El Concello de Poio ha puesto en funcionamiento los dos primeros semáforos inteligentes en pasos de peatones situados en la PO-308, con el objetivo de mejorar la seguridad vial. Las nuevas instalaciones entraron en servicio el 14 de marzo de 2026 en la Avenida da Cruz de Combarro y en la Avenida de San Xoán, puntos que habían sido señalados por vecinos y colectivos como de alto riesgo. El plan pretende reducir atropellos y colisiones por alcance en una de las vías con mayor tráfico de la provincia.
Los dispositivos incorporan sensores que detectan la presencia de peatones y activan luces LED en las señales verticales, además de intensificar la iluminación sobre el propio paso mientras las personas cruzan. Según el gobierno municipal, estas funciones facilitan que los conductores vean a quienes cruzan con mayor claridad, especialmente durante la noche o con condiciones meteorológicas adversas. El sistema se ha elegido precisamente por su capacidad de respuesta inmediata ante la aparición de peatones.
En Combarro, el semáforo se ha instalado junto al paso de peatones ubicado cerca del supermercado Froiz y de la parada del autobús escolar, una ubicación que concentra un tránsito peatonal especialmente sensible. En la Avenida de San Xoán, el paso se desplazó unos metros para situarlo en un lugar de mejor visibilidad antes de colocar los semáforos en ambos sentidos de la circulación. Estas modificaciones buscan corregir puntos concretos que acumulaban reclamaciones por parte de residentes y usuarios.
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Conoce más →El alcalde Ángel Moldes recordó que estas actuaciones forman parte de un plan municipal más amplio que abarcará desde A Barca hasta Raxó. El regidor subrayó la importancia de tomar medidas en la PO-308, una carretera con alta densidad de vehículos, para evitar siniestros y reducir riesgos en los pasos peatonales más conflictivos. Moldes aseguró que la prioridad del equipo de gobierno es garantizar la seguridad vial en todas las parroquias del municipio.
El Ayuntamiento financió ambas intervenciones con fondos propios y atribuye la ejecución a operarios municipales, lo que ha permitido agilizar la puesta en marcha de los sistemas sin depender de subvenciones externas. Vecinos, colectivos y grupos de la oposición habían reclamado soluciones ante accidentes e incidentes registrados en estos puntos; la instalación de semáforos inteligentes responde precisamente a esa demanda ciudadana para aumentar la protección de peatones.
La elección de estos dos puntos responde a un análisis previo del riesgo: concentraban varios accidentes y presentaban problemas de visibilidad que favorecían colisiones por alcance y atropellos. Además de los semáforos, en el caso de San Xoán se consideró necesario desplazar el paso para lograr una línea de visión más limpia entre conductores y peatones. El Ayuntamiento entiende estas medidas como correctoras y preventivas frente a episodios que afectaban con frecuencia a usuarios vulnerables, como escolares y personas mayores.
Fuentes municipales explican que los sensores activan no solo la iluminación, sino también el refuerzo de las señales verticales, de forma que el conductor perciba con antelación la presencia de peatones. Se confía en que la combinación de cambio de ubicación, iluminación reforzada y detección automática reduzca tanto la siniestralidad como la sensación de inseguridad entre los viandantes. El dispositivo también se considera útil para evitar incidentes en horas de baja visibilidad.
La intervención en Combarro y San Xoán constituye la primera fase de un despliegue que el Concello quiere extender por otras zonas conflictivas de la PO-308 y por pasos peatonales en distintas parroquias. Entre las acciones ya anunciadas figura la reforma en marcha de la Avenida de A Barca, donde se prevén medidas similares destinadas a mejorar la señalización y la seguridad de los cruces. El equipo municipal ha señalado que evaluará el impacto de los semáforos para planificar fases posteriores.
La instalación de estos sistemas se enmarca en una estrategia municipal centrada en la prevención y en la mejora de la convivencia entre tráfico rodado y peatones. A corto plazo, el Ayuntamiento espera una disminución de los incidentes en los puntos intervenidos y, a medio plazo, evaluar la posibilidad de replicar la solución en otros pasos de la PO-308 si los resultados son positivos. Mientras, residentes y comerciantes de las zonas implicadas vigilarán de cerca el comportamiento del tráfico y la efectividad de las nuevas señales.
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