La provincia de Ourense registró 495 incendios urbanos entre el 1 de enero de 2025 y el 30 de junio de 2026, según datos del 112 Galicia. La media equivale prácticamente a un fuego al día en núcleos habitados, viviendas, locales, garajes o alpendres.
La cifra que nadie quiere mirar de frente
Casi quinientos fuegos. Unos 328 durante 2025 y 167 solo en el primer semestre de este año. La estadística, facilitada por el servicio de emergencias gallego, no habla de montes ni de grandes incendios forestales, sino de algo más cercano: fuegos dentro de núcleos poblados, en casas, edificios, garajes o construcciones anexas. Lugares donde duerme gente, en definitiva.
La cifra habla por sí sola. Y conviene ponerla en perspectiva: mientras el fuego forestal acapara portadas cada verano, el incendio urbano es ese incendio silencioso que ocurre a diario, casi sin ruido mediático, en cualquier calle de Ourense, Verín o O Barco.
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Conoce más →Ollas al fuego y regletas saturadas
¿Por qué arden las casas? Las causas más frecuentes son de sobra conocidas por los servicios de extinción. Ollas olvidadas en el fuego. Regletas repletas de enchufes conectados. Y, sobre todo, la falta de mantenimiento de instalaciones que acaba derivando en fallos eléctricos. Nada exótico: descuidos cotidianos que, sumados, producen una emergencia al día.
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Ver planes de email →A nadie se le escapa que la lista tiene un denominador común: la prevención, o mejor dicho, su ausencia. Un extractor de cocina sin limpiar, una instalación antigua que nadie revisa, un alargador sobrecargado detrás del televisor. Pequeños detalles que pueden acabar con humo subiendo por la escalera del edificio.
Invierno, la estación roja
No es menor el dato estacional. Estos sucesos tienen especial incidencia en los meses fríos, cuando los hogares ourensanos recurren a estufas, chimeneas y otras fuentes de calor para combatir las bajas temperaturas. La provincia, con inviernos duros en comarcas como A Limia o Terra de Caldelas, concentra entonces el pico de siniestros.
Chimeneas mal deshollinadas, estufas junto a cortinas, braseros que se quedan encendidos. El invierno multiplica las ocasiones de error, y las viviendas más antiguas —de las que hay muchas en el rural gallego— no siempre ofrecen las mejores condiciones de seguridad.
Un problema que no espera al verano
Lo cierto es que el debate público sobre los incendios en Galicia se concentra casi siempre en el monte y en la campaña estival. Estos datos del 112 dibujan otro mapa: el del riesgo dentro de casa. Que la provincia supere los 300 fuegos urbanos en un solo año debería invitar a pensar en campañas de sensibilización, revisiones de instalaciones y algo tan simple como recordar los riesgos de una regleta sobrecargada.
La tendencia del primer semestre de 2026 apunta a mantener el ritmo del año anterior. ¿Necesita Ourense esperar una tragedia para que la prevención doméstica deje de ser asunto privado y pase a ser prioridad pública? Los números ya están sobre la mesa; la pregunta es quién los lee.
Con información de medios gallegos
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