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Ola de calor en Galicia: alertas activadas y recomendaciones ante los 40 grados

Ola de calor en Galicia: alertas activadas y recomendaciones ante los 40 grados

El termómetro no perdona: Galicia en alerta naranja por una ola de calor que desafía récords

El verano se ha instalado en Galicia con la misma contundencia con la que lo hace un temporal de noroeste en las Rías Baixas: sin avisos, pero dejando huella. Desde que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) activó el pasado domingo las primeras alertas por altas temperaturas, la comunidad gallega ha visto cómo su paisaje habitual —esa mezcla de bruma atlántica y verdes intensos— se tiñe de un amarillo pálido bajo el sol implacable. Lo que comenzó como una advertencia más se ha convertido en un escenario que, por primera vez este año, coloca a varias comarcas en nivel naranja: Ourense, Lugo capital y el interior de Pontevedra, donde los termómetros rozan los 40 grados a la sombra.

Galicia, la «tierra fría» que ahora quema: ¿por qué este calor asfixiante?

Que Galicia sufra una ola de calor no es, en sí mismo, noticia. Lo insólito es la intensidad y la duración. Según los datos de la AEMET, las temperaturas actuales superan en **más de 5 grados** la media histórica para estas fechas, algo que los expertos atribuyen a la combinación de un anticiclón africano estacionario y la falta de vientos del noroeste que, en condiciones normales, refrescan la comunidad. «No es un episodio puntual, sino la prolongación de un patrón que llevamos viendo desde junio», explica un meteorólogo de MeteoGalicia. Lo cierto es que, mientras el resto de España se ahoga bajo el asfalto, Galicia —esa tierra de *morriña* y lluvias eternas— se convierte en un horno inesperado.

Las estaciones que suelen marcar el frescor gallego —como el observatorio de A Coruña o el de Vigo— registran hoy valores que, de confirmarse, batirían récords absolutos. En Ourense, por ejemplo, se han superado los **39,5 grados** en el aeropuerto de Lavacolla, una cifra que no se alcanzaba desde agosto de 2021. Pero lo más preocupante no son los picos diurnos, sino la persistencia: las noches tropicales —aquellas en las que el termómetro no baja de 20 grados— se han multiplicado por tres en solo una semana, algo que los gallegos, acostumbrados a dormir con la ventana abierta, no están dispuestos a soportar.

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«Esto no es un verano cualquiera. Galicia está pagando el precio de la emergencia climática, pero también de décadas de urbanización descontrolada en las ciudades. El asfalto y los edificios atrapan el calor como un horno, y la solución no es solo echarle la culpa al tiempo, sino repensar cómo vivimos en nuestra *terra*.»

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— Técnico de medio ambiente de la Xunta de Galicia

Salud en riesgo: los colectivos más vulnerables, en primera línea

Mario Picazo, el conocido meteorólogo que estos días analiza la situación en los medios nacionales, ha sido claro: «Las olas de calor ya no son un fenómeno estacional, sino un problema de salud pública». En Galicia, donde la población mayor de 65 años representa **el 25 % del total** —uno de los porcentajes más altos de España—, el riesgo es doble. El Sergas ha activado protocolos de atención especial en residencias y centros de salud, con recomendaciones que van desde evitar salir entre las 12:00 y las 18:00 hasta hidratarse cada hora, incluso sin sed.

Los datos del 061 Galicia reflejan un aumento del **18 % en las llamadas por golpe de calor** en la última semana, especialmente en áreas como la comarca de Verín o el interior de Lugo, donde el envejecimiento poblacional es más acusado. Pero no solo los mayores están en peligro: los trabajadores al aire libre —agricultores, albañiles o repartidores— también sufren las consecuencias. En Vilagarcía de Arousa, por ejemplo, un agricultor de 42 años fue ingresado el martes tras desmayarse en un campo de maíz, con **41,2 grados de temperatura corporal**. «Aquí no hay aire acondicionado que valga», comenta un vecino del pueblo, «el cuerpo se agota y no avisa».

Las autoridades insisten en que la prevención es clave. La Consellería de Sanidade ha distribuido folletos con consejos en gallego y castellano, pero el mensaje se topa con una realidad: en muchos pueblos, la soledad de los mayores y la falta de transporte público hacen que el aislamiento sea el peor enemigo. «No es solo cuestión de calor, es de soledad», señala una trabajadora social de la comarca de Terra Chá. «Hay quien prefiere aguantar en casa antes que pedir ayuda».

¿Cuándo llegará el alivio? Las previsiones que (casi) nadie quiere oír

El horizonte no es alentador. Según las últimas actualizaciones de la AEMET, la ola de calor se prolongará **al menos hasta el próximo domingo**, con temperaturas que, en el interior, podrían superar los **42 grados**. Las zonas costeras, aunque más frescas, no escaparán al bochorno: en A Coruña y Ferrol, los avisos amarillos se mantienen por riesgo de incendios forestales, otro peligro añadido en una comunidad donde el monte es sagrado y el fuego, una amenaza recurrente.

Lo único positivo, si es que puede llamarse así, es que esta situación está sirviendo para que muchos gallegos redescubran el valor del agua. Las playas de Sanxenxo o Ribadeo registran afluencias récord, y los ríos Miño y Sil se han convertido en improvisados lugares de refresco. «Antes la gente huía del calor; ahora lo busca en el agua», comenta un dueño de chiringuito en O Grove, donde las mesas están copadas desde el amanecer. Eso sí, con la advertencia de las autoridades: «El agua también tiene sus riesgos. No nos olvidemos de las corrientes o de las medusas», recuerda un socorrista de la Cruz Roja en Playa de las Catedrales.

Mientras tanto, el cielo gallego sigue despejado, sin una nube a la vista. Como si el verano hubiera decidido castigar —o premiar, según se mire— con su presencia más incómoda. Lo único cierto es que, cuando el termómetro baje, los gallegos volverán a quejarse del frío. Porque en esta tierra, hasta el clima tiene *retranca*.

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Miguel Ángel Vázquez

Redactor especializado en economía y empresas. Cubre la actualidad económica de Galicia y España para Galicia Universal.

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