miércoles, 25 de marzo de 2026 | Galicia, España
ÚLTIMA HORA La compraventa de vivienda en Galicia se enfría al inicio de 2026: cae un 1,7% en enero
Galego Castelán

La falta de vivienda y la estacionalidad ahogan la plantilla de los chiringuitos gallegos

En la costa gallega, la campaña de verano vuelve a asomarse con ilusión y con los mismos problemas de siempre: chiringuitos que quieren abrir y no encuentran trabajadores porque no hay alojamiento para temporeros y porque los contratos son, por definición, de temporada. Empresarios de A Mariña, Porto do Son y Noia describen un escenario en el que, más que atraer mano de obra, se trata de reclutar vecinos y conocidos para cubrir los turnos.

El día a día detrás de la puerta del chiringuito

Diego López, propietario del chiringuito Playa Os Castros, lo tiene claro tras catorce veranos al pie del Cantábrico: la clientela familiar y la carta de pulpo, churrasco y sardinas le permiten controlar la cocina, pero no le salvan de la dificultad para completar el resto de la plantilla. Su establecimiento, junto a la playa de As Catedrais, abrirá previsiblemente en Semana Santa si el tiempo acompaña, pero López reconoce que la estabilidad laboral no existe en el litoral: «Para empezar, porque solo puedes garantizar trabajo unos meses al año. Así que, cuando encuentran algo más estable, aunque en verano cobrasen más, se van a por ello».

La consecuencia es tangible: muchos negocios dependen de personal local. «El personal tiene que ser del entorno porque aquí no tienes manera de ofrecerles alojamiento», señala López. Esa limitación pesa especialmente en los lugares que han pasado de desconocidos a destino popular en pocos años; el boca a boca trajo turistas, pero no soluciones habitacionales para trabajadores de temporada.

CONTENIDO PATROCINADO
Playa Privada Salado Resort

Salado Golf & Beach Resort

Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.

Conoce más →

En Porto do Son, Manuel Tomé, responsable del chiringuito As Furnas, confirma la tónica. Arrancarán la Semana Santa con unos seis empleados, «la mayoría ya conocidos de otros años», y Tomé actúa como un trabajador más. «Cuando abramos esta semana tendremos que tirar entre mi mujer y yo, porque no conseguimos a nadie. Lo peor será en temporada alta», advierte, señalando que la cocina es el puesto más difícil de cubrir.

Un problema con raíces demográficas y de mercado

La dificultad para contratar no es un imprevisto pasajero; tiene raíces en cambios estructurales. Galicia sufre desde hace décadas la despoblación rural y la salida de jóvenes hacia las ciudades. A esa realidad se suma la presión sobre el mercado de la vivienda en zonas turísticas: alojamientos que pasan a renta vacacional reducen la oferta disponible para trabajadores temporales y encarecen los precios justo donde se necesitan más manos.

Cabe recordar que la estacionalidad del sector condiciona todo el tablero: los contratos de pocos meses no atraen a quienes buscan estabilidad y, en muchos casos, los estudiantes que antes nutrían las plantillas ya no solicitan empleo veraniego. Además, desde el Clúster Turismo de Galicia apuntan a un mal extendido que trasciende la hostelería: la construcción, las panaderías y otros oficios también notan la carencia de personal y un fenómeno de absentismo que dificulta la planificación.

La Xunta ha introducido este año cambios normativos que permiten a algunos locales costeros abrir de forma ininterrumpida desde Semana Santa hasta el 31 de octubre si cumplen requisitos administrativos y de calidad. Para el sector, esa mayor regulación y control puede ser beneficiosa en términos de imagen y servicio, pero no resuelve por sí sola el déficit de vivienda temporal ni la precariedad contractual que desmotiva a muchos trabajadores.

Decisiones disparadas por el calendario y el clima

No todos los empresarios adoptan la misma estrategia. José Luis Falcón, que regenta dos chiringuitos llamados A Boa Vida, ha optado por esperar: en Outes no abrirá hasta San Juan porque la zona necesita buen tiempo y bañistas para que la operación sea rentable; el de A Illa podría haber empezado en Semana Santa pero depende de una concesión municipal que aún no se ha sacado a concurso. «Sin buen tiempo no merece la pena abrir», resume Falcón, que prefiere reservar fuerzas y plantilla para cuando el flujo de visitantes sea más seguro.

Muchos hosteleros realizan cuentas parecidas: la finalización del curso escolar en junio incrementa la disponibilidad de trabajadores jóvenes, por eso se concentra la mayor contratación en ese mes. Mientras tanto, los empresarios que sí abren en Semana Santa lo hacen con plantillas justas y, en ocasiones, con los propios propietarios o parejas ocupando puestos operativos para no resentir el servicio.

Entre las soluciones que plantean los propios empresarios y representantes del sector aparece la necesidad de facilitar alojamiento temporal para trabajadores mediante convenios con ayuntamientos, campings o instalaciones deportivas; también se reclama más coordinación entre administraciones para poner en marcha módulos de vivienda temporal y medidas que incentiven contratos de mayor duración o complementarios entre distintos empleadores locales.

La estampa que queda es conocida: terrazas con mesas abiertas que dependen de unos pocos; locales que tiran de la familia para no cerrar; y municipios que, a pesar de tener playas declaradas y recursos turísticos, no terminan de traducir esa riqueza en empleo estable. Si el litoral gallego pretende mantener su atractivo como motor económico, la cuestión del alojamiento para trabajadores de temporada deberá pasar de discusión a política pública y a actuaciones concretas.

¿Buscas una Inversión Segura?

Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual

Solicitar Información Ahora

Compartir esta noticia

S

Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

🏴 Galego