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Galicia, aduana del Atlántico: el alijo de Muxía reabre el debate

Galicia, aduana del Atlántico: el alijo de Muxía reabre el debate

Las rutas de la cocaína hacia Europa tienen un punto ciego que no es tal: la costa gallega. Lleva cuatro décadas ejerciendo de puerta trasera del continente, y cada vez que una operación policial destapa un desembarco, la sensación es la de ver una película ya vista. Lo ocurrido estos días —un alijo detectado de noche en la Costa da Morte y una pesquisa que en pocas horas cruzó hasta la comarca del Barbanza— no inventa nada nuevo. Simplemente confirma que el guion sigue vigente y que la geografía, esa que convirtió a Galicia en plataforma logística del narcotráfico, no ha cambiado ni un ápice.

Conviene, por tanto, mirar más allá del episodio concreto. Porque lo interesante no es tanto quién cayó esta vez, sino qué revela el asunto sobre un negocio que muta de piel sin desaparecer jamás.

Arnela, de madrugada: el relato de tres objetos abandonados

Los extremos conocidos del caso son sobrios. Un amplio dispositivo de la Policía Nacional se activó tras detectarse un desembarco en la playa de Arnela, en Muxía, en plena madrugada del lunes. Sobre la arena quedó un todoterreno abandonado; dentro del vehículo aparecieron un cuchillo y un pasamontañas. Horas después, la investigación saltó de la Costa da Morte al otro lado de la ría y llegó hasta Boiro, donde se practicó al menos una detención. Más allá de estos datos, los detalles siguen en poder de los investigadores y habrá que esperar al desarrollo procesal.

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Aun así, los tres objetos hallados en el vehículo cuentan por sí solos una historia elocuente. El pasamontañas delata la necesidad de anonimato y velocidad: quien desembarca sabe que puede ser grabado, identificado, localizado. El cuchillo sugiere la posibilidad, siempre latente, de un encontronazo con quien vigila la playa. Y el todoterreno abandonado resume la lógica de este oficio: los medios se usan, se consumen y se tiran como cáscaras vacías. Nada en esa escena es improvisado; todo responde a un protocolo ensayado cientos de veces.

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Por qué la playa: la geografía como cómplice silencioso

La pregunta de fondo es por qué, tras tantos años de operativos, incautaciones y macroprocesos, las lanchas semirrígidas siguen eligiendo las mismas ensenadas. La respuesta está en el mapa. Un litoral quebrado, salpicado de calas de acceso difícil, con fondos que permiten acercar embarcaciones a pocos metros de la orilla. Carreteras locales que conectan en minutos con ejes rápidos hacia el interior y hacia Portugal. Núcleos rurales dispersos, con poco tránsito nocturno y vastas zonas sin cobertura de vigilancia continua.

En ese tablero, la mercancía tarda muy poco en pasar del mar al maletero. Y para que ese tránsito funcione hacen falta pies en tierra: gente que conozca los caminos, los tiempos, las mareas y los movimientos ajenos. El eslabón gallego de la cadena no dirige nada; ejecuta. Cobra por descargar, por custodiar, por transportar y, cuando la suerte se agota, por ir a prisión.

La droga que tocó tierra en Muxía apunta a consumidores muy lejos de aquí. De toda la cadena global, en Galicia solo permanecen quienes descargan el cargamento —y quienes pagan con su detención.

De los clanes familiares a los servicios contratados

La historia reciente ayuda a entender la mutación. En los años ochenta, el hachís marroquí hizo fortuna a clanes familiares de las Rías Baixas, estructuras casi feudales con jerarquías cerradas. El macroproceso judicial de 1990, que puso nombre y rostro a buena parte de aquellos linajes, marcó un antes y un después: la represión descabezó organizaciones, pero también enseñó al negocio a volverse poroso.

Desde entonces, el mercado se terciarizó. Las grandes organizaciones productoras y distribuidoras —sudamericanas unas, europeas otras— no necesitan imperios locales: alquilan logística en destino. Un equipo de descarga aquí, un vehículo allá, un piso de seguridad más a

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Miguel Ángel Vázquez

Redactor especializado en economía y empresas. Cubre la actualidad económica de Galicia y España para Galicia Universal.

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