Sandra Rodríguez abrió su pastelería, Os doces de Sandra, el 15 de agosto y, en menos de un año, ha pasado de ser alumna de ciclos formativos a representar la repostería artesanal gallega en el congreso FP Innova, que se celebra los días 22, 23 y 24 de abril en Santiago de Compostela. El local, situado en la calle Méndez Núñez 5 de Cangas, combina recetas heredadas y apuesta por el kilómetro cero mientras produce, según la propia fundadora, alrededor de 300 magdalenas al día.
Un negocio horneado a fuego lento
La historia de Sandra es la de muchas pequeñas empresas gallegas: una mezcla de oficio, familia y mucho trabajo manual. «Desde que era muy pequeñita iba a hacer magdalenas con mi tía», cuenta la propietaria, y esa afición fue el punto de partida para transformar una vocación en proyecto empresarial. Tras formarse en el CIFP Carlos Oroza de Pontevedra, donde recuerda con especial cariño a su docente Manuel Patiño —al que define como su «ángel de la guarda»—, plasmó en el plan de empresa una propuesta que finalmente materializó en su cafetería-pastelería.
Los primeros meses fueron de intensa actividad: la obra, en gran parte realizada por la propia familia, y la apertura ligera en verano para aprovechar la afluencia de turistas a las Rías Baixas. «La implicación fue brutal», relata sobre esos días en los que decenas de familiares ayudaron a limpiar y montar el local. En la actualidad su equipo lo componen cinco miembros y, además de Sandra en el obrador, Javi, Laura y Carol atienden la sala; Natalia, en prácticas, completa la plantilla. La cercanía entre el personal y la clientela, algo tan típico en los comercios de casco urbano en Galicia, ha sido clave para la rápida acogida.
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En la vitrina, las magdalenas se han convertido en el producto estrella, pero la oferta de Os doces de Sandra incluye bicas y otras elaboraciones con producto local. La apuesta por ingredientes de proximidad no es una moda; para Rodríguez es una convicción: «Acabo de ir a comprar las fresas a la frutería de al lado». Esa política de proximidad ayuda a garantizar calidad y a sostener la red comercial del pueblo, desde el pequeño productor hasta el comercio minorista.
De la FP al escaparate autonómico
Que una iniciativa joven tenga plaza en FP Innova —promovido por la Xunta de Galicia para visibilizar proyectos desarrollados en los viveros empresariales de los centros de FP— habla tanto del empuje del proyecto como de la voluntad institucional por reivindicar la Formación Profesional como vía de empleo y emprendimiento. Sandra lo vive como un reconocimiento: «Es un honor poder enseñarle a todo el mundo una empresa que acaba de empezar y que tuvo una acogida espectacular», dice la emprendedora.
En las últimas décadas Galicia ha impulsado la FP técnica y vinculada al tejido productivo, con centros como el Carlos Oroza jugando un papel destacado en la comarca de Pontevedra. No es la primera vez que estudiantes o exalumnos transforman proyectos de ciclo en empresas reales, pero la visibilidad que ofrece un congreso autonómico puede marcar la diferencia entre un comercio local exitoso y uno con vocación de crecer: contactos, posibles clientes institucionales y la atención de emprendedores que aún están en fase de idea.
La convocatoria de Os doces de Sandra como única representación repostera en la feria subraya también la diversidad del catálogo productivo gallego más allá del producto estrella turístico. Si en la Ría de Vigo abundan pulperías y marisquerías, el escaparate de FP Innova permitirá mostrar que la gastronomía gallega tiene muchas capas y que la innovación llega a hornos y moldes, no solo a laboratorios tecnológicos.
Retos y oportunidades para una pastelería emergente
El impulso mediático y la feria representan oportunidades claras: mayor demanda, posibilidad de venta a mayor escala y, a medio plazo, contactos para distribución. Sin embargo, la transición de un negocio artesano a uno con proyección regional plantea interrogantes prácticos. Cómo mantener la calidad cuando aumente la producción, cómo gestionar la cadena de suministros de producto local y cómo afrontar costes crecientes son decisiones que cualquier emprendedor debe calibrar. Sandra es consciente y, según fuentes cercanas a la empresa, prefiere crecer de forma pausada para no perder la esencia artesanal.
La estacionalidad del turismo en las Rías Baixas puede ayudar a incrementar ventas en verano, pero exige planificación en meses de menor afluencia. Una de las vías que exploran muchos negocios semejantes es la diversificación: talleres de repostería, pedidos para eventos y pequeñas ventas on line pueden complementar la caja diaria y consolidar una clientela fiel. La experiencia en FP, con asignaturas vinculadas al emprendimiento y la elaboración de planes empresariales, otorga herramientas que en el caso de Sandra se tradujeron en un documento práctico y ejecutable.
A nivel institucional, la presencia en FP Innova también cumple una función pedagógica: envía un mensaje a familias y jóvenes que, en ocasiones, siguen desvinculando la FP de las salidas laborales. «Todo el mundo desprestigia la FP, pero para mí fue la salida», reconoce Sandra, y esa declaración adquiere peso cuando la persona que lo afirma dirige un negocio en marcha y crea empleo en su municipio.
En Cangas, donde la economía local combina pesca, turismo y comercio, historias como la de Os doces de Sandra remiten a una tradición de artesanía y microempresas familiares que han sostenido pueblos y barrios durante generaciones. La diferencia hoy es que las nuevas generaciones se forman con herramientas modernas y buscan la visibilidad que les permita competir en un mercado más amplio.
El congreso en Santiago será, por tanto, un examen y una plataforma. A falta de confirmación oficial sobre las actividades concretas en las que participará, la joven repostera prepara una selección de productos para mostrar que la innovación se puede medir en sabores y técnicas más que en aparatos. Para Cangas y para quienes siguen la trayectoria de la FP en Galicia, la presencia de Os doces de Sandra será una pequeña victoria simbólica: un recordatorio de que la formación técnica puede convertirse en empresas reales que llenan los mostradores, y las mesas, de la costa gallega.
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