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Hasta la próxima crónica, maestro

Hasta la próxima crónica, maestro

Fernando Franco, veterano cronista social de Vigo, ha fallecido a los 75 años, según se dio a conocer el 16 de marzo de 2026. Franco —autor de las populares crónicas bajo el título «Mira Vigo»— vivía un último año marcado por problemas de salud y deja un vacío en la vida cultural y social de la ciudad. Su figura era reconocida por lectores y colegas por su estilo directo y su capacidad para retratar el pulso urbano. La despedida ha sido escrita por compañeros que destacaron su talento y su don de gentes.

Durante décadas, Franco se ganó un lugar destacado en la crónica local gracias a su ojo para los detalles humanos y a una prosa que mezclaba ironía y ternura. Sus textos abordaban desde las barras de los bares hasta los escenarios culturales, y siempre procuraban reflejar la autenticidad de Vigo. Era habitual encontrar en sus piezas un retrato sensible de quienes mantienen viva la ciudad día a día.

Compañeros y amigos recuerdan a Franco como un comunicador nato: carismático, locuaz y con una sonrisa que abría puertas. En las crónicas se percibía su manera de entender la vida como suma de pequeñas historias; esa visión convirtió sus piezas en lecturas obligadas para muchos. Sus contactos y su labia le permitieron moverse con facilidad tanto en ambientes locales como en ciudades tan diversas como Salamanca o Nueva York.

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Un estilo reconocible y cercano

El legado de Franco pasa por su capacidad para humanizar a los protagonistas de sus relatos y por un lenguaje accesible que evitaba las abstracciones. Los lectores valoraban esa sencillez que, según algunos colegas, aportaba calor y autenticidad a sus crónicas. Esa forma de escribir convirtió a «Mira Vigo» en una ventana cotidiana a la vida de la ciudad.

Quienes trabajaron junto a él recuerdan también su exigencia profesional: enviaba indicaciones precisas sobre encuadres y formatos en las imágenes, y cuidaba hasta la errata más pequeña. En la redacción era habitual que sus textos llegaran primero a manos de un compañero para una última lectura, un privilegio que algunos describen como una escuela de oficio.

En lo personal, muchos subrayan la intensidad de su vida fuera del trabajo. El propio cronista que firmó la despedida relató cómo Franco parecía haber vivido varias vidas en una, y cómo esa riqueza vital alimentaba sus artículos. Esa mezcla de experiencia y curiosidad era, para sus colegas, una de las claves de su éxito periodístico.

Recuerdos y anécdotas

En los homenajes aparecen anécdotas que ilustran su carácter: frases de atajo, instrucciones técnicas para una foto o el apodo con el que llamaba a sus amigos. Esas señas de identidad forman parte de la memoria colectiva de la redacción y de los lectores. El afecto de quienes le conocieron queda patente en el tono de las despedidas.

«Carner, un minuto sin candado»

«Hoy F2 izda., retrato vertical»

Las citas reproducen órdenes y guiños que formaban parte de la rutina profesional y personal, y que ahora se evocan con nostalgia. Para muchos, esas pequeñas frases resumen el talante de un periodista que cuidaba los detalles y disfrutaba del oficio.

El hueco que deja Franco se percibe tanto en las páginas impresas como en el paisaje urbano que narró. Sus lectores perderán, según colegas, esos minutos de calma y verdad que regalaba cada mañana con sus retratos humanos. La ciudad, apuntan los testimonios, pierde a un cronista que supo contarla desde dentro.

La familia, compañeros y amigos han recibido numerosas muestras de cariño y pésames. A lo largo de los próximos días se anunciarán los actos de despedida y las iniciativas para mantener viva la memoria de su trabajo. Mientras tanto, quienes le conocieron aseguran que su huella seguirá presente en las calles y en las historias que él supo contar como nadie.

En la despedida personal que firmó un colaborador cercano se repite la sensación de que dejó una vida plena y bien vivida. Ese consuelo, dicen, atenúa en parte la pérdida: la certidumbre de que su obra y su memoria continuarán caminando por las mismas calles que él retrató.

El periodismo local pierde a uno de sus cronistas más reconocibles; Vigo pierde a un contador de historias que, hasta el final, mantuvo la pasión por su ciudad y por el oficio.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.