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Galicia respira: bajan las temperaturas tras una ola de calor que rozó los 40 grados

Galicia respira: bajan las temperaturas tras una ola de calor que rozó los 40 gr

El termómetro ha dejado de ser noticia, y eso en pleno verano gallego casi siempre es un alivio. Tras varios días sofocantes en los que la comunidad superó repetidamente los 37 grados, este jueves ha llegado el descanso esperado con un descenso generalizado que ha llegado a superar los diez grados de diferencia respecto a las máximas del día anterior. Las tormentas han cumplido su papel.

El pico del San Juan: Ribas de Sil al frente del calor gallego

Pocas veces una jornada festiva deja un recuerdo tan pegado a la espalda. El miércoles, día de San Juan, Ribas de Sil encabezó todas las máximas de Galicia con una temperatura de 39,4 grados, según los registros de Meteogalicia. Fue la primera vez en esta ola de calor que la comarca de Quiroga desbancó a Ourense del primer puesto que venía ocupando durante los días previos. Ahí está la clave de un episodio que ha golpeado especialmente al interior.

Porque a nadie se le escapa que la geografía manda en estos asuntos. Ourense ciudad llegó a rozar los 39,1 grados ese mismo miércoles, consolidando lo que ya venía siendo una constante durante toda la semana. La ciudad amurallada de Lugo, por su parte, se quedó en los 37 grados. La cifra habla por sí sola: estamos hablando de valores propios del sur peninsular trasladados a una comunidad que históricamente ha mirado el calor extremo como algo ajeno.

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El turno de las tormentas: granizo en la provincia de Lugo

Quien pensara que la bajada llegaría sin ruido se equivocaba. La tarde del miércoles trajo consigo un espectáculo climatológico nada habitual en varios municipios de la provincia lucense. Intensas tormentas descargaron sobre la capital, Outeiro de Rei y Friol acompañadas de granizo de considerable tamaño. Las imágenes de los tejados y calles tapizados de blanco circularon durante horas por las redes. Demasiado para una sola jornada.

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Conviene recordar que este tipo de fenómenos no son infrecuentes cuando una masa de aire muy cálido comienza a retirarse. El contraste térmico genera inestabilidad, y esa inestabilidad se traduce en chubascos violentos y, en ocasiones, en pedrisco. Lo cierto es que el suelo seco tras días de calor extremo apenas absorbe agua, lo que multiplica el riesgo de escorrentía y otros problemas asociados. No parece casualidad que los episodios más extremos se concentren siempre en el tránsito entre la canícula y la frescura.

El alivio del jueves: más de diez grados de descenso

El descanso ha llegado este jueves con una caída de las máximas superior a los diez grados en buena parte del territorio gallego. En la capital lucense, las previsiones apuntaban a que no se superarían los registros elevados de los días anteriores. Basta con mirar la diferencia entre vestir manga corta a la sombra y necesitar una chaqueta fina al atardecer para entender el vuelco. El ambiente ha cambiado.

No es menor el dato de que este episodio se prolongó desde el pasado domingo. Cuatro jornadas de calor sostenido, con valores que en muchos puntos no bajaban de los 35 grados ni siquiera durante la noche. Para una población cada vez más consciente de que los veranos gallegos ya no son lo que eran, la experiencia ha vuelto a plantear preguntas incómodas sobre la adaptación de las viviendas, la planificación urbana y la preparación frente a lo que parece haberse convertido en una tendencia recurrente.

Un patrón que se repite y que preocupa

Lo vivido estos días encaja en un patrón que ya no sorprende a los meteorólogos pero debería seguir alertando a quienes diseñan políticas públicas. Las olas de calor llegan antes, se intensifican con más frecuencia y dejan tras de sí un reguero de incomodidades, riesgos para la salud y daños materiales cuando las tormentas hacen acto de presencia. La Galicia rural, con su población envejecida y sus viviendas muchas veces pensadas para el frío y no para el bochorno, es especialmente vulnerable.

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Carmen Dorado

Periodista especializada en cultura y sociedad gallega. Colaboradora habitual en medios digitales del noroeste peninsular.

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