Durante años, Galicia se miró en el espejo de Madrid y de Barcelona para decirse lo que ya casi nadie se atreve a repetir: aquí la vivienda no es problema. Pues bien, el dato de esta semana desmiente ese consuelo barato. El precio de la vivienda encadena casi seis años de subidas ininterrumpidas en la comunidad, y lo hace sobre unos sueldos que no se mueven con la misma velocidad. Cuando una tendencia dura seis años, ya no es un repunte: es un cambio de época.
El caso gallego tiene una paradoja incómoda. Somos la comunidad de las aldeas vacías, de los pueblos que se venden por lo que cuesta un coche, y al mismo tiempo asistimos a ciudades donde un piso en el centro se escapa del presupuesto de una pareja joven con dos nóminas. ¿Cómo conviven ambas realidades? Muy simple: la vivienda no escasea en el territorio, escasea donde está el trabajo, el transporte y el hospital. La gente no puede vivir en una aldea de A Fonsagrada y trabajar en un polígono de A Coruña, por mucho que las administraciones quieran pintarlo como opción libre.
Las causas del encarecimiento no son misteriosas. La presión turística y los alquileres de corta estancia han retirado miles de pisos del mercado residencial en las ciudades costeras; el coste de la construcción se ha disparado y la promoción de nueva vivienda protegida ha ido siempre tarde y a cuenta gotas; y una parte del parque, la heredada de la emigración, permanece cerrada y sin regular porque heredar en Galicia sigue siendo un laberinto de titulidades sin resolver. Resultado: menos oferta, más competencia y precios que suben incluso con una población que apenas crece.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →Lo grave no es solo el precio. Es lo que la vivienda decide sin pasar por las urnas: cuándo se independizan los jóvenes, cuántos hijos se tienen, qué municipio se vacía y cuál se congestionará. Una pareja que pospone su primer hijo porque el alquiler devora el 40% de la renta no está tomando una decisión íntima: está ejecutando una política pública defectuosa que nadie aprobó.
¿Necesitas hosting para tu web?
Hosting rápido y seguro en España desde 2,95€/mes. Soporte 24/7 en español.
Ver planes de hosting →¿Qué se puede hacer? Primero, movilizar el suelo público con urgencia y a escala, no en focos aislados: los anuncios de decenas de viviendas públicas son bienvenidos, pero se quedan pequeños frente a las listas de espera. Segundo, ordenar de una vez los alquileres turísticos en las zonas tensionadas, con registro efectivo y no con meras intenciones. Tercero, desatar el nudo sucesorio de miles de viviendas vacías con una ventanilla única que facilite la regularización hereditaria. Y cuarto, estimular el alquiler asequible de larga duración, que es el eslabón que hoy no existe.
Galicia aún tiene tiempo de corregir lo que en otras comunidades ya es crónico, pero la ventana se cierra al ritmo de ese seis por ciento anual que acumulan los precios. El día que un ingeniero que vuelve de Alemania decida instalarse en Bilbao porque en Vigo no encuentra casa, habremos perdido el argumento que más usamos para atraer talento: aquí se vive bien. Defender eso exige admitir lo contrario: la vivienda ya también es el problema de Galicia. Y los problemas no se arreglan negándolos.
Te puede interesar:
Turismo en Galicia — 6.500+ establecimientos y planes
Albergue en Sarria — Camino de Santiago desde Sarria
Alojamientos en Galicia — Hoteles, casas rurales y apartamentos