Las huellas de la emigración gallega salen a relucir a poco que se escarbe en la historia de América. Los ecos de las vidas de los cientos de miles de gallegos que dejaron su tierra para buscar una vida mejor al otro lado del Atlántico resuenan desde Nueva York a Buenos Aires, pasando por Río de Janeiro o La Habana.
El fútbol, como espejo de la sociedad, tampoco escapó a la tendencia de los gallegos por colarse en las historias de los países a los que llegaban. Ese fue el caso de Pepe Macía, el único gallego con dos mundiales de fútbol en su palmarés. Ganados, eso sí, con la camiseta de Brasil junto a su amigo Pelé, compañero también en el todopoderoso Santos de mediados del siglo XX.
Un viaje sonoro por la emigración gallega
La historia de Pepe Macía es la protagonista del primer episodio de Correntes do Atlántico, un podcast que, en formato documental, rescata las vidas de emigrantes gallegos en Brasil.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →Un viaje sonoro con cinco paradas en otras tantas ciudades de un país en el que la memoria de esa Galicia emigrante asoma por las calles de Salvador de Bahía, la playa de Copacabana o, incluso, pequeñas ciudades perdidas entre el Amazonas y el Atlántico como Itacaré.
El partido de Riazor y el regreso a los orígenes
Un partido jugado en A Coruña en 1959 simboliza a la perfección esa tendencia de los gallegos por filtrarse en la historia inmortal de América. En el campo de Riazor, el Santos de Pelé contra el Botafogo de Garrincha.
Dos de los mejores equipos del mundo entrenados por dos descendientes de gallegos, Lula y Joao Saldanha, respectivamente. Pero la estrella en aquel torneo Teresa Herrera no fue ni Garrincha ni Pelé. Fue Pepe Macía, hijo de gallegos llegados a Santos desde Verín.
Pepiño en casa y O Canhao da vila para toda la ciudad; un mote en honor a su potente zurda que pervive, más de medio siglo después, en la memoria de los seguidores santistas.
La carrera de Pepe Macía y su vínculo con Galicia
Macía está considerado uno de los mejores jugadores de la historia de Brasil. Cuenta con un palmarés difícil de igualar. Dos mundiales (1958 y 1962), dos Intercontinentales, dos Libertadores, campeonatos paulistas, brasileraos…
Todo lo que en aquel momento estuvo al alcance de su Santos, la única camiseta que vistió en su vida junto a la de la selección brasileña. Un one club man que formó parte de una delantera mítica que recitan de memoria los seguidores que peinan canas de uno de los clubes más laureados de Brasil, hoy en horas bajas.
Pero Pepe tiene clara la respuesta si se le pregunta hoy por cuál es el recuerdo con el que se queda de sus recién estrenados 91 años (los cumplió el pasado jueves). Elige aquel 22 de junio de 1959, el día de aquel partido en A Coruña.
Y no lo hace por los dos goles ni por la victoria. Lo hace porque le dio la oportunidad de cruzar Galicia para llegar a Verín y conocer a su abuela. El viaje de vuelta a casa que ninguno de sus padres pudo completar.
Una publicación compartida de Dona Lola Producións (@dona.lola.prod)
Recuerdos familiares y legado de la diáspora
«Conocí a Pepe en su casa de Santos. Es todo un museo a su vida profesional como futbolista. Trofeos, camisetas, recortes de prensa… De hecho, tiene anotados en libretas viejas todos y cada uno de sus partidos, con las alineaciones y los más de 700 goles que marcó.
Pero a Pepe le daba igual todo eso, sólo quería mostrarme la foto con su abuela paterna Elvira el día que pudo ir a conocerla a la aldea de Mandín«, explica Fernando Mahía, creador y director de Correntes do Atlántico, un podcast de Dona Lola Producións que ya puede escucharse en las principales plataformas de audio.
Cuando llegó a Mandín, los vecinos nada sabían de que el nieto de Elvira era uno de los mejores jugadores del planeta, todo un bicampeón mundial. Tampoco su familia, como cuenta su prima Hermelinda Macía.
«Que xogaba ao fútbol si. E moi ben. Pero de que era campión do mundo, nunca soupemos», relata. Una desconexión entre ambas orillas del océano propia de otros tiempos que hizo que José y Clotilde, los padres de Pepe, nunca regresaran a Galicia.
Una vuelta que sí completó Pepe en honor a sus padres y que quedó inmortalizada en una foto que, a sus 91 años, Pepe Macía guarda como su bien más preciado.
La exitosa carrera de Pepe Macía es una de las páginas más luminosas de la historia de la diáspora en Brasil, país en el que la palabra «gallego» sirve para nombrar a aquellos de tez pálida y cabello rubio.
Un país donde acabaron idealistas como Pepe Velo y su sueño de liberar de dictaduras la península ibérica. Donde se perdió con sus redes de pesca Laureano Graña creando dos hombres para un mismo nombre.
En el que las historias de las mujeres, sustento de familias y rescatadoras de la memoria, vivieron su historia silenciada por un mundo de hombres. O en el que personajes como Chico Recarey tocaron el cielo empresarial y social de Rio para acabar, más tarde, siendo un proscrito de una ciudad en la que llegó a ser rey del Carnaval.
Todas estas vidas son recuperadas por Correntes do Atlántico a través de cinco episodios que recorren las calles del barrio de O Pelourinho en Salvador de Bahía, el paseo de Copacabana en Río de Janeiro, las playas de Itacaré, el cementerio de Gethsemani en Sao Paulo o el puerto de Santos, al que llegaron los padres de Pepe Macía en los años 30 del siglo XX procedentes del puerto de Vigo.
José y Clotilde se conocieron en Santos y en 1935 tuvieron a su hijo Pepiño, que recibió en uno de sus primeros cumpleaños una pelota de colores de colores. El primer paso en la historia de, probablemente, el mejor futbolista que ha parido la diáspora gallega.
¿Buscas una Inversión Segura?
Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual
Solicitar Información Ahora