El sueño europeo del Celta sigue adelante y ya tiene nombre para la próxima ronda: el conjunto alemán del Friburgo. Los vigueses, que dejaron atrás al Olympique de Lyon con un 0-2, conocerán a su rival el jueves 9 de abril en el Europa Park, después de que el Friburgo firmara una remontada contundente frente al Genk, venciendo por 5-1 y neutralizando la derrota mínima sufrida en la ida.
La goleada que abrió la llave
La eliminatoria entre Friburgo y Genk parecía encarrilada para los belgas tras la ida, pero el partido de vuelta dejó claro que no hay que fiarse de los pronósticos. El conjunto dirigido por Julian Schuster salió con ánimo decidido y golpeó pronto: un pase medido permitió a Ginter anticiparse en el área y abrir el marcador con un certero cabezazo.
Poco después, el propio Ginter volvió a ser protagonista: su asistencia dejó a Igor Matanovic para que rematara a placer y pusiera el 2-0 que devolvía la eliminatoria al punto de partida. Antes del descanso, el belga Smets logró empatar y reestablecer la tensión, pero lo vivido en la segunda mitad cambió por completo el guion.
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Conoce más →Tras el intermedio, el Friburgo jugó sus mejores minutos. La entrada en escena de los creativos y la pujanza en las bandas desarbolaron a un Genk que acusó el esfuerzo físico y la presión local. Grifo, Suzuki y Eggestein certificaron la goleada en una sucesión de acciones que dejaron pocas dudas sobre el merecimiento del pase.
La contundencia del 5-1 no sólo es un resultado abultado; supone el triunfo de un equipo que ha aprendido a competir en Europa con criterio y paciencia. No es la primera vez que el Friburgo queda a las puertas de las rondas decisivas, pero esta vez puso músculo y ambición para dar un paso histórico más.
Cómo llega el Friburgo: rendimiento europeo y situación en la Bundesliga
En la fase de liguilla de la Europa League el Friburgo terminó 7º de su grupo con 17 puntos (5 victorias, 2 empates, 1 derrota), con un balance de 10 goles a favor y 4 en contra. Su fortaleza en casa fue una de las claves: el equipo fue prácticamente imbatible en el Europa Park y cimentó allí buena parte de su clasificación directa a octavos.
El recorrido del Friburgo incluyó triunfos ajustados pero significativos: arrancó con una victoria sobre el Basilea en lo que se presentó casi como un «derbi» regional, y más adelante superó a equipos como Utrecht, Salzburgo y al sorprendente Maccabi Tel Aviv, que en esta edición no mostró su mejor versión. Esos rivales, varios de ellos históricos de la competición, se fueron diluyendo ante la regularidad germana.
En la liga doméstica, el panorama es otra lectura. El Friburgo ocupa la 8ª plaza con 34 puntos, a seis jornadas del final, y por ahora está fuera de los puestos europeos que marcan equipos como el Bayer Leverkusen, que suma 45 puntos. Esa situación obliga a Schuster a dosificar esfuerzos: la plantilla debe compaginar la ambición continental con la necesidad de asegurar rendimiento en la Bundesliga.
Lo que implica para el Celta y próximos pasos
Para el Celta, enfrentarse al Friburgo supone un reto de altura y también una oportunidad histórica. Tras superar al Lyon y regresar a unos cuartos de final de la Europa League nueve años después, los vigueses se topan con un rival que mezcla solidez defensiva y recursos ofensivos; no será una eliminatoria regalada. La ida está fijada para el jueves 9 de abril en el Europa Park, y la vuelta en Balaídos el 16 de abril.
Las cifras organizativas ya ofrecen una pista de lo que vivirá Vigo: el estadio alemán tiene un aforo de 34.700 espectadores y la normativa UEFA reserva para la afición visitante cerca de 1.735 asientos, por lo que la marea celeste tendrá presencia notable aunque limitada en la ida. En Balaídos, la expectación será máxima; cabe recordar que la hinchada viguesa ha convertido el estadio en un factor diferencial en noches europeas.
En lo deportivo, la planificación será clave. El Celta llega con la moral alta tras el triunfo ante el Lyon, pero también con la obligación de leer bien a un rival que en casa se crece. La doble confrontación exigirá variantes tácticas, control de los espacios y una gestión rigurosa de la plantilla para afrontar seis jornadas ligueras todavía por disputarse en Alemania.
Más allá del resultado concreto, para la ciudad de Vigo supone un empujón en términos de visibilidad y orgullo. A falta de confirmación oficial sobre la logística de desplazamientos y entradas, los peñas y los aficionados ya sueñan con una semana intensa: la salida a Alemania y la gran cita en Balaídos. Si hay algo que diferencia al celtiña en Europa es su capacidad para hacer de su gente un jugador más; esa energía será uno de los factores a vigilar cuando suene el pitido inicial en la ida.
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