Leyma Coruña ha confirmado este lunes que pondrá a disposición del Monbus Obradoiro un total de 280 entradas para el derbi gallego que se jugará el sábado 11 de abril a las 19.00 horas en el Coliseum de A Coruña. La distribución será la misma que en la ida del pasado 28 de diciembre en el Multiusos Fontes do Sar: 57 localidades de protocolo y 223 para la afición visitante.
Venta de entradas y condiciones
El club coruñés ha anunciado además el calendario de venta: a partir de mañana los 5.835 abonados del Leyma tendrán la opción preferente de adquirir hasta dos entradas adicionales por carnet, una fórmula que busca priorizar a su masa social para un encuentro que está despertando un interés inusitado. Fuentes del club explican que esta medida persigue “reconocer el apoyo” de los abonados en una cita señalada dentro del calendario.
En el comunicado remitido por el propio Leyma se concreta que las 223 entradas destinadas a la afición visitante quedan bloqueadas por el club herculino y “a disposición del club santiagués”, que podrá decidir si las pone a disposición de sus seguidores o solicita que se liberen para la venta general. Esa opción mantiene abiertas varias incógnitas sobre la gestión final de esos billetes y sobre la logística que rodeará el desplazamiento de aficionados desde Santiago.
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Conoce más →«En relación con el derbi del próximo 11 de abril frente al Monbus Obradoiro, el Club Básquet Coruña ha decidido ofrecer a sus 5.835 abonados la opción preferente de comprar dos entradas por abono en reconocimiento al apoyo que brindan al equipo, al tratarse del encuentro que está despertando el mayor interés en la presente temporada».
La decisión de limitar, al menos inicialmente, la venta a abonados ha generado un ecosistema de reacciones en redes sociales: desde quienes celebran la prioridad para los fieles hasta otros aficionados que denunciaban escasez y temor a quedar fuera. En Santiago, la respuesta de los seguidores del Obradoiro fue de alivio al conocer el número de entradas; hasta ahora había cierta confusión entre la afición compostelana sobre cuántos podrán viajar a A Coruña.
Antecedentes y rivalidad local
El derbi entre A Coruña y Santiago atraviesa este año una dinámica más intensa que en otras temporadas. No sólo por la competencia deportiva, sino por la dimensión social que ha ido ganando: partidos entre clubes gallegos suelen congregar a familias, peñas y un público que convierte la cancha en el reflejo de la rivalidad urbana. No es la primera vez que la cuestión de la entrada visitante genera polémica; la referencia inmediata es el intercambio de términos que ya se aplicaron en la cita de diciembre en el Fontes do Sar.
En aquel primer choque, la reciprocidad en la cesión de localidades funcionó como un precedente que ahora facilita el acuerdo entre clubes. Fuentes cercanas al Obradoiro reconocen que, pese a que la cifra nunca termina por satisfacer a todos, la oferta de 223 entradas para aficionados y 57 de protocolo es un reparto habitual en derbis de este tamaño y permite, al menos sobre el papel, que un número significativo de seguidores compostelanos pueda presenciar el encuentro en A Coruña.
La geografía y la historia reciente de ambas ciudades alimentan el partido: a pocos kilómetros de distancia, las dos aficiones se conocen bien, se cruzan en carretera y comparten espacio en numerosos eventos culturales y deportivos. Esa proximidad multiplica la expectación y obliga a los clubes y a las fuerzas de seguridad a coordinar desplazamientos y acceso al recinto, para evitar problemas y mantener el derbi en el ámbito exclusivamente deportivo.
Repercusiones y próximos pasos
Con la preventa para abonados abierta hasta el 2 de abril, resta por ver cómo se gestionará la segunda fase de la venta, en caso de que el Obradoiro solicite que las 223 entradas se pongan en venta general. El calendario apremia: quedan poco más de dos semanas para el partido y la confección de desplazamientos, autobuses y entradas de menores o de peñas debe cerrarse pronto. Desde el club santiagués, según ha podido saber este periódico, se trabaja en un plan de viaje que contemple tanto la demanda como la seguridad de los aficionados.
En clave deportiva, el derbi llega en un tramo decisivo de la temporada y ambos equipos querrán presentarse con el mayor respaldo posible. Para la ciudad de A Coruña, un Sar lleno —o casi lleno— supondría otra muestra de la fuerza del baloncesto gallego y un impulso económico para la hostelería local; para Santiago, la posibilidad de ver a varios cientos de compostelanos en las gradas rivales implica una pequeña victoria simbólica más allá del marcador.
Queda por dilucidar también la cuestión de la reventa y los canales alternativos de adquisición: la tentación del mercado secundario siempre aparece en este tipo de partidos. Los clubes suelen recordar que la compra por canales oficiales es la única garantía para evitar fraudes, y la Policía Local y los servicios de seguridad de ambos recintos han mantenido contactos para coordinar afluencia y accesos, según fuentes cercanas a la organización.
Al final, la noticia de las 280 entradas debería calmar, en parte, los ánimos y dotar de certidumbre a una hinchada que había mostrado incertidumbre tras el anuncio inicial de la venta. Lo que queda claro es que el derbi del 11 de abril será un encuentro con expectación a ambos lados de la Ría, un punto de encuentro entre aficiones que no se limitan al resultado, sino a la cita misma: volver a vivir un clásico gallego en pista contraria, con todo lo que ello conlleva.
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