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Carballeda de Avia enseña el camino tras el incendio de 2017

Carballeda de Avia, en la comarca del Ribeiro de Ourense, sigue reconstruyéndose ocho años después de que un gran incendio arrasara buena parte de su término. Aquella madrugada de octubre de 2017 se quemó aproximadamente el 70% de la superficie del municipio; desde entonces se han recuperado parcelas, se han rehecho viviendas calcinadas y la vida cotidiana vuelve, a trancas y barrancas, a las aldeas como Abelenda das Penas. Sin embargo, la cicatriz del fuego sigue visible: este verano un nuevo episodio dejó de nuevo el horizonte en negro en varios puntos del municipio.

Reconstrucción y vida que vuelve al paisaje

La imagen de aquel otoño de 2017 —una vecina con lágrimas en el rostro, mirando un paisaje consumido por las llamas— se ha convertido en símbolo de una tragedia colectiva y en punto de partida de una recuperación que no fue sólo física. Hoy, la misma mujer, Esperanza Vidal, posa en la finca colindante a su casa rodeada de verde; el fondo, no obstante, recuerda que la recuperación es parcial y frágil. Fotografías tomadas en momentos distintos, una por Xesús Fariñas y otra por Iago Cortón, documentan ese tránsito de la desesperanza a la resistencia.

La reconstrucción de viviendas calcinadas fue una prioridad desde el primer momento. Muchas familias pudieron volver a sus casas gracias a ayudas y a la movilización vecinal; otras, en cambio, optaron por abandonar. En paralelo, colectivos y ayuntamientos impulsaron trabajos de restauración del monte: repoblaciones controladas, eliminación de restos de combustión y actuaciones para evitar la erosión. No es la misma masa forestal, pero el paisaje, poco a poco, recupera su mosaico de prados, viñas y treitos de monte sensible.

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En el proceso han tenido un papel relevante iniciativas municipales y subvenciones que promueven la diversificación rural. La aldea modelo de Muimenta, por ejemplo, ha recibido apoyo para poner en marcha un huerto de producción ecológica que pretende servir de ejemplo para otras parroquias. Esa apuesta por actividades productivas próximas al territorio —junto a la mejora de servicios sociales y la promoción del asociacionismo— busca dos objetivos: reparar el daño ambiental y ofrecer alternativas que fijen población.

La prioridad social del Concello se dejó ver en las cuentas: el gasto dedicado a políticas sociales absorbió una parte destacada del presupuesto, cerca del 50%, según las cifras municipales, para atender a familias afectadas, mayores y a quienes perdieron sus hogares. Esa decisión refleja una lectura política clara: la recuperación no puede reducirse a maquinaria; debe ser también cuidado de las personas.

Memoria, comunidad y estrategias locales

La catástrofe de 2017 no solo incendió monte: sacudió las relaciones sociales y reactivó redes que, en otros momentos, parecían agotadas. Asociaciones de vecinos, grupos de voluntariado forestal y caminantes de la zona organizaron rutas para mantener viva la memoria de los que se fueron y para recordar la fragilidad del territorio. Una de esas rutas rinde homenaje incluso a un compañero de andainas fallecido, un gesto que combina recuerdo, ejercicio y reivindicación del espacio rural como lugar de vida.

En la arena política local emergen propuestas más estructuradas. El llamado “Acuerdo Rural” y otras plataformas trasladaron sus prioridades a instancias supramunicipales, buscando que fondos y políticas públicas orienten la gestión forestal a largo plazo. Cabe recordar que la gobernanza del monte en Galicia es compleja: conviven propietarios privados, cooperativas, ayuntamientos y la administración autonómica, y no siempre coinciden criterios sobre uso y manejo.

Además, la experiencia de Carballeda ha puesto sobre la mesa la necesidad de vincular recuperación ecológica con creación de empleo y mantenimiento de servicios. De poco sirve repoblar un monte si después no hay pastores, silvicultores o iniciativas agrarias que lo mantengan. Por eso las subvenciones a proyectos como el huerto de Muimenta o las inversiones en caminos rurales no son accesorios, sino piezas de una estrategia mayor para que la tierra vuelva a producir y la gente tenga motivos para quedarse.

Los riesgos que siguen en el horizonte

La lección más dolorosa es también la más evidente: la recuperación es reversible. Este mismo verano, Carballeda volvió a ver franjas de su monte ennegrecidas por el fuego. La combinación de veranos prolongados, bosques más viejos o mal gestionados y la despoblación rural —que deja menos manos para limpiar y pastorear— crea un cóctel que favorece la recurrencia de incendios. Frente a ello, especialistas y vecinos coinciden en que hacen falta políticas que incentiven el pastoreo, abran cortafuegos bien planeados y financien actuaciones sostenibles de prevención a muy largo plazo.

Las decisiones pendientes son también de carácter administrativo y financiero: articular fondos europeos, autonómicos y municipales de forma coherente; simplificar trámites para actuaciones de prevención; y diseñar incentivos para que jóvenes emprendan en el campo. El riesgo no es solo ecológico, sino demográfico y económico. Carballeda, como muchas partes de Ourense, afronta un tablero en el que cada pieza cuenta.

Si algo deja claro el proceso es que la reparación del daño ambiental va estrechamente ligada a la dignidad de quienes viven en el territorio. Las fotos antes y ahora de quien lloró en 2017 son un testimonio vivo de esa doble tarea: levantar casas, y levantar vidas. Carballeda de Avia no ha cerrado el capítulo; lo ha convertido en una hoja de ruta imperfecta pero instructiva para otras localidades. Quedan desafíos: más prevención, financiación estable y políticas que pongan al rural en el centro de la agenda. Si se falla en eso, las cenizas pueden volver a reclamar su sitio. Pero si se aprende la lección, la experiencia de Carballeda puede servir de mapa para quien quiera apostar por la Galicia rural que resiste.

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Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

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