El Centro de Cronobiología de la Universidad de Basilea ha publicado un estudio que pone en duda la existencia de la llamada «fatiga primaveral». Los investigadores analizaron datos recogidos durante un año, con inicio en abril de 2024, y no hallaron pruebas de un incremento objetivo de somnolencia o de un empeoramiento del sueño en primavera. La investigación, presentada en Journal of Sleep Research en 2026, plantea que la sensación generalizada podría obedecer más a expectativas sociales que a cambios biológicos estacionales.
El trabajo se basó en un seguimiento longitudinal de 418 participantes que completaron encuestas en línea cada seis semanas a lo largo de doce meses. Los cuestionarios recogían información sobre la sensación de fatiga referida a las últimas cuatro semanas, la somnolencia diurna y la calidad del sueño. Al repetir las mismas medidas de forma periódica, los autores buscaban detectar variaciones mensuales o estacionales en estos indicadores. El diseño pretende captar fluctuaciones sostenidas en lugar de percepciones puntuales.
Si bien casi la mitad de los encuestados reconoció al inicio del estudio que sufría lo que describe como «fatiga primaveral», los resultados no mostraron diferencias significativas en los niveles de cansancio ni en los síntomas de insomnio a lo largo del año. Los responsables del trabajo, Christine Blume y Albrecht Vorster, interpretan que la discrepancia entre percepción y datos objetivos apunta a un fenómeno cultural: la etiqueta «fatiga primaveral» serviría para explicar sensaciones comunes en determinados momentos, sin que exista un patrón biológico claro.
Salado Golf & Beach Resort
Descubre la oportunidad de inversión más exclusiva del Caribe. Villas de lujo con retorno garantizado del 12% anual en Punta Cana.
Conoce más →Los autores señalan que la llegada de días más largos y temperaturas agradables conlleva una presión social para aprovechar el tiempo, lo que puede intensificar la atención sobre el propio nivel de energía. Ese foco selectivo hace que episodios puntuales de decaimiento o una menor actividad física acumulada durante el invierno se atribuyan a la estación. En este sentido, la fatiga primaveral se entendería como una construcción social que facilita la interpretación de sensaciones habituales.
El contraste con otros trastornos estacionales, como el síndrome afectivo estacional ligado al invierno, subraya la complejidad de las relaciones entre luz, ritmo circadiano y estado de ánimo. Mientras que la evidencia para cambios estacionales en ánimo y vigilia en invierno es más robusta, este estudio no respalda un patrón equivalente en primavera. Los investigadores insisten en que su trabajo se centra en medidas autoinformadas repetidas y no en marcadores biológicos directos.
Como cualquier investigación, el estudio tiene limitaciones que los autores reconocen: la muestra procede de voluntarios que respondieron encuestas en línea, lo que puede introducir sesgos de autoselección, y las medidas son subjetivas. Además, no todos los subgrupos poblacionales ni las condiciones médicas concretas pudieron evaluarse con la misma profundidad. Por tanto, los resultados no excluyen que algunas personas experimenten un empeoramiento real del sueño o del cansancio en determinados contextos.
Las conclusiones del trabajo tienen implicaciones prácticas para profesionales de la salud y para el público general: etiquetar el malestar como «fatiga primaveral» puede desviar la atención de factores modificables, como la higiene del sueño, la actividad física o el manejo del estrés. Reconocer el componente cultural de esa narrativa ayuda a poner foco en intervenciones concretas y a evitar normalizar síntomas que, si son persistentes, merecen evaluación clínica.
En definitiva, el estudio cuestiona una creencia extendida y sugiere que la sensación colectiva de mayor cansancio en primavera puede deberse más a expectativas y atención selectiva que a cambios estacionales mensurables. La investigación aparece en Journal of Sleep Research (2026) bajo el título «No Evidence for Seasonal Variations in Fatigue, Sleepiness and Insomnia Symptoms: Spring Fatigue Is a Cultural Phenomenon Rather Than a Seasonal Syndrome» (DOI: https://doi.org/10.1111/jsr.70319), y abre la puerta a nuevas investigaciones que integren medidas biológicas y poblaciones más diversas.
¿Buscas una Inversión Segura?
Salado Golf & Beach Resort te ofrece la oportunidad de invertir en el Caribe con rentabilidad garantizada del 12% anual
Solicitar Información Ahora