La organización de los premios Ig Nobel, conocidos por distinguir investigaciones singulares con tono humorístico, anunció el 10 de marzo de 2026 que retirará la ceremonia de Estados Unidos y la trasladará de manera permanente a Europa, con Zúrich como primera sede bienal. Los impulsores argumentan que la decisión responde a un empeoramiento del entorno para los visitantes y académicos en suelo estadounidense, donde citan problemas de visados, expulsiones y un clima de censura. La medida marca un cambio sin precedentes en más de tres décadas de trayectoria del certamen.
Los Ig Nobel nacieron hace más de 35 años bajo el paraguas de la revista Annals of Improbable Research y con el apoyo informal de instituciones como Harvard y el MIT, y se han hecho notar por premiar trabajos que combinan ciencia, sorpresa y humor. A lo largo de su historia, la gala se celebró en distintas sedes estadounidenses y se ha ganado el apelativo de versión rebelde de los Nobel o incluso de «Eurovisión de la ciencia» por su carácter festivo. El traslado a Europa rompe con esa tradición territorial y supone una nueva etapa para la iniciativa.
Según explicó el fundador del evento, Marc Abrahams, la organización ha considerado insostenible continuar celebrando la ceremonia en Estados Unidos debido a lo que describen como un incremento de riesgos para los invitados internacionales. Abrahams justificó la mudanza como una decisión difícil pero necesaria para garantizar la seguridad y la movilidad de los premiados y asistentes. El anuncio subraya la prioridad de los organizadores por mantener la apertura y el intercambio científico que caracterizan los Ig Nobel.
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Conoce más →Entre las razones prácticas que han precipitado el cambio figura la dificultad para que algunos galardonados accedan al país. Kees Moeliker, biólogo y miembro del equipo organizador, recordó que en la última edición cuatro de los diez premiados no pudieron viajar a la ceremonia por problemas con sus visados. Esa situación, señalaron los organizadores, puso de manifiesto la fragilidad logística de mantener un evento internacional en un contexto donde la entrada y la permanencia de académicos extranjeros se ha vuelto incierta.
La decisión llega en un momento de debate agudo sobre el estado de la ciencia en Estados Unidos, puesto de relieve por revistas como Nature y Science, que han documentado recortes presupuestarios, episodios de censura y casos de expulsiones de investigadores extranjeros. Organizaciones académicas y universidades han denunciado además trabas en la concesión de visados y restricciones que, en su opinión, erosionan la colaboración internacional. Estas circunstancias, según los promotores de los Ig Nobel, han hecho que Europa resulte más atractiva como escenario para un festival que celebra la curiosidad y la libertad científica.
El plan anunciado prevé que Zúrich acoja la ceremonia cada dos años y que otras ciudades europeas ofrezcan alternancias en los años intermedios, con la intención de que el evento rote por distintos escenarios del continente. La fórmula busca convertir al certamen en una especie de gira científica con sello festivo, ampliando su alcance y facilitando la participación de investigadores europeos y de otras latitudes. Paralelamente, la organización contempla la posibilidad de mantener una reunión satélite en Boston para que la comunidad científica estadounidense siga encontrando espacios de encuentro.
Los impulsores insisten en que el traslado no supone un cierre de vínculos con la comunidad científica estadounidense, sino una respuesta pragmática al entorno político y administrativo. En su comunicado, señalaron que la mudanza pretende proteger la esencia del festival: celebrar y visibilizar trabajos poco convencionales que despiertan interés público por la ciencia. La nueva estrategia también busca atraer a instituciones y ciudades europeas dispuestas a acoger un acontecimiento que mezcla divulgación, espectáculo y riguroso quirófano científico.
El movimiento de los Ig Nobel adquiere además un valor simbólico en el contexto político actual, marcado por la polarización y por decisiones gubernamentales que, según críticos, han tensionado las relaciones con la comunidad académica. La mención explícita a la represión durante la era de Donald Trump en los argumentos de los organizadores coloca al traslado en la órbita de un debate más amplio sobre libertad académica y movilidad internacional. Sea cual sea su sede, los Ig Nobel prometen mantener su mezcla de ironía y curiosidad y seguir poniendo en el escaparate investigaciones que sorprenden y provocan preguntas sobre la ciencia y la sociedad.
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