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El secretario general de la OTAN avala la ofensiva de EEUU e insiste: «Es necesario» para neutralizar la amenaza iraní

El titular de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, salió este domingo en defensa de la ofensiva militar liderada por Estados Unidos —con apoyo de Israel— contra objetivos en Irán y la calificó de «necesaria» para eliminar la capacidad nuclear y misilística de Teherán. La declaración, realizada en una entrevista con un medio estadounidense, llega en una semana marcada por la amenaza de cierre del estrecho de Ormuz, subidas bruscas del precio del petróleo y la escalada verbal entre Washington y Teherán que mantiene en vilo a Europa y a países ribereños como España.

Los hechos y la posición de la OTAN

En sus palabras públicas, Rutte defendió que la acción estadounidense es «fundamental» para neutralizar lo que calificó de «amenaza existencial» para Israel, para la región y para Europa. El secretario general instó además a colaborar con los 22 países que firmaron un documento conjunto mostrando disposición a garantizar la libre navegación por el estrecho de Ormuz, vía por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, según cálculos compartidos por diplomáticos europeos.

El cierre parcial o total de ese corredor ha provocado ya fuertes alzas del crudo en los mercados internacionales, un efecto que empieza a percibirse en España y en Galicia en forma de encarecimiento de carburantes y costes logísticos. En la práctica, las peticiones estadounidenses para que aliados contribuyan con escoltas a buques mercantes y petroleros han encontrado eco entre socios, pero también inercias y límites: no todos los firmantes del documento están dispuestos a implicarse en operaciones de riesgo por encima de misiones de vigilancia o apoyo humanitario.

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Rutte vinculó la seguridad naval con la necesidad de desactivar la capacidad balística iraní y evitar que el conflicto se traduzca en ataques a la infraestructura energética. Sus palabras se producen en paralelo a las amenazas del propio presidente estadounidense, Donald Trump, que llegó a advertir con atacar centrales eléctricas iraníes si el estrecho no quedaba abierto en 48 horas. En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes —a través del portavoz Ebrahim Zolfagari— amenazaron con cerrar completamente el paso y «destruir los intereses económicos» de Estados Unidos si se atacaban instalaciones críticas.

Contexto y antecedentes de la escalada

La guerra que enfrentan desde el 28 de febrero a Estados Unidos e Israel contra Irán se desencadenó tras el asesinato del líder supremo persa, el ayatolá Alí Jameneí, un hecho que revolucionó el tablero estratégico en Oriente Próximo. Desde entonces, la dinámica ha sido de rápido deterioro: ataques con misiles y drones, represalias sobre intereses comunes y una fuerte presión sobre las rutas marítimas del golfo Pérsico.

España no es ajena a las consecuencias. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respondió a este intercambio de amenazas reclamando la apertura del estrecho y alertando del riesgo de una crisis energética «a largo plazo». Sánchez comparecerá esta semana en el Congreso para explicar la posición del Gobierno y las medidas que está estudiando, en un momento en el que la mayoría de los grandes puertos españoles —Vigo, A Coruña, Algeciras— observan con preocupación la evolución de los seguros marítimos y las tarifas de flete.

En Galicia, donde la pesca y el tráfico portuario son actividades clave, la inquietud es palpable. Armadores y consignatarios consultados en las últimas horas señalan que, si la situación se prolonga, las rutas alternativas encarecerían los costes operativos; además, el sector naval y de reparaciones —con astilleros destacados en Ría de Vigo— podría verse afectado por la incertidumbre en los mercados internacionales y la cautela de los inversores.

Repercusiones y próximos pasos

La legitimidad y la proporcionalidad de la ofensiva estadounidense son ya motivo de debate en foros diplomáticos y jurídicos. Para aliados europeos, incluidas varias capitales de la OTAN, la prioridad inmediata es contener la escalada y proteger las vías de suministro energético. Pero hay también reservas: la intervención directa en Irán, con ataques destinados a desmantelar capacidades nucleares o misilísticas, puede abrir un capítulo de represalias más amplio y prolongado.

En el terreno militar, la presencia de buques de guerra aliados en el estrecho y la vigilancia aérea se incrementará en los próximos días. Los 22 países que suscribieron el documento de apoyo han expresado disposición a colaborar, aunque la naturaleza exacta de esa colaboración —desde escoltas a convoyes hasta misiones meramente de inteligencia— está por concretarse. A la vez, las sanciones y medidas económicas podrían intensificarse si las hostilidades se mantienen.

Desde el punto de vista energético, analistas de mercados predicen que la volatilidad seguirá mientras no se garantice la libre circulación en Ormuz. Un cierre prolongado podría elevar precios del petróleo por encima de umbrales que en 2026 ya habían presionado las economías domésticas y la inflación. Para regiones exportadoras y puertos como los gallegos, esto supone una doble tensión: subida del coste de importación de combustibles y freno potencial a las exportaciones cuyo transporte sea más caro o inseguro.

Políticamente, la postura de la OTAN representa un examen para la alianza: consolidar una respuesta consensuada frente a Irán sin fracturar la unidad interna. En España, la comparecencia de Sánchez en el Congreso será un termómetro de la posición parlamentaria y social ante una crisis que, por primera vez en décadas, sitúa el corredor energético de Oriente Próximo en el centro de la agenda europea.

Queda, por tanto, la incógnita de si la ofensiva conseguirá su objetivo declarado sin promover una reacción en cadena. Mientras tanto, las rutas comerciales, las refinerías y la paz en la región están en el tablero. En Galicia, como en el resto de España, las decisiones que ahora se tomen —diplomáticas y operativas— marcarán no solo el curso inmediato del conflicto, sino también la capacidad de nuestras sociedades para afrontar las consecuencias económicas y humanitarias que se avecinan.

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Pablo Rivas

Periodista deportivo con amplia experiencia en la cobertura del fútbol y deporte gallego. Redactor de la sección de Deportes.

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