que no existe un único flequillo adecuado para todos los rostros; lo decisivo es el diseño y cómo se integra con la melena. Para ella, el retorno a las texturas naturales y a cortes “con intención” explica que los profesionales vuelvan a proponer soluciones que enmarquen la mirada y aporten movimiento.
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Conoce más →Las opciones son múltiples y se adaptan a tipos de rostro diferentes. Un cortina XL alarga y estiliza las facciones redondas; un microflequillo, más corto y gráfico, acentúa rasgos finos; y el flequillo rizado, trabajado en su volumen, equilibra caras alargadas. Todo depende de la geometría del cráneo y de la densidad del cabello, por eso los peluqueros insisten en que el primer paso debe ser un diagnóstico técnico antes de cortar. La precisión en la tijera es la que transforma una idea general en un resultado favorecedor.
La edad deja de ser un límite: el flequillo se diseña según la etapa vital y el estilo personal. En rostros más jóvenes se admiten apuestas más radicales y gráficas, con líneas rectas y acabados contundentes. En perfiles más maduros se recomiendan alternativas abiertas, desfiladas o enmarcadas que suavizan y refrescan sin robar presencia al resto del peinado. Bien planteado, el flequillo puede incluso dar sensación de rejuvenecimiento al introducir movimiento en la zona de la frente y centrar la atención en la mirada.
El mantenimiento es otro factor que el profesional valora antes de proponer cualquiera de las cuatro opciones. No todos los flequillos exigen plancha diaria ni visitas al salón cada pocas semanas: hay cortes, como el cortina largo o el conocido como mariposa, que crecen con naturalidad y se integran con el resto de la melena. Sin embargo, versiones gráficas y microflequillos requieren recortados más frecuentes para conservar la línea. En cualquier caso, un buen corte inicial facilita el peinado cotidiano y reduce la necesidad de retoques constantes.
La inspiración llega también de las alfombras rojas y de rostros conocidos que han hecho del flequillo una seña de identidad. Figuras como Dakota Johnson, Taylor Swift y Zendaya han mostrado cómo un flequillo puede mutar con el tiempo: recto y contundente en una etapa, suave y desfilado en otra, o jugando con el rizo y el volumen según la temporada. Esos referentes ayudan a visualizar las posibilidades y a transmitir que, con asesoramiento profesional, el flequillo es tan versátil como moderno.
Desde la Pasarela Fígaro y los salones que participan en ella se señalan cuatro variantes protagonistas de 2026: un «Morrison» rizado que apuesta por el volumen con aire rockero; un microflequillo gráfico, corto y rotundo; el cortina XL, fluido y fácil de integrar en melenas largas; y el flequillo mariposa, ligero y desfilado para aportar movimiento. Cada uno exige técnicas de corte y de acabado diferentes, así como recomendaciones de peinado y productos específicos para respetar la textura natural del cabello.
En Galicia, como en el resto del país, la recomendación profesional es acudir a centros de confianza para evaluar forma de rostro, densidad capilar y estilo de vida antes de tomar la decisión. Probar con un cambio gradual —un flequillo más largo que luego se acorte, por ejemplo— permite ajustar el look sin sobresaltos. La tendencia está ahí y, bien ejecutada, puede ser una forma inmediata y eficaz de renovar la imagen personal para la temporada.
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