Investigadores de la Universidad Estatal de Washington han publicado en 2026 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) un estudio que concluye que una única exposición prenatal al fungicida vinclozolín en ratas deja marcas que aumentan la probabilidad de patologías durante hasta veinte generaciones. El trabajo, realizado en Estados Unidos y seguido hasta la vigésima descendencia, atribuye la persistencia del efecto a cambios epigenéticos en la línea germinal más que a mutaciones en la secuencia de ADN. Los autores advierten de que estas marcas no solo perduran sino que, según sus observaciones, pueden agravar la gravedad de las enfermedades en generaciones lejanas.
El equipo expuso hembras gestantes de rata a vinclozolín durante una fase crítica del desarrollo fetal y monitorizó sistemáticamente la salud de la descendencia hasta la generación 20. Los científicos registraron un aumento sostenido de patologías urológicas y reproductivas, además de afecciones renales y problemas asociados al parto. A partir de la generación 15, 16 y 17 los efectos se intensificaron, con episodios de alta mortalidad materna y neonatal en algunas líneas estudiadas. Los datos se presentan como evidencia de transmisión transgeneracional de enfermedades de inicio en la edad adulta y de alteraciones en el proceso de parto.
El biólogo Michael Skinner, coautor del estudio, subrayó en la nota de prensa la gravedad de las anomalías observadas en las generaciones intermedias: “En las generaciones 16, 17 y 18, la enfermedad se volvió muy prominente y comenzamos a ver anomalías durante el nacimiento. O la madre moriría o morirían todos los cachorros, por lo que era una patología realmente letal”, indicó. Los investigadores vinculan estos fenómenos a alteraciones en cómo se regulan determinados genes esenciales, no a cambios en la información genética codificada. Según el equipo, una vez fijada, la marca epigenética se transmite con una estabilidad comparable a la de una mutación genética.
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Conoce más →Los análisis molecularessugieren que las modificaciones epigenéticas afectan a la línea germinal —óvulos y espermatozoides— y por ello se heredan a lo largo de muchas generaciones. Los autores del trabajo señalan que esas marcas alteran patrones de activación y desactivación génica implicados en la función renal, reproductiva y en el proceso de parto. Para documentar estos cambios utilizaron técnicas de secuenciación y análisis epigenómico sobre muestras de distintas generaciones, y describen la persistencia de señales epigenéticas asociadas a las patologías observadas. El estudio incluye como primer firmante a Alexandra A. Korolenko y ofrece un DOI para consulta de los datos.
Los hallazgos reabren el debate sobre hasta qué punto los efectos de ciertas sustancias químicas pueden trascender una generación y plantean preguntas sobre la seguridad de exposiciones ambientales en periodos críticos del desarrollo. No obstante, los autores y expertos ajenos al trabajo advierten de que la extrapolación directa a humanos exige cautela: existen diferencias de dosis, metabolismo y contextos de exposición entre ratas de laboratorio y poblaciones humanas. La investigación muestra un mecanismo posible y preocupante, pero no prueba que un escenario idéntico ocurra en la población humana sin estudios epidemiológicos que lo corroboren.
La comunidad científica subraya la necesidad de replicación y de evaluar cómo variables como la dosis, la ventana de exposición y la mezcla con otros tóxicos influyen en los resultados. Investigadores en toxicología y salud pública han pedido asimismo que los reguladores revisen los criterios de evaluación de sustancias con potencial epigenético. Estudios complementarios podrían incluir análisis en modelos diferentes, estudios de multigeneración adicionales y el rastreo de cohortes humanas con exposiciones documentadas para buscar señales concordantes.
El vinclozolín es un fungicida ya vinculado en trabajos previos a efectos disruptores del sistema endocrino en animales, y por ello ha sido objeto de preocupación en evaluaciones toxicológicas anteriores. Este nuevo trabajo aporta evidencia sobre la posible persistencia de sus efectos más allá de la generación directamente expuesta y plantea dudas sobre el alcance temporal de los riesgos. Expertos en regulación de pesticidas señalan que estos resultados, de confirmarse y matizarse, podrían llevar a replantear límites de exposición y medidas preventivas en mujeres embarazadas y poblaciones vulnerables.
Los autores concluyen apelando a una gestión más prudente de los tóxicos ambientales y a la investigación para determinar la relevancia para la salud humana. Mientras tanto, organizaciones de salud pública y medio ambiente pedirán a las agencias competentes que valoren la evidencia y consideren medidas preventivas. El artículo en PNAS lleva por título “Stability of epigenetic transgenerational inheritance of adult-onset disease and parturition abnormalities” y está disponible con el DOI https://doi.org/10.1073/pnas.2523071123.
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