El Casco Vello de Vigo se convirtió este fin de semana en un escenario histórico: la ciudad arrancó la fiesta de la Reconquista, declarada de interés turístico nacional, con la representación que recrea la destitución de la corporación afrancesada y la entrada de las tropas napoleónicas. La cita, que comenzó el 21 de marzo de 2026, prolongará el viaje en el tiempo hasta el 29 de marzo con desfiles, talleres, conciertos y actividades para escolares.
La dramatización en la Praza do Berbés: destituciones, alcaldes y música
En la Praza do Berbés cientos de vecinos y visitantes presenciaron la ceremonia teatral que abre la Reconquista. Allí se escenificó la destitución del regidor considerado afrancesado y el nombramiento del nuevo alcalde: en la representación apareció como sustituido el personaje de José Antonio Alonso Cayro y tomó posesión simbólica Francisco Javier Vázquez Varela. La obra, dirigida por la veterana actriz y directora María Torres y producida por la Asociación Veciñal e Cultural Casco Vello de Vigo, mezcla historia local con montaje contemporáneo y cuenta con decenas de voluntarios que, durante semanas, cosieron uniformes y revisaron guiones.
El papel del narrador recayó un año más en el denominado «músico ciego», interpretado por Tino Baz, voz que guía al público entre escenas, nombres y pasajes de 1809. Junto a los protagonistas desplegaron su participación personajes como Joaquín Tenreiro, el abad de Valladares, la paisana viguesa, el brigadier Francisco de La Rocque, el coronel francés Jacobo Antonio Chalot o figuras históricas de la villa como Juan de Villavicencio. Con vestimenta de época, el propio alcalde municipal, Abel Caballero, acudió ataviado para la ocasión y puso en valor el esfuerzo de quienes dan vida a la fiesta.
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Conoce más →La mañana anterior había arrancado con un concierto en la concatedral-basílica de Santa María, donde actuaron la Orquestra Infantil e Xuvenil Kv2211 y el Ensemble de Chelos. Participaron casi 60 músicos de entre 7 y 22 años, una cifra que subraya el papel de la música en la construcción de identidad de la fiesta y en la transmisión a las nuevas generaciones.
Protagonismo luso y vida en la calle: tradiciones que cruzan la ría
No se trata solo de uniformes y pólvora escenificada. La Reconquista de Vigo mantiene un acento claramente atlántico: por la mañana, la plaza acogió talleres de danzas tradicionales portuguesas y por la tarde el público pudo disfrutar del Grupo de Etnografia e Folclore da Academia de Coimbra, conocido por sus siglas Gefac. La presencia lusa refuerza la conexión cultural entre ambas orillas, una constante en la historia reciente de Vigo y del área metropolitana.
Los acordes de la plaza continuaron con el grupo local Estántighas do Berbés y, ya al filo de la tarde, con actividades populares como la búsqueda del tesoro para niños y la actuación de la formación tradicional Os Melidaos. La jornada incluyó también oficios tradicionales, demostraciones y talleres de baile dirigidos por artistas como André Adrio, que se han convertido en imán para familias y visitantes interesados en una experiencia más participativa que meramente contemplativa.
Para la tarde del domingo están previstas además una comida popular y una fiesta vecinal que rememora cómo la plaza y las calles del Casco Vello han sido históricamente espacios de encuentro ciudadano. La Reconquistiña, la gran fiesta escolar que implica a los centros educativos de la ciudad, pondrá el broche de infancia y pedagogía a una semana de actos.
Memoria, turismo y debate: la fiesta como espejo de la ciudad
La Reconquista es ya un hito en el calendario olívico: atrae a turistas, dinamiza el comercio local y activa la red de voluntariado cultural. A la vez plantea preguntas sobre cómo se recuerda la historia. No es la primera vez que las dramatizaciones generan debate: hay quienes celebran la pedagogía vivencial y otros que critican la teatralización de episodios complejos. Según fuentes de los colectivos organizadores, el objetivo es combinar rigor histórico con participación popular; a falta de nuevas investigaciones, la recreación pretende servir de puerta de entrada para llegar a la documentación.
Desde la perspectiva municipal, la fiesta supone también un esfuerzo de promoción de la ciudad. El Ayuntamiento apuesta por la Reconquista como atractivo turístico —declarada de interés turístico nacional— y como ocasión para mostrar el Casco Vello en un momento de alta afluencia. Restauradores y comercios del barrio notan el tirón, aunque algunos hosteleros consultados en otras ediciones han pedido una mejor coordinación logística para evitar aglomeraciones en calles estrechas.
En clave cultural, la mezcla de tradición, música infantil y folclore luso confirma la apuesta de Vigo por su identidad atlántica. La participación de casi 60 músicos juveniles o la presencia de compañías portuguesas no son anécdotas: son pistas sobre cómo la ciudad contemporánea rebusca en su pasado para tejer comunidad y atraer público en torno a actos que combinan memoria y ocio.
La semana que viene, la programación seguirá desplegándose en O Berbés y las calles del Casco Vello. Más allá del espectáculo, la Reconquista seguirá siendo un ensayo colectivo sobre lo que Vigo quiere recordar de sí mismo: un episodio militar, sí, pero también una suma de oficios, música y vecindad que resuena, hoy como hace dos siglos, junto a la ría.
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