lunes, 23 de marzo de 2026 | Galicia, España
ÚLTIMA HORA «Uno o dos aeropuertos gallegos tendrán que cerrar» si hay tren directo a Oporto, advierte el Clúster de Turismo
Galego Castelán

El verano agrava la crisis de los aeropuertos gallegos: desaparecen veinte rutas más

El inicio de la temporada estival trae malas noticias para la conectividad de Galicia. A falta de pocas jornadas para que arranque el pico de viajes, las tres terminales gallegas verán cómo se suprimen 20 rutas más respecto al año pasado, una caída que agrava la sangría iniciada en 2025, cuando ya se perdieron 13 rutas y cerca de 300.000 plazas. El efecto, dicen responsables aeroportuarios y agentes económicos consultados, será inmediato y palpable en ciudades como Vigo, A Coruña y Santiago.

Recortes que se notan en la pista y en las cifras

Las cancelaciones afectan a trayectos tanto nacionales como internacionales y se traducen en menos frecuencias y en un calendario de operaciones más débil durante los meses de mayor demanda turística. En el conjunto de las tres terminales —las de Santiago (Lavacolla), A Coruña (Alvedro) y Vigo (Peinador)— se aprecia una reducción de capacidad que no solo merma opciones para el turista, sino que complica la vida de empresas, estudiantes y familias con la diáspora galaica.

Fuentes aeroportuarias explican que la mayoría de las bajas responden a decisiones comerciales de las aerolíneas, que reorientan flotas y evitan rutas de baja rentabilidad. Además, la oferta de chárters ha aumentado como parche estacional: operadores turísticos y agencias fletan aviones puntuales para llenar la demanda vacacional, pero esas operaciones no sustituyen una red regular de conexiones. El propio surgimiento del vuelo a Nueva York, fresco en la memoria del sector, se presenta como ejemplo de demanda potencial que las compañías tradicionales no siempre transforman en servicios estables.

CONTENIDO PATROCINADO
Playa Privada Salado Resort

Salado Golf & Beach Resort

Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.

Conoce más →

La clientela también percibe el cambio. Varios usuarios habituales consultados en los aeropuertos relatan que han tenido que reorganizar viajes, hacer escalas más largas o desplazar la salida a aeropuertos de comunidades vecinas. Para los viajeros de negocios, la pérdida de frecuencias supone jornadas laborales más largas y costes añadidos. En el argot del sector se repite una queja: la demanda existe, pero la red de rutas no acompaña por cuestiones de precio del billete, costes operativos y una política de incentivos que, a juicio de algunos, no es suficiente para sostener determinados destinos.

Antecedentes: una crisis con raíces administrativas y económicas

La caída no es un fenómeno aislado del verano de 2026. En los últimos años Galicia ha visto cómo su esquema aeroportuario lucha por mantener atractivos comerciales frente a hubs más grandes y rutas que concentran tráfico. Aena, aerolíneas y la Xunta han protagonizado debates y reuniones sobre la llamada conectividad de la comunidad; sin embargo, las medidas no siempre han bastado para frenar la erosión de plazas y destinos.

La geografía juega un papel: la dispersión poblacional y la proximidad relativa entre las tres terminales dificultan estrategias coordinadas que permitan optimizar frecuencias sin canibalizar tráfico. Además, Galicia compite con importantes destinos europeas por el turista estival y con aeropuertos españoles que, por tamaño y densidad de conexiones, ofrecen sinergias que aquí son difíciles de replicar. A esto se suman factores macroeconómicos —precios del combustible, inflación y reordenación de flotas por parte de las aerolíneas— que obligan a las compañías a priorizar rutas con mayor rendimiento económico.

En este contexto, la aparición de operaciones puntuales a mercados de largo radio o la proliferación de chárters sirven como termómetro: muestran que existe un interés por viajar a Galicia pero que la oferta regular no es la esperada. Agentes turísticos de Rías Baixas y la costa lucense subrayan que la demanda de plazas para julio y agosto crece cada año, pero que la carencia de rutas directas condiciona la duración del viaje y el gasto medio del visitante.

Repercusiones inmediatas y los pasos que se plantean

El impacto económico no es solo cuantitativo. Hoteleros, restauradores y operadores de actividades sienten la incertidumbre de una temporada que podía ser de recuperación plena tras la pandemia. Menos conexiones significan menores oportunidades para el turismo de negocios y congresos, un nicho que Galicia ha tratado de consolidar en ciudades como Santiago y A Coruña. Por otro lado, las empresas exportadoras y los laboratorios tecnológicos denuncian dificultades para atraer clientes y colaboradores internacionales con horarios que alargan las jornadas y aumentan el coste de los viajes.

Ante el problema, las administraciones locales y la propia Xunta barajan medidas: incentivos temporales a aerolíneas, campañas de promoción conjunta de las tres provincias, y una mayor presión a Aena para flexibilizar tarifas aeroportuarias. Las diputaciones costeras, preocupadas por la temporada alta, reclaman además un plan de emergencia que incluya la coordinación entre terminales para evitar solapamientos y optimizar plazas en rutas clave. Sin embargo, las soluciones requieren presupuesto y negociaciones largas con compañías que deciden en función de la rentabilidad global de sus redes.

En la esfera política, la situación alimenta la agenda regional. Los alcaldes de ciudades con aeropuerto han elevado la cuestión en reuniones bilaterales con la Xunta y con representantes estatales, reclamando que la conectividad deje de ser un problema residual y pase a figurar en los pactos por la reconstrucción económica. Algunos sectores plantean un enfoque más atrevido: coordinación supramunicipal de promoción turística, incentivos fiscales a los operadores que mantengan rutas y, a medio plazo, un debate sobre la modernización de infraestructuras para hacerlas más atractivas a las compañías.

La experiencia demuestra, no obstante, que no hay recetas mágicas. Tal y como recuerdan veteranos del sector, la consolidación de una ruta depende de un mix complejo: volumen de pasajeros, estacionalidad, costes y la estrategia global de cada aerolínea. Por eso, las voces más optimistas apuestan por combinar medidas a corto plazo con reformas estructurales que mejoren la competitividad de los aeropuertos gallegos y su posición en el mapa europeo.

La temporada que comienza este fin de semana será un termómetro cruel: confirmará si las veintena de bajas son una mala racha estacional o el síntoma de un problema de fondo. Mientras tanto, la opción de los chárters y la experiencia de vuelos a destinos lejanos como Nueva York sirven de argumento para sostener que la demanda potencial existe. Pero transformar esa demanda en rutas estables exigirá coordinación política, incentivos claros y, sobre todo, tiempo. Galicia necesita recuperar conexiones no solo por turismo, sino porque la movilidad es hoy motor esencial de su desarrollo económico y social.

¿Buscas una Inversión Segura?

Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual

Solicitar Información Ahora

Compartir esta noticia

S

Sofía Martínez

Periodista gallega especializada en información local y política. Licenciada en Periodismo por la USC. Redactora jefe de Galicia Universal.

🏴 Galego