Una victoria a domicilio en el archipiélago y muchas semanas de tensión respiraron ayer aliviadas en el banquillo lucense. El Río Breogán se impuso por 75-83 al Dreamland Gran Canaria en un partido que sirve para alejar a los de Lugo de la zona de descenso de la Liga Endesa. Tras el triunfo, el entrenador Luis Casimiro puso en valor el esfuerzo colectivo y, muy especialmente, la capacidad de sus jugadores para sobreponerse a una reciente mala racha y a los problemas logísticos del viaje.
Un triunfo forjado con cabeza y carácter
Casimiro habló con el tono contenido de quien conoce la dureza de la competición y la trascendencia de cada punto en la pelea por la permanencia. «Estoy muy orgulloso de mis jugadores», declaró el técnico manchego, recordando que el equipo llegaba tras encadenar cuatro derrotas que habían encendido las alarmas en Lugo. Para él, la clave estuvo en la fortaleza mental mostrada en los momentos decisivos.
«Ha sido un partido muy serio de la plantilla, concienciada de lo que tenía que hacer. Arrancamos bien el encuentro aunque luego reaccionó el Gran Canaria y luego, tras un buen tercer cuarto, supimos cerrar el choque.»
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El choque no fue sencillo. El Dreamland salió con un parcial que puso a prueba a los visitantes y, según explicó Casimiro, el equipo tuvo que sobreponerse también a las dificultades del viaje: «Después del viaje que tuvimos ayer, con los problemas de conexiones en los vuelos, apenas pudimos descansar. Hay que alabar la implicación del equipo y su rendimiento». Esa fatiga añadida no impidió que el Breogán controlase los instantes finales y cerrase el partido con una renta de ocho puntos.
En el tercer cuarto, los lucenses consiguieron separarse en el marcador y aprovecharon su defensa y el dominio del rebote en momentos clave. Fue un partido de ajustes constantes: ambos equipos alternaron fases de acierto e imprecisión, pero la capacidad para sostener la atención en los últimos minutos inclinó la balanza para el conjunto dirigido por Casimiro.
La lectura del derrotado: errores que duelen
En el otro banquillo, Jaka Lakovic, entrenador del Gran Canaria, asumió la responsabilidad y mostró un discurso de confianza en su continuidad, pese a que los resultados recientes sitúan al equipo en una dinámica preocupante. El técnico esloveno subrayó los problemas ofensivos y la falta de acierto en momentos determinantes como las causas fundamentales del tropiezo.
«Nuestro desacierto en ataque nos lastró mucho», afirmó Lakovic, que añadió: «Empezamos mal el encuentro, nerviosos y bloqueados. Hemos sufrido un parcial en los primeros tres minutos (3-12) que nos supuso un impacto».
El Gran Canaria también acusó el castigo del rival en los tableros: el Breogán logró numerosas segundas opciones y, según el análisis del técnico balcánico, la diferencia en los rebotes resultó determinante. Lakovic señaló que su equipo concedió 19 capturas en ataque al adversario, una cifra que ofrece segundas oportunidades y que, a la postre, desestabiliza el plan defensivo y anímico.
La derrota se suma a una racha preocupante para el club isleño: nueve resultados negativos en diez compromisos, incluidos partidos de la Eurocup o la Basketball Champions League según la programación del equipo. Lakovic, lejos de esconderse, reclamó trabajo y paciencia: «Las dinámicas negativas se rompen con una victoria. Esta es una derrota que nos duele pero debemos seguir, no podemos pararnos ahora».
Qué significa este resultado para Galicia y para la lucha por la permanencia
Para Lugo y su afición, la victoria en el Gran Canaria supone un balón de oxígeno que venía de lejos. El Breogán, club con raíces profundas en la provincia y que en los últimos años ha vivido el irregular pulso entre categorías, necesitaba triunfos que no sólo sumaran en la clasificación sino que recuperasen confianza. Ganar fuera de casa, y además en un desplazamiento complicado por las conexiones aéreas, tiene un doble valor: puntos y moral.
A nivel clasificatorio, el resultado permite a los lucenses ganar algo de colchón sobre la temida «zona roja» de la tabla. No conviene hablar de salvación prematura —la competición se compone de jornadas incesantes y el calendario apretado no perdona—, pero sí es cierto que sumar victorias a domicilio en otoño o primavera suele marcar la diferencia entre un descenso sufrido y una permanencia con relativa tranquilidad. Esta victoria, por tanto, vale más allá del marcador.
El Breogán, además, recupera sensaciones colectivas. Casimiro ha insistido en los últimos partidos en la necesidad de tener un bloque sólido, con responsabilidad repartida y estabilidad defensiva. En Galicia se recordará que el club ha sabido sobreponerse a fases complicadas en el pasado, y ahora toca consolidar el crecimiento.
La plantilla deberá preparar una semana de entrenamientos más pausada para recuperar piernas y cabeza antes de afrontar nuevos retos. Por su parte, el Gran Canaria tendrá que ajustar rebotes y dirección de ataque si quiere evitar que la mala racha derive en problemas mayores. Ambas escuadras miran ya a la próxima jornada con la urgencia propia de quien pelea por objetivos diferentes: unos para respirar, otros para no ahogarse.
En Lugo, la victoria en Las Palmas se celebra con prudencia y esperanza. Para la afición breoganista, que acompaña al equipo fiel en los desplazamientos y en los días de gloria en casa, este triunfo es un soplo de aire fresco. Y para el técnico Luis Casimiro, supone un refuerzo al discurso de trabajo y compromiso que ha intentado implantar desde su llegada: la permanencia pasa por partidos como el de ayer, por la capacidad de mantener la concentración tras viajes extenuantes y por la resiliencia en los minutos decisivos.
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