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El Everest en terra galaica: 8.848 metros de desnivel y 18 subidas al Padornelo

El Everest en terra galaica: 8.848 metros de desnivel y 18 subidas al Padornelo

Dos ciclistas del Club Ciclista As Pontes han convertido las carreteras de Mondoñedo en su particular cordillera del Himalaya. En una jornada maratoniana de catorce horas ininterrumpidas, los deportistas completaron el llamado desafío Everesting, una prueba de resistencia extrema que consiste en acumular el desnivel exacto de la montaña más alta del planeta pedaleando repetidamente cuesta arriba. Un reto físico y mental que muy pocos se atreven a siquiera plantearse.

Las entrañas del desafío

Quien conozca el mundo del ciclismo federado sabe que la modalidad Everesting no perdona. Las reglas son claras, pero de una dureza abrumadora: escoger una misma ruta de ascensión y repetirla una y otra vez, sin dormir y sin treguas largas, hasta sumar 8.848 metros de desnivel positivo. No hay atajos. Tampoco existe la posibilidad de fraccionar el esfuerzo en varios días. La cima mundial, traducida al esfuerzo humano sobre dos ruedas.

A nadie se le escapa que semejante empresa exige una preparación matemática y física milimetrada. Los dos deportistas, vinculados a la formación pontesa, eligieron la jornada del 25 de julio para afrontar el reto. El escenario elegido fue el alto del Padornelo, una zona de la comarca de A Mariña Central gallega que ya atesora un duro historial en el panorama ciclista nacional por sus exigentes rampas.

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Las matemáticas del sufrimiento dictaron que necesitaban completar un total de 18 subidas y bajadas a este puerto para batir el techo de los ocho mil metros. Empezaron a pedalear con los primeros rayos de luz, a las seis y media de la mañana. La meta no se alcanzó hasta las once y media de la noche. Catorce horas de tirón en las que el reloj se convirtió en el mayor enemigo.

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La monotonía como mayor adversario

Curiosamente, el agotamiento corporal no fue la queja principal una vez cruzaron la línea de meta imaginaria. Las sensaciones físicas finales fueron notablemente buenas, un reflejo del excelente trabajo previo de planificación deportiva, ya que a nivel biomecánico y de salud no registraron ni un solo contratiempo de consideración. Bicicletas a punto y piernas respondiendo.

No es menor el dato de lo que verdaderamente motiva el sufrimiento en este tipo de pruebas. Más allá del cansancio muscular lógico tras tantas horas sobre el sillín, el fantasma que se hizo más pesado fue el aburrimiento. Y es que subir y bajar dieciocho veces por el mismo trazado supone un castigo tremendo para la mente. Pocas veces se valora suficientemente el desgaste psicológico de cubrir la misma recta, superar la misma curva y sufrir la misma pendiente de forma cíclica.

Difícil mantener la concentración cuando el paisaje deja de ser un aliciente para convertirse en una rutina asfixiante. Ahí está la clave de estos retos de ultraresistencia: el cuerpo puede aguantar casi siempre más de lo que cree, pero la mente necesita argumentos sólidos para no rendirse cuando todo apunta a que el esfuerzo carece de sentido práctico.

El agua desde el cielo

Como si la dureza orográfica no fuese suficiente castigo, la meteorología gallega quiso sumarse a la fiesta. El único gran contratiempo de la jornada llegó desde las nubes. Después de coronar por sexta vez el alto, durante una de las vertiginosas bajadas, el cielo les dio un aviso que no pudieron ignorar. El panorama cambió radicalmente cuando una tormenta se desató sin previo aviso sobre la zona.

Tuvieron que resguardarse de la lluvia en plena montaña, una pausa forzosa que alteró los tiempos de recuperación planificados entre tanda y tanda. El asfalto mojado y el descenso de las temperaturas amenazaron con lastrar el intento de subir el Everest gallego, obligándoles a improvisar y a afinar la gestión de los pequeños descansos para no perder la temperatura corporal ni el ritmo mental necesario.

Aun así, las estrellas se alinearon lo justo. Las sensaciones positivas a nivel físico permitieron

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Miguel Ángel Vázquez

Redactor especializado en economía y empresas. Cubre la actualidad económica de Galicia y España para Galicia Universal.

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