En desarrollo: Discos de la Semana: las Luces de Refree & Niño de Elche y Repión en una Semana con Muchas Sombras

En desarrollo: Discos de la Semana: las Luces de Refree & Niño de Elche y Repión en una Semana con Muchas Sombras

Los últimos acontecimientos relacionados con discos semana: luces refree & han generado un intenso debate en la opinión pública. Analistas y especialistas coinciden en señalar que nos encontramos ante un punto de inflexión que podría marcar el rumbo de los próximos meses.

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Los detalles que han emergido revelan una situación compleja que requiere un análisis detallado. Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los discos que se han publicado esta semana. En la tercera entrega de ‘¿Por qué doblan las campanas?’, miniserie de alusiones dedicada a Rosalía, recuperamos el álbum que Refree y el Niño de Elche publicaron apenas unos días antes de que comenzará a echar humo el botafumeiro promocional de ‘Lux’. ‘Cru+es’ es un libro de oraciones e introspecciones, una flamencada sintética o sintetizada en la que el cantaor ilicitano, monaguillo o sacristán que el pasado verano anduvo de confesiones públicas con el mismísimo presidente de la Conferencia Episcopal, reza para los adentros, sobra decir que con hondura. Hay buen gusto, humildad y contención, tanto en el cante como en un toque que apenas interfiere el rezo. Todo es compacto. Precioso y por momentos sobrecogedor, este ‘Cru+es’ plantea la pregunta de por qué la gente se pone a hablar de Dios cuando ve un anuncio del tamaño de una pantalla LED de Callao. Deben de ser iluminados, gente de bajo consumo, pensadores y oyentes que no se enteran de la misa la media si no los avisan, bendita sea la Virgen, por lo publicitario. «Even cowboys get the blues // Hasta los ‘cowboys’ lloran», cita cumbre del trabajo del señor Peck. Sí, hijo, sí… eso es exactamente lo que hacen los cowboys pero esto ya está empezando a realizar charco. Que alguien le busque un terapeuta a este hombre pero rápido. Como amante del folk tristón siempre me ha quedado ‘meridianamente’ claro que existe una línea muy fina entre la nostalgia y la lágrima evidente. En este disco la línea queda tan lejos, es tan fina, que ya no es ni línea ni es nada. Un punto. Un punto azul, ‘blue’, inundado en reverb. Se le reconocen bases instrumentales confortables, un poco a lo ‘Hermanos Gutiérrez’, pero sin pasarse, sin tanta gracia. En la versión del ‘Maybe This Time’, que Liza Minnelli llevó a la pantalla en Cabaret, cambian las tornas y luce un rayo de optimismo. Una puerta abierta a la esperanza que arropada por la portentosa voz del sudafricano afincado en Canadá salva la papeleta. Dicho esto, mala señal que la mejor canción del disco sea un ‘cover’. Tras otro valle de lágrimas, en ‘It’s The End of The World’, el último pañuelo de este paquete de ‘Clínex’ musical, reaparece el coraje. El arreglo rimbombante pero sólido recuerda a aquel ‘If I Can Dream’, del especial de retorno de Elvis en el 68. Esto, qué duda cabe, es bueno. Orville Peck tiene facilidad para la elegancia y la calidez pero se nos queda a medio camino. Se podría haber hecho más. Después de unos años turbulentos y complicados en los que Mike Patton ha atravesado un pequeño desierto en su inabarcable torrente creativo –problemas de salud mental mediante–, parece ahora como si al líder de Faith No More le hubiera dado por abrazar a Dios (al dios que sea) a través de este nuevo e inesperado matrimonio de conveniencia con The Avett Brothers. Nueve canciones y 34 minutos de música grandilocuente y espíritu salvador que sorprenderá mucho más a los seguidores del primero (para mal) que a los de los segundos (para bien). El hombre de los mil experimentos, uno de los músicos más versátiles y arriesgados de su generación, ha sucumbido al folk más asequible y los arreglos más cuidados. Estamos ante la versión más comercial de Patton. El disco empieza bonito, al César lo que es del César. Las voces del trío encajan perfectamente en ese ‘Dark Night Of My Soul’ con Patton poniendo su contrapunto siniestro habitual: «Quiero herir a alguien / solo para que alguien sepa / cómo me siento». El problema es que después, a partir de ahí, no hay apenas sorpresas. Todo funciona como un paso de Semana Santa country, con una cadencia tan monótona y perfecta que dejas de prestar atención. Por eso se agradece cuando asoma un poco la mugre en ‘Heaven’s Breath’ y ‘The Ox Driver´s Song’. Los verdaderos artistas, afirman, son aquellos de los que no te puedes fiar, que te hacen la cola de vaca como Romario a Alkorta en cada proyecto. A estas alturas, no obstante, salir de la zona de confort para Patton es entrar en la zona de confort del resto. Y este es el resultado. El canadiense Tobias Jesso Jr. irrumpió inesperadamente en escena hace justo una década con el estupendo ‘Goon’, una emotiva colección de canciones de aroma clásico que surgían de una profunda crisis personal y se enfocaban en el recuerdo del ‘sueño californiano’ deambulando sin complejos y con trémula vulnerabilidad por el territorio mítico de Laurel Canyon. Como la hipérbole es el deporte por excelencia del siglo XXI, enseguida le endilgaron la etiqueta del nuevo Randy Newman (sin la coca, claramente) o la de heredero espiritual de Harry Nilsson. Igual no era para tanto, pero Tobias sí ha demostrado conocer de memoria donde se esconden las teclas del éxito, y se ha dedicado desde entonces a activarlas en bucle para algunas de las estrellas más rutilantes del ‘start system’ de la era algorítmica: Justin Bieber, Miley Cyrus, Dua Lipa, FKA Twigs, Harry Styles, HAIM, Adele… incluso nuestra Rosalía (‘La Yugular’). Está claro que le ha ido bastante bien, digamos que no tiene motivos para preocuparse por la espiral inflacionista ni por el calentamiento del mercado inmobiliario. Por eso sorprende más esta desangelada y algo desganada vuelta al primer plano. Las ocho canciones de ‘s h i n e’ (se entiende que es un título irónico) tienen toda la pinta de ser un puñado de retales y descartes a medio cocinar. Quizás la idea era generar una sensación de espontaneidad e intimidad que reforzara el impacto emocional y tal y tal, aquí te pillo y aquí te lloro, pero la masa está tan poco hecha que acaba resultado indigesta, indigerible por momentos. Todo suena descuidadamente formulario, y los textos, plagados de tópicos y con algunas cursiladas devastadoras, no ayudan a diluir la sensación de estar ante un capricho autoindulgente, minimalismo impostado envasado al vacío. Y no, no había necesidad. Pocas cosas más divertidas que poseer un crush platónico tontorrón, despedirte de forma dramática de tu querida o vivir un romance con todos los sentimientos a flor de piel… no sé, en general qué divertido sentir todo por mil y encima después decir: «Pues chica, vamos a realizar un disco». Me gusta pensar que este es el punto de partida de ‘201’, el cuarto (quinto) álbum de Repion, grupo formado por Marina y Teresa Iñesta, hermanas talentosísimas que juntas llenan cada escenario que pisan como si fueran una banda entera y empacan con maestría cada canción que publican. En este trabajo, que recoge el testigo de ‘Repion’, su elepé homónimo publicado en 2023, siguen explorando un sonido muy personal que hace que se las reconozca al instante. Son como si Amaral y Cala Vento tuvieran una hija con las mejores virtudes de cada uno, que desembocan en unas melodías cuidadísimas, unas letras que apelan a lo individual pero se tornan representativas para cualquiera y unas voces que empastan, me permito el lugar común, como los ángeles. A nivel personalísimo (si no, cómo va a ser esto, ¿no?), en un disco de lo más sólido son pistas como ‘El sueño dura una semana’, ‘Quiero más’ o ‘Atocha’ las que van un paso más allá y se posicionan como canciones de esas que te hacen cosquillas en el cerebro cuando las escuchas. Un trabajo completísimo que confirma lo que ya sabíamos: Repion es siempre una apuesta segura. ‘201’ es una evidencia más de esa promesa que refleja todo lo que tienen por delante. Esta información, confirmada por fuentes cercanas al desarrollo de los acontecimientos, subraya la importancia de mantener una perspectiva informada sobre el tema.

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Es importante destacar que este tipo de situaciones no ocurren en el vacío. Los antecedentes históricos y el contexto socioeconómico actual juegan un papel fundamental en la comprensión completa de estos eventos. Expertos en la materia han señalado que la convergencia de múltiples factores ha creado las condiciones propicias para el desarrollo actual de los acontecimientos.

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Desde diferentes sectores se han alzado voces que ofrecen perspectivas variadas sobre el tema. Mientras algunos analistas mantienen una visión optimista sobre las posibles resoluciones, otros advierten sobre los desafíos que podrían surgir en el corto y medio plazo. Esta diversidad de opiniones refleja la complejidad inherente a la situación.

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Impacto en Galicia

La sociedad gallega, conocida por su capacidad de adaptación y resiliencia, observa estos desarrollos con atención. Desde las universidades de Santiago, A Coruña y Vigo, hasta los centros de investigación y desarrollo, se están generando análisis y propuestas que podrían influir en la respuesta regional a estos acontecimientos.nn

Análisis en Profundidad

Un examen detallado de la situación revela múltiples capas de complejidad que merecen consideración. Los expertos consultados han identificado al menos tres dimensiones clave que deben tenerse en cuenta al evaluar estos desarrollos.nn

En primer lugar, la dimensión económica no puede ser ignorada. Los mercados han reaccionado con una mezcla de cautela y expectativa, reflejando la incertidumbre inherente a la situación actual. Los indicadores económicos sugieren que podríamos estar ante un período de ajustes significativos.

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En segundo lugar, el aspecto social presenta sus propios desafíos y oportunidades. La ciudadanía ha demostrado un nivel de engagement sin precedentes, participando activamente en el debate público a través de diversos canales. Esta participación ciudadana es vista por muchos como un signo positivo de la vitalidad democrática.

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Finalmente, la dimensión institucional requiere especial atención. Las organizaciones y entidades involucradas están trabajando para coordinar sus respuestas y garantizar que se mantenga la estabilidad necesaria para navegar estos tiempos complejos.

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Perspectivas Futuras

Mirando hacia adelante, es evidente que los próximos meses serán cruciales para determinar el curso de los acontecimientos. Los observadores coinciden en que estamos en un momento decisivo que podría definir tendencias a largo plazo.nn

La capacidad de adaptación y la flexibilidad serán elementos clave para navegar con éxito los desafíos que se avecinan. Tanto las instituciones como los ciudadanos deberán mantener una actitud proactiva y estar preparados para responder a desarrollos inesperados.

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En última instancia, el resultado dependerá de la capacidad colectiva para trabajar hacia soluciones constructivas que beneficien al conjunto de la sociedad. El diálogo, la cooperación y el compromiso con el bien común serán fundamentales en este proceso.

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