El termómetro alcanzó este martes los 27,2 grados en el municipio ourensano de A Arnoia, según los datos facilitados por MeteoGalicia, convirtiéndose en la temperatura máxima registrada en la comunidad. Varias localidades del interior superaron igualmente los 25 grados, mientras que en puntos del norte y del oriente se registraron heladas que acercaron de nuevo a la realidad a los agricultores y paseantes que creían olvidadas las mañanas frías de marzo.
Máximas y mínimas: el mapa térmico gallego
Alongando el listado de estaciones con registros elevados, Leiro rozó los 27 grados con 27,0 ºC, y no muy lejos, Monforte de Lemos marcó 26,5 ºC. En la vertiente occidental también se acusó el ascenso: Ponteareas alcanzó los 26,0 ºC, y Castrelo de Miño, en pleno valle del Miño, registró igualmente 26,0 ºC. Estos valores recuerdan, sobre todo en Ourense y su entorno, la capacidad de las cuencas y valles interiores para concentrar calor cuando sopla viento flojo y el cielo se mantiene despejado.
No obstante, la jornada fue de contrastes. La madrugada dejó heladas débiles en puntos del interior y de la montaña lucense: en Sarria el mercurio cayó hasta los -1,3 ºC, la mínima más baja de la jornada. También se registraron temperaturas bajo cero en Verín (-1,0 ºC) y una mínima cercana al cero en Monforte (-0,1 ºC). Es la doble cara de la primavera gallega: días cálidos que conviven con noches que siguen permitiendo heladas puntuales.
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Conoce más →Los registros reflejan, además, la fuerte influencia de la topografía: los depósitos fríos se instalan en fondos de valle y vaguadas durante la noche por la irradiación, y durante el día el sol los disipa rápidamente en las laderas expuestas. Dicho fenómeno explica por qué localidades separadas por pocos kilómetros pueden presentar oscilaciones térmicas tan marcadas.
La mano del anticiclón: tiempo seco y cielos despejados
La explicación meteorológica es sencilla: Galicia permanece bajo la influencia de un anticiclón que trae estabilidad atmosférica. Cielos mayormente despejados y ausencia de frentes favorecen el ascenso diurno de las temperaturas y el descenso nocturno en las zonas de interior. La situación es típica de las transiciones estacionales, cuando la radiación solar aumenta pero las masas de aire frío aún pueden aferrarse a los valles.
En este escenario, los principales beneficiados han sido los municipios ourensanos, donde la combinación de sol y topografía genera bolsas de calor. No es la primera vez que la provincia registra episodios así en marzo: la comarca del Ribeiro y el Miño medio suelen encabezar las estadísticas de máximas en la comunidad, algo que afecta a la viticultura y a los usos recreativos al aire libre.
Desde el punto de vista agrícola, la alternancia de jornadas templadas con noches frías obliga a la prudencia. A la vuelta de la esquina está la época de floración en muchos frutales y viñedos; una noche fría en el día equivocado puede condicionar la cosecha. Así lo recuerdan técnicos y asociaciones del campo cada primavera, y así lo perciben los viticultores de la Ribeira Sacra y el Ribeiro, que siguen muy atentos a cada fluctuación térmica.
Costas en aviso: olas de cuatro a cinco metros previstas para el miércoles
Mientras el interior celebra temperaturas casi veraniegas para marzo, la costa tendrá que extremar precauciones. MeteoGalicia ha anunciado un aviso amarillo para la jornada del miércoles por mar combinada, con olas que podrían alcanzar entre los 4 y 5 metros en gran parte del litoral gallego, salvo la Mariña Lucense, que queda al margen de la alerta. El aviso está programado entre las 09:00 y las 21:00 horas.
«La costa gallega, salvo la Mariña Lucense, estará en aviso amarillo por olas que pueden alcanzar de los cuatro a los cinco metros», señala el parte de MeteoGalicia.
La previsión obliga a la prudencia en puertos, lonjas y paseos marítimos. Aunque el viento no figura como protagonista en el boletín, la mar de fondo suele crear corrientes y rompientes peligrosas para la navegación costera y las actividades recreativas en la línea de la costa. Pescadores artesanales y marinería de bajura consultan habitualmente estos partes, y las autoridades portuarias suelen reforzar la vigilancia en franjas horarias de mayor riesgo.
Para los bañistas ocasionales y quienes planeen actividades en la ría o en la costa, la recomendación general es mantenerse informados y evitar el borde marítimo durante las horas de mayor oleaje. Los ayuntamientos con litoral suelen difundir advertencias a través de sus redes y tablones informativos, y en puertos deportivos se han intensificado las recomendaciones.
Mirando hacia adelante, la secuencia anticiclónica podría mantenerse al menos unos días, lo que prolongaría el tiempo estable y los contrastes térmicos entre interior y costa. Sin embargo, la primavera es caprichosa: la llegada del equinoccio, el próximo 20 de marzo, anunciará cambios en la radiación solar que, junto con las corrientes atlánticas, pueden alterar la pauta meteorológica en cuestión de días.
Galicia sigue, por tanto, en esa fase propia de las estaciones intermedias, en la que una mañana helada y una tarde primaveral forman parte del mismo mapa. Para los agricultores, los navegantes y el ciudadano de a pie, la recomendación es la de siempre: consultar los partes locales antes de planificar labores y actividades al aire libre. La geografía gallega, con sus valles, rías y costas, determina cada día que el tiempo aquí tenga siempre algo de sorpresa.
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