El desarrollo urbano de A Cheda, el nuevo frente de expansión de Lugo, suma esta semana otro proyecto de gran calado. La junta de gobierno local estudia este miércoles la aprobación de un plan parcial que contempla una edificabilidad residencial de 30.458 metros cuadrados, con más de una tercera parte —13.706 metros cuadrados— destinada a vivienda protegida. El documento recoge además reserva de suelo para un gran establecimiento comercial que, todo apunta, podría ser un tercer Mercadona en la ciudad.
El proyecto sobre la mesa
El plan parcial que llega al Concello afecta a una superficie de 45.991 metros cuadrados, aproximadamente el equivalente a casi siete campos de fútbol. Del total, más de 27.000 metros cuadrados se fijan como zonas verdes y espacios libres; otros 10.640 metros cuadrados se destinan a viarios. La propuesta prevé la construcción de hasta 300 viviendas, de las que 137 serían de protección oficial, según los datos del expediente que hoy examinarán los ediles.
El coste de las obras de urbanización corre íntegramente a cargo de los propietarios y se cifra en casi 3,9 millones de euros, mientras que el Concello calcula un incremento patrimonial superior a 4,8 millones con la ejecución del planeamiento. Esos ingresos, sostienen fuentes municipales, permitirían sufragar parte de las infraestructuras que acompañarán al nuevo barrio y mejorar la conexión con el casco urbano.
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Conoce más →Tras la aprobación inicial que se pretende hoy, el trámite seguirá la ruta habitual: dos meses de información pública, notificación individual a los propietarios afectados y solicitud de informes sectoriales —Patrimonio, Aguas, Estado, entre otros— hasta la aprobación definitiva. No será, por tanto, un proceso inmediato; varias fases administrativas y alegaciones pueden modificar preceptos del plan antes de su materialización.
Una expansión en dos frentes
A Cheda se ha convertido en los últimos años en la dirección preferente de crecimiento de la ciudad, junto a otro eje urbano al sur. Geográficamente limita con la carretera N-6 y con avenidas como Marqués do Ombreiro y la de los Deportes, lo que explica que los proyectos que se concentran allí busquen aprovechar la conectividad existente. Cabe recordar que hace apenas una semana la junta de gobierno ya aprobó el plan parcial de otra urbanización en la misma zona, de menor superficie —en torno a 18.000 metros cuadrados— y con un programa de vivienda más modesto, casi la mitad de promoción pública.
Ambos desarrollos contemplan la implantación de hipermercados. En el caso del plan que hoy se debate se alude a un gran operador sin nombrarlo explícitamente, pero en el proyecto aprobado la semana pasada existe un acuerdo conocido entre el promotor y Juan Roig para trasladar a A Cheda el establecimiento que ahora funciona en la Ronda do Carme, lo que apunta claramente a la cadena valenciana. De prosperar ambos planes, la ciudad sumaría un nuevo punto comercial de gran tamaño a los ya existentes en Avenida Infanta Elena y Sanfiz.
La sucesión de iniciativas en A Cheda no es ajena a otros planes recientes en la ciudad —como el del Sagrado Corazón, con sus 22 bloques y ejes verdes— y forma parte de un replanteamiento urbanístico de Lugo que busca ofrecer suelo para vivienda nueva sin intensificar el núcleo histórico. No es la primera vez que el Ayuntamiento apuesta por impulsar la promoción privada para responder a la demanda de viviendas, pero los promotores parecen acelerar propuestas ahora que el mercado y la financiación lo permiten.
Impactos previsibles y próximos pasos
Los efectos inmediatos de estos planes ya ocupan a vecinos y técnicos. Por un lado, la oferta de 137 viviendas protegidas en este proyecto se interpreta como una respuesta a la escasez de vivienda asequible en la ciudad; en Galicia, donde la emigración y el envejecimiento dibujan un mapa demográfico complejo, la capacidad para generar vivienda pública en núcleos con actividad es apreciada por los responsables municipales.
Por otro lado, se plantean retos claros: el aumento del tráfico en la N-6 y vías colindantes, la presión sobre servicios —colegios, centros de salud, recogida de residuos— y la sostenibilidad de concentrar varios grandes establecimientos comerciales en la misma periferia. Comerciantes del centro histórico han expresado en otras ocasiones su rechazo a nuevos hipermercados por el impacto que generan en el comercio urbano; habrá que ver cómo se mitigan esos efectos desde el planeamiento y con medidas compensatorias.
En términos de empleo, la urbanización y la apertura del hipermercado supondrán puestos temporales de obra y empleo estable en retail, algo que los promotores suelen destacar en sus memorias económicas. Las fuentes municipales consultadas subrayan que los acuerdos previstos con las firmas comerciales incluyen compromisos de inversión que facilitan dotaciones y plazas de aparcamiento, aunque los detalles se concretarán en las futuras licencias de obra.
El calendario administrativo marcará ahora la pauta. A falta de confirmación oficial sobre algunos extremos —como la identidad definitiva del operador comercial—, la previsión es que, si no surgen recursos significativos durante la fase de exposición pública, las actuaciones puedan entrar en obra en los próximos uno o dos años. No obstante, la experiencia local demuestra que proyectos de esta envergadura suelen sufrir ajustes: reducción de alturas, cambios en la tipología de vivienda o exigencias patrimoniales y ambientales que obligan a reelaborar parte del proyecto antes del visto bueno final.
Para Lugo, A Cheda es más que una nueva bolsa de suelo: es una prueba de equilibrio entre la necesidad de construir y la de preservar calidad urbana. La ciudad gana plazas residenciales y capacidad de atracción comercial, pero también debe garantizar conectividad, servicios y la integración paisajística de las nuevas tramas. Las próximas semanas serán clave para conocer si el planeamiento que hoy se debate alcanza el consenso necesario para convertirse, efectivamente, en el próximo barrio de Lugo.
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